Las Universidades empiezan a utilizar tecnología para combatir a los tramposos

El avance de la tecnología favorece al desarrollo de nuestras actividades, pero también puede ser utilizada para intentar engañar a personas o empresas. Un caso, cada vez más extendido, es utilizar tecnología para poder engañar a las Universidades y Centros de Examinación a la hora de realizar los exámenes. Para evitar esta situación, estos están adquiriendo tecnología específica que les permite localizar comunicaciones encubiertas en pruebas oficiales como selectividad o las convocatorias de oposiciones. Muchas de las universidades en las que estos días se celebran la Evaluación de Acceso a la Universidad (EvAU) disponen de detectores de frecuencia permanentes en sus aulas y auditorios, y en épocas de exámenes como la actual el número tiende a multiplicarse.

Pillar a los que copian

El principal uso de la tecnología está enfocado en pillar a los que copian y para ello se utilizan detectores de frecuencia de última tecnología. Estos dispositivos son capaces de advertir la presencia de cámaras y micrófonos que hagan uso de conexión Wi-Fi, dispositivos que trabajan con ráfagas Bluetooh y GSM e incluso de alertar de distintas frecuencias como 3G (900Mhz, 2.1Ghz) o 4G (800Mhz, 1.8Ghz, 2.6Ghz).

Son los más empleados en centros educativos y pruebas de evaluación oficiales ya que permiten una detección ajustable de hasta 20 metros de diámetro (lo que asegura un alcance total en cualquier tipo de aula) e incorporan elementos de prevención y disuasión como paneles luminosos o mensajes de voz de advertencia que pueden ser personalizados gracias a un micrófono incorporado.

Además, cuentan con indicadores de intensidad de señal para cada frecuencia, puesto que es capaz de proporcionar un relé específico para cada banda de frecuencia, el cual se cierra cuando se detecta una frecuencia concreta.

Método más eficaz para pillar a los tramposos

Los expertos de Espiamos aseguran que “la incorporación de detectores es el método más eficaz para localizar a los que intentan copiar mediante el uso de tecnología”, a lo que añaden que “la capacidad de estos dispositivos o detectores de frecuencia profesionales, es muy superior a la de los tradicionales dispositivos con los que se intenta copiar en exámenes”.

No hay duda de que la tecnología se ha convertido en la herramienta principal para dar caza a todos aquellos alumnos que quieren aprobar con la ley del mínimo esfuerzo. Las técnicas han evolucionado de las clásicas chuletas al uso de smartphones, nanopinganillos o cámaras de vigilancia en tiempo real, y de ahí que la detección también haya subido su nivel.

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