Cada otoño, decenas de concursos literarios en España abren sus puertas a niños y jóvenes escritores. Algunos llevan décadas celebrándose, otros son más recientes, pero todos comparten algo: dan a los participantes un motivo concreto para escribir, un plazo real y la emoción de saber que alguien leerá su trabajo con atención. Si tienes un hijo o una alumna a quien le gusta inventar historias, participar en uno de estos certAmenes puede ser una de las mejores actividades del curso.
Qué tipos de concursos existen para niños y jóvenes
Los concursos literarios para menores se organizan habitualmente en tres franjas de edad:
- Infantil: alumnado de Educación Primaria, generalmente hasta los 11-12 años.
- Juvenil: alumnos de ESO, hasta los 16 años en la mayoría de convocatorias.
- Adultos o bachillerato: a partir de 17-18 años, aunque algunos certAmenes escolares tienen una categoría propia de Bachillerato separada.
Muchos certAmenes temáticos del ámbito educativo funcionan así. El Festival de las Ánimas de Soria, por ejemplo, organiza anualmente desde 1986 un concurso de relato corto de terror y fantasía con categorías infantil, juvenil y adulta. Los premios para las categorías más jóvenes suelen ser en material escolar; la categoría adulta lleva una dotación económica.
Cómo funciona el proceso de presentación
Aunque las bases varían en cada certamen, la mayoría sigue un esquema similar.
Leer las bases con atención es el primer paso y el que más se salta. Los jurados descartan relatos por errores de formato que se habrían evitado con una lectura cuidadosa: fuente incorrecta, extensión fuera de rango, falta de título en el archivo, o datos del autor dentro del propio texto.
El sistema de plica es el mecanismo más usado para garantizar el anonimato. La mayoría de concursos piden dos archivos separados: en el primero va el relato (con título pero sin ningún dato que identifique al autor); en el segundo (la “plica”) figuran nombre, edad, centro educativo, dirección y contacto. Así el jurado lee los textos sin saber quién los ha escrito.
El formato del texto suele ser DIN A4, fuente Times New Roman o similar en cuerpo 12, interlineado 1,5 y márgenes estándar. Entre 1 y 3 páginas es lo más habitual para las categorías infantil y juvenil. Las páginas deben estar numeradas.
El envío ya es casi siempre por correo electrónico. El asunto del email suele indicar el título de la obra y la categoría. Hay que revisar las bases para saber exactamente qué nombre darle a los archivos adjuntos.
Cómo ayudar a niños y jóvenes a escribir su relato
El mayor error de los adultos que acompañan a un niño en este proceso es escribir por él o corregir hasta borrar su voz. La función del adulto es de apoyo, no de coautor.
Algunos pasos que funcionan bien:
- Elegir la idea antes de escribir: en categorías de terror y fantasía, pedir al niño que piense en algo que le dé miedo o que le parezca misterioso. Un personaje que desaparece, un objeto que se mueve solo, una carta de alguien que ya no existe. Cuanto más concreta sea la idea inicial, menos probable es el bloqueo.
- Empezar por el medio: muchos relatos infantiles abren con fórmulas gastadas. Proponer que arranque en mitad de la acción llama mucho más la atención del jurado.
- Escribir un borrador sin autocensura: que escriba todo lo que tiene en la cabeza sin preocuparse de la ortografía ni de si “está bien”. Ya habrá tiempo de revisar.
- Revisar en dos pasadas: primero el contenido (¿la historia se entiende?, ¿el final tiene sentido?), luego la forma (ortografía, puntuación, ajuste al formato requerido).
Si buscas más certAmenes donde practicar, los concursos literarios de Tudela Cultura son otro buen ejemplo de convocatoria con categorías infantiles y juveniles consolidadas que se convocan año tras año.
Cuándo y dónde encontrar convocatorias
Otoño es la temporada alta de concursos literarios: muchos cierran entre septiembre y noviembre, aprovechando el inicio del curso. Otros se convocan en torno al Día del Libro (23 de abril) o para las fiestas locales. Los mejores sitios donde buscar:
- Tablones de anuncios del centro educativo y la biblioteca del cole.
- Página web y redes sociales del ayuntamiento o biblioteca pública del municipio.
- Portales de literatura juvenil e infantil, que suelen mantener calendarios actualizados de certAmenes.
Participar en un concurso no requiere ser el mejor escritor de la clase. Requiere tener una idea, trabajarla con tiempo y presentarla con cuidado. Los jurados valoran la originalidad, la estructura narrativa y la voz propia por encima de la corrección lingüística impecable.
Preguntas frecuentes
¿Pueden participar niños de fuera de la ciudad o provincia donde se celebra el concurso?
Depende del certamen. Los de ámbito nacional o internacional admiten participantes de todo el país sin restricciones; los municipales o regionales a veces requieren residencia o matrícula en un centro de la zona. Las bases lo especifican siempre.
¿Qué pasa si el relato ya participó en otro concurso?
En general, no se puede presentar el mismo texto a dos concursos simultáneamente ni a un segundo certamen si ya fue premiado en otro. La mayoría de bases excluyen explícitamente los relatos que hayan ganado algún premio anteriormente.
¿Es normal que el jurado no explique por qué no ha ganado el relato?
Sí. Salvo excepciones, los jurados no emiten informes individuales. El fallo suele publicarse en la web del certamen con los textos ganadores, lo que ya es una buena fuente de aprendizaje: leer qué gana ayuda a entender qué busca el jurado.
¿Qué beneficios tiene participar aunque no se gane?
Escribir con un plazo y un lector concreto mejora la motivación y obliga a revisar el texto de forma diferente a un trabajo de clase. La mayoría de escritores que conocen su oficio recuerdan un concurso escolar como uno de sus primeros impulsos. El hábito de escribir para un destinatario real es uno de los más útiles que se pueden adquirir en la infancia y adolescencia.









