El primer móvil llega de media a los 11 años en España y, según los datos de PISA 2022, los adolescentes pasan unas cinco horas diarias con dispositivos digitales fuera del aula. El Comité de Personas Expertas para crear un entorno digital seguro, que entregó al Gobierno 109 propuestas en enero de 2024, planteó medidas drásticas: nada de pantallas hasta los seis años y móvil sin acceso a internet hasta los dieciséis. La conversación pública sigue abierta en 2026 y muchas familias buscan algo más prosaico: recuperar el rato de hablar en casa.
Qué dice el comité de expertos y por dónde va la normativa
El comité, coordinado por la pediatra María Salmerón, propuso un calendario claro por tramos de edad y pidió a las administraciones que regulasen la entrada de los menores en las redes. Su informe no es ley, pero sí ha empujado decisiones: varias comunidades autónomas (Galicia, Madrid, Castilla-La Mancha, Cataluña, Andalucía) han prohibido el uso del móvil en horario escolar entre 2024 y 2026, y el Ministerio de Educación recomendó esa misma línea para Primaria y Secundaria.
En paralelo, el movimiento Adolescencia Libre de Móviles ha agrupado a miles de familias en España que pactan retrasar el primer smartphone. La Asociación Española de Pediatría (AEP) mantiene su Plan Digital Familiar como referencia para padres y docentes, y libros como La generación ansiosa de Jonathan Haidt (2024) han puesto cifras al malestar adolescente vinculado al uso intensivo del teléfono.
Recomendaciones por edad: lo que aconseja la AEP
- 0-2 años: nada de pantallas, salvo videollamadas puntuales con familia. A esas edades el cerebro necesita interacción cara a cara, no estímulos rápidos en pantalla.
- 2-5 años: máximo una hora al día, siempre acompañados y con contenido pensado para su edad. Mejor en momentos puntuales que de fondo.
- 6-12 años: tiempo limitado, pactado en casa y nunca durante las comidas o antes de dormir. Móvil propio, lo más tarde posible; si llega, sin redes sociales.
- 12-16 años: acceso progresivo, con contraseñas compartidas, conversaciones frecuentes sobre lo que ven y normas claras sobre el dormitorio (el móvil duerme fuera).
La edad legal para abrir cuentas en redes sociales subió a los 16 años en España con la modificación de la LOPDGDD aprobada en 2024, aunque su aplicación práctica depende de cada plataforma. Para padres que quieren saber qué huella digital deja un menor antes incluso de tener móvil, conviene leer cómo funcionan las fotos en redes y por qué conviene preguntar a los hijos antes de publicar imágenes suyas.
Por qué la pantalla se come la conversación
Las habilidades de expresión verbal y de regulación emocional se entrenan hablando con otros: pidiendo turno, mirando a los ojos, leyendo el gesto del que escucha. La pantalla no entrena casi nada de eso. Cuando un niño pasa horas viendo vídeos cortos, el cerebro se acostumbra a estímulos rápidos y le cuesta más sostener una conversación o esperar el turno de palabra.
En adolescentes el efecto se nota en otro plano: usan el móvil como muleta para evitar el aburrimiento o la incomodidad social, y eso reduce las horas que antes dedicaban a quedar, charlar o llamarse por teléfono. Save the Children y UNICEF España han documentado en sus informes anuales el desplazamiento del juego al aire libre y de la conversación familiar hacia el consumo individual de contenido.
Cómo recuperar el rato de hablar en casa
No hace falta una metodología sofisticada. Tres cosas que sí funcionan en casas reales:
- Pacta zonas y horas sin pantalla. La mesa, el coche en trayectos cortos, la primera hora del día y la media hora previa a dormir. No se negocia. El móvil de los adultos también entra en el pacto.
- Cenas con tema. Una pregunta abierta cada noche («¿Qué te ha hecho gracia hoy?», «¿Qué te ha cabreado?») da más juego que cualquier debate forzado. Mejor cinco minutos auténticos que una hora de monólogo de adulto.
- Juegos de palabras y de lenguaje no verbal. Adivinar películas con gestos, describir un objeto sin nombrarlo, contar un cuento por turnos cambiando una palabra. Mejora vocabulario y, sobre todo, devuelve a los niños la sensación de que en casa pasan cosas divertidas sin pantalla.
Si los hermanos discuten o los críos tienen edades muy distintas, se puede rotar quién elige el juego cada noche. Los adolescentes suelen entrar si nadie les obliga: empiezan rondando, terminan jugando.
Y en el aula, ¿qué se hace?
La prohibición del móvil en horario escolar es ya la norma en la mayoría de centros públicos. Eso ha devuelto los recreos a la conversación y a los juegos colectivos en muchos colegios e institutos, según los primeros balances autonómicos. La tecnología educativa no desaparece, pero entra de otro modo: plataformas integradas como Google Classroom o el ordenador del aula, gestionado por el docente, sustituyen al uso libre del móvil personal.
Esta separación entre dispositivo personal y herramienta educativa es lo que la mayoría de orientadores recomienda: los menores aprenden a usar la tecnología con un propósito claro y dejan el móvil para fuera del horario lectivo.
Cuándo conviene consultar con un profesional
El uso intensivo de pantallas no es por sí solo un trastorno, pero sí puede ser señal de que algo va peor. Si tu hijo o hija tiene rabietas serias al apagar el dispositivo, deja de quedar con amigos, baja el rendimiento escolar de forma marcada, duerme mal o aparecen síntomas de ansiedad o tristeza persistente, es buen momento para hablar con el pediatra o con el orientador del centro. La AEP y la AEPap (pediatras de atención primaria) tienen criterios para distinguir un uso elevado de un uso problemático, y derivar a salud mental cuando hace falta.
Cambios grandes en la vida del menor (mudanzas, separación, fallecimientos, cambio de colegio) suelen disparar el refugio en la pantalla. Conviene mirarlo en su contexto antes de pelearse con el móvil.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad debería tener mi hijo su primer móvil?
El comité de expertos del Gobierno propuso retrasarlo a los 16 años para terminales con acceso a internet. La AEP no fija una edad concreta, pero recomienda lo más tarde posible y nunca antes de los 12. Cuanto más tarde, mejor: lo dicen los pediatras y las propias familias del movimiento Adolescencia Libre de Móviles.
¿Es realista una infancia sin pantallas hasta los seis años?
Es una recomendación maximalista, pensada como guía. En la práctica casi todos los niños ven algo: una videollamada con la abuela, dibujos un sábado por la mañana. La clave está en que la pantalla no sea fondo de cocina ni canguro habitual.
¿Qué pasa si en clase todos tienen móvil y mi hijo no?
Es la objeción más común. Por eso funcionan los pactos entre familias del mismo curso: si quince hogares acuerdan retrasarlo, ningún niño queda fuera. Las plataformas de Adolescencia Libre de Móviles facilitan esos pactos por colegio.
¿Cómo gestionar el móvil de los adultos en casa?
El ejemplo es lo que más educa. Si los padres están con el móvil en la mesa, el mensaje a los hijos es claro. Bajar el uso adulto en casa (sobre todo en momentos de conversación familiar) es la mitad del trabajo.
¿Dónde encontrar guías oficiales para mi familia?
El Plan Digital Familiar de la Asociación Española de Pediatría, las guías de Save the Children España y los recursos del INCIBE para menores son las referencias gratuitas más sólidas en español. Todas se actualizan cada año.









