Quedan pocas semanas de agosto y en muchas casas ya ronda la misma pregunta: ¿cómo volvemos a la rutina sin que sea un drama? El curso 2026-2027 arranca a principios de septiembre en la mayoría de comunidades autónomas, y la reorganización no afecta solo a los niños. También toca ajustar horarios de trabajo, comidas, deberes y el reparto de tareas en casa.
Pilu Hernández Dopico, maestra y CEO de El Pupitre de Pilu, lleva años ayudando a familias en esta transición. Su consejo de partida es simple: no esperar al último fin de semana. «Lo mejor, para todas las edades, es ir cortando la rutina de las vacaciones a partir de finales de agosto; la primera semana de septiembre es imprescindible para empezar a establecer rutinas de nuevo», explica.
Un plan semanal, no una orden de un día para otro
El error más habitual es intentar recuperar en 48 horas lo que se ha ido perdiendo durante dos meses. Funciona mejor repartirlo en una semana: adelantar la hora de acostarse y levantarse unos 15 minutos cada día hasta acercarse al horario escolar, fijar ya las horas de comida y cena en la mesa habitual, y dejar el móvil o la tablet fuera de las últimas horas del día. La rutina de sueño suele ser lo primero que se descuadra en verano, y también lo primero que hay que enderezar, porque un niño con falta de sueño arrastra peor humor y peor concentración desde el primer día de clase.
Septiembre no es solo el niño con la mochila nueva. Es también el padre o la madre que vuelve de vacaciones y tiene que encajar en la misma semana la reincorporación al trabajo, las reuniones del cole y la compra del material. Repartir tareas ayuda: quién lleva y recoge cada día, quién revisa la agenda escolar, quién se encarga de preparar la ropa la noche anterior. Ponerlo en un calendario visible, aunque sea una pizarra en la cocina, evita que todo recaiga en la misma persona y reduce la sensación de caos de las primeras semanas.
El material, mejor en familia y sin prisas
Comprar libros y material no tiene por qué ser solo un trámite de última hora. Dejar que los hijos elijan el forro de los libros o su propio estuche, si hace falta comprarlo, convierte una obligación en algo que sienten suyo. Hernández Dopico lo resume así: «adquirir los libros es una tarea que se tiene que hacer en familia y dejarles que escojan el color del forro para los libros o que elijan su propio material nuevo, si lo necesitan. Es una actividad que les va a permitir ir haciéndose a la idea de que el cole comienza y hay que prepararse». Revisar antes lo que queda en buen estado del curso anterior, en vez de comprarlo todo nuevo, también enseña a no tirar lo que todavía sirve. Para la logística completa de mochila, agenda y uniforme, esta guía sobre material escolar entra en el detalle de qué comprar y qué no.
Menos pantalla y piscina, más rutina, sin cortar en seco
No hace falta prohibir de golpe la piscina o el parque las últimas semanas de agosto. Basta con volver antes a casa y dejar hueco para leer, ordenar la habitación o simplemente aburrirse un rato, que también entrena la paciencia. Con las pantallas pasa algo parecido: reducir el tiempo poco a poco, en vez de cortarlo el primer día de colegio, evita la pelea diaria. Si en casa todavía no hay unas normas claras sobre móviles y tablets, pactarlas con los hijos antes de que empiece el curso ahorra discusiones en octubre.
Hablar del curso que empieza, sin dramatizar
Verbalizar la vuelta al cole, simplemente hablar de ello en casa sin convertirlo en un mensaje angustioso, es una de las pautas que más repiten los profesionales de la educación infantil. «La comunicación en la familia es importantísima y nos va a permitir tomarle el pulso al menor, saber cómo enfrenta la situación y, sobre todo, ayudarle a gestionarla y disipar sus posibles miedos o incertidumbres», apunta Hernández Dopico. Preguntar qué le hace ilusión del nuevo curso y qué le preocupa, sin insistir si el niño no quiere hablar ese día, suele funcionar mejor que un discurso motivador de última hora.
Si pasadas las dos primeras semanas de septiembre el niño sigue con tristeza sin motivo aparente, dolor de tripa antes de dormir o un mal humor que no remite, conviene prestar atención: puede tratarse de síndrome postvacacional infantil, y en ese caso lo indicado es consultarlo con el pediatra o el orientador del centro, no intentar resolverlo solos en casa.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo hay que empezar a recuperar la rutina antes de septiembre?
Lo habitual es empezar en la última semana de agosto, ajustando poco a poco la hora de dormir y de comer. Una semana completa suele ser suficiente para llegar al primer día de clase sin que el madrugón sea un choque.
¿Es normal que mi hijo esté más irritable estos días?
Sí, es habitual y suele remitir en un par de semanas. Si se prolonga más o va acompañado de dolores físicos frecuentes, conviene consultarlo con el pediatra.
¿Cuánto material escolar hay que comprar nuevo cada curso?
Menos del que parece. Revisar lo que queda del curso anterior en buen estado y completar solo lo necesario ahorra dinero y reduce residuos.
¿Cómo reparto la organización de la vuelta al cole entre los dos progenitores?
Un calendario visible en casa, con quién lleva al cole cada día, quién revisa la agenda y quién prepara la ropa, evita que las primeras semanas recaigan siempre en la misma persona.
Fuente: Pilu Hernández Dopico, maestra y CEO de El Pupitre de Pilu.









