Grupos de estudio: cómo montarlos para que funcionen

técnicas de estudio

Juntar a cuatro compañeros con los apuntes sobre la mesa no es un grupo de estudio, es una tarde social con libros de por medio. La diferencia entre uno que funciona y otro que es puro ruido está en cómo se organiza, no en las ganas que le echen sus miembros.

En qué consiste estudiar en grupo, más allá de compartir apuntes

Un grupo de estudio bien planteado no es repasar juntos lo mismo que cada uno ya ha leído en casa. Es repartirse partes del temario, explícarselas entre sí y ponerse a prueba unos a otros con preguntas. El meta-análisis de John Hattie sobre cientos de factores que influyen en el rendimiento escolar, Visible Learning, coloca la tutoría entre iguales entre las prácticas con mayor impacto documentado, por encima de reducir el número de alumnos por clase.

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La explicación tiene una base sencilla: para explicarle algo a otra persona primero tienes que entenderlo tú, detectar los huecos y ordenarlo en tu cabeza. Es lo que en psicología cognitiva se conoce como efecto protégé, y varios estudios sobre memoria, entre ellos el de Nestojko, Bui, Kornell y Bjork publicado en 2014, muestran que estudiar con la expectativa de tener que enseñarlo después mejora el recuerdo, incluso antes de llegar a explicarlo.

Cómo montar un grupo que funcione, paso a paso

  1. Que sea pequeño. Tres o cuatro personas es el número que mejor funciona. Con más, la mitad no habla y se convierte en clase particular improvisada de quien más sabe.
  2. Elegid gente con un nivel parecido, no necesariamente amigos. Un grupo donde todos van muy sobrados o todos muy perdidos rinde menos que uno con niveles similares y ganas reales de aprobar.
  3. Repartid el temario antes de reuniros, no al llegar. Cada uno prepara su parte en casa, la explica al grupo y se somete a preguntas. Improvisar el reparto en la propia sesión quita media hora de la reunión.
  4. Poned un temporizador. Una hora y media de trabajo real rinde más que tres horas donde se cuela el móvil, la merienda y la conversación sobre la serie del momento.
  5. Terminad con preguntas cruzadas, no con un resumen leído. Que cada uno le haga al resto dos o tres preguntas sobre lo explicado. Si nadie sabe responder, esa es la parte que hay que repasar solo esa misma noche.
  6. Fijad la siguiente cita antes de iros. Un grupo que se organiza reunión a reunión, por WhatsApp y sin fecha fija, se disuelve a la tercera semana.
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Para qué edades y asignaturas funciona mejor

Rinde más a partir de 4.º de ESO, cuando el temario ya tiene suficiente contenido como para repartirlo con sentido, y sigue siendo útil en Bachillerato y en la universidad, sobre todo en asignaturas con mucho volumen de memoria, como Historia o Biología, o con problemas que conviene resolver comentando el razonamiento en voz alta, como Matemáticas o Física. En Primaria y primeros cursos de ESO funciona peor: a esas edades el grupo tiende a distraerse más de lo que aporta, y conviene reservarlo para tareas puntuales, como preparar juntos una exposición oral. Si lo que necesitas es reforzar una asignatura concreta durante todo el curso, mejor combinarlo con estrategias que te ayuden a mantener la motivación las semanas en las que no toca reunión de grupo.

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Errores que convierten el grupo en pérdida de tiempo

El más habitual es dejar que una sola persona lleve todo el peso: explica, resuelve dudas y acaba estudiando el doble mientras el resto solo escucha. Otro clásico es reunirse sin haber preparado nada antes, lo que convierte la sesión en una lectura conjunta de apuntes que cada uno podría hacer solo en la mitad de tiempo. También falla cuando el grupo se hace demasiado grande, cuando se mezcla estudio con conversación sin límite de tiempo, o cuando se elige como local un sitio con demasiado ruido, como una cafetería con wifi y redes sociales a mano. Merece la pena revisar también los errores más comunes al estudiar en solitario, porque casi todos se repiten también dentro del grupo.

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Recursos para organizar las sesiones

Un documento compartido con el reparto de temas y las fechas de las próximas reuniones evita depender de la memoria de alguien del grupo. Para quien tenga que preparar varias asignaturas a la vez y quiera encajar el grupo dentro de un plan más amplio, esta guía sobre cómo repartir el tiempo de estudio entre varias asignaturas ayuda a decidir qué días conviene reservar para trabajo individual y cuáles para el grupo. Y si lo que falla no es la organización sino la técnica de repaso en sí, conviene revisar qué técnicas de estudio respaldan realmente los estudios científicos, porque un grupo bien montado con una mala técnica de repaso individual sigue rindiendo poco.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas personas debe tener un grupo de estudio?

Tres o cuatro es el número que mejor funciona. Con grupos más grandes, parte de los miembros deja de participar activamente.

¿Es mejor estudiar en grupo o solo?

Depende de la fase. Para memorizar contenido nuevo suele rendir más el estudio individual, y el grupo aporta más cuando toca repasar, explicar y detectar lo que no se ha entendido bien.

¿A partir de qué edad tiene sentido montar un grupo de estudio?

Suele funcionar mejor a partir de 4.º de ESO, cuando el volumen de temario ya justifica repartirlo entre varios.

¿Cómo evitar que uno del grupo cargue con todo el trabajo?

Repartiendo el temario por escrito desde el primer día y exigiendo que cada uno prepare su parte antes de la reunión, no durante ella.