
¿Están perdiendo los estudiantes su voz de escritura?
La escena es cada vez más común: un estudiante abre su portátil, copia la consigna del trabajo final y, antes de pensar demasiado, solicita a una herramienta de inteligencia artificial que redacte un primer borrador. En cuestión de segundos aparece un texto ordenado, coherente, con introducción, desarrollo y conclusión. Todo parece correcto. Pero surge una pregunta incómoda: si el texto








