Técnicas para memorizar mejor: qué dice la ciencia

trucos para recordar

Repasar el mismo tema tres veces seguidas la noche antes del examen da la sensación de haberlo aprendido bien, pero es una de las formas menos eficaces de fijar información en la memoria. Un metaanálisis clásico de John Dunlosky y su equipo, publicado en Psychological Science in the Public Interest, evaluó diez técnicas de estudio habituales y encontró que solo dos merecen la etiqueta de «alta utilidad»: la práctica de recuperación y la repetición espaciada. El resto, incluido el subrayado o la relectura, apenas mejora el rendimiento si se compara con el esfuerzo que exigen.

Repetición espaciada: repasar poco y muchas veces

trucos para recordar

La idea viene de Hermann Ebbinghaus, que a finales del siglo XIX midió cómo se olvida la información con el tiempo y dibujó la conocida curva del olvido: sin repasar, perdemos la mayor parte de lo aprendido en los primeros días. Repasar justo antes de olvidarlo del todo, en lugar de machacar el tema una sola vez, obliga al cerebro a volver a buscar esa información, y cada búsqueda deja una huella más resistente.

En la práctica, esto significa repartir el estudio de un tema en varias sesiones cortas a lo largo de días o semanas, en vez de concentrarlo todo en una tarde. Para un examen dentro de dos semanas puede funcionar repasar el mismo bloque el primer día, a los tres días y a los siete, ampliando el intervalo cada vez que lo recuerdes bien. Apps como Anki automatizan este calendario mediante tarjetas que reaparecen justo cuando el algoritmo calcula que estás a punto de olvidarlas.

Práctica de recuperación: exáminate antes del examen

La segunda técnica con más respaldo científico es la que menos se usa por iniciativa propia: en vez de releer los apuntes, cerrar el libro e intentar recordar de memoria qué decía. Roediger y Karpicke lo comprobaron en un experimento con estudiantes universitarios: quienes se autoevaluaron sobre un texto retuvieron muchísima más información una semana después que quienes lo releyeron varias veces, aunque en el momento se sintieran menos seguros de haberlo aprendido.

Puedes aplicarlo con fichas de pregunta-respuesta, cerrando el libro y escribiendo un resumen de memoria, o explicando en voz alta el tema como si fueras tú quien lo enseña. Esto último añade otra ventaja: si te atascas explicando una parte, has encontrado exactamente el hueco que te falta por repasar, algo que la simple relectura no te dice.

Asociación, imágenes y mnemotecnia

trucos para recordar

El cerebro recuerda mejor lo que puede conectar con algo que ya conoce, un principio que en psicología cognitiva se llama codificación dual: la información que se procesa a la vez como texto y como imagen deja más rastro que el texto solo. De ahí que funcionen tan bien los acrónimos, las imágenes mentales exageradas o absurdas, y las historias que enlazan varios datos sueltos en una secuencia con sentido.

La técnica funciona mejor cuanto más rara o personal es la asociación. Si tienes que memorizar una fecha histórica, relacionarla con el cumpleaños de alguien cercano o con un número que ya te resulte familiar deja más huella que aprenderla suelta y sin contexto.

Sueño, ejercicio y estrés: lo que pasa fuera de la mesa de estudio

Dormir no es una pausa entre dos sesiones de estudio, es parte del proceso de memorizar. Durante el sueño, y sobre todo en las fases profundas, el cerebro reproduce y consolida los circuitos que se activaron durante el día, según el trabajo del neurocientífico Matthew Walker recogido en su libro Why We Sleep. Quien estudia hasta las tantas y duerme cuatro horas retiene menos que quien estudia menos tiempo pero descansa siete u ocho, aunque la sensación de haber «aprovechado más» la noche sea justo la contraria.

También te puede interesar:  Técnicas de estudio para mejorar el aprendizaje

El estrés alto también juega en contra: unos niveles elevados de cortisol mantenidos en el tiempo dificultan la consolidación de recuerdos nuevos en el hipocampo, la región del cerebro clave para la memoria. El ejercicio físico moderado, en cambio, ayuda en la dirección opuesta, porque mejora el riego sanguíneo cerebral y favorece la formación de nuevas conexiones neuronales.

Qué combinar según lo que tengas que memorizar

Para vocabulario, fechas o fórmulas sueltas, la repetición espaciada con tarjetas es la opción más eficiente. Para entender y recordar un tema completo, como un proceso histórico o un mecanismo biológico, la práctica de recuperación (explicarlo de memoria, hacerte preguntas, resolver problemas sin mirar el libro) da mejor resultado que cualquier resumen bonito. Y si el bloqueo no es de memoria sino de concentración a la hora de sentarte a estudiar, merece la pena revisar antes los errores más comunes al estudiar, porque a veces el problema no está en la técnica sino en cómo se organiza el tiempo.

Ninguna técnica sustituye a las horas de estudio, pero sí cambia cuánto rinde cada una, como recuerda este análisis sobre por qué el esfuerzo por sí solo no garantiza aprender más: lo que marca la diferencia no es cuántas horas le dedicas, sino qué haces exactamente en cada una. Estudiar en grupo puede ayudar a poner en práctica la enseñanza a otros, uno de los trucos con más respaldo científico, siempre que el grupo se organice para eso y no acabe siendo una tarde social con apuntes de fondo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la técnica de memoria más efectiva según la ciencia?

La práctica de recuperación (autoevaluarte sin mirar los apuntes) y la repetición espaciada son las dos técnicas con más respaldo, según el metaanálisis de Dunlosky de 2013.

¿Cada cuánto tiempo conviene repasar con repetición espaciada?

No hay un intervalo fijo, pero un patrón habitual es repasar al día siguiente, a los tres días y a la semana, alargando el hueco cada vez que recuerdes bien el contenido.

¿Sirve de algo estudiar toda la noche antes de un examen?

Apenas. Dormir poco impide que el cerebro consolide lo estudiado, así que suele rendir más dormir siete u ocho horas aunque eso signifique repasar menos contenido.

¿Por qué funciona explicarle el tema a otra persona?

Porque obliga a recuperar la información de memoria y organizarla en frases propias, y en cuanto te atascas explicando descubres exactamente qué parte no dominas todavía.

¿La mnemotecnia funciona para cualquier tipo de contenido?

Funciona mejor con datos sueltos, como fechas, fórmulas o vocabulario, y aporta menos con temas que requieren comprender un razonamiento completo, donde la práctica de recuperación rinde más.