Reading Kids es una aplicación española que lleva libros infantiles a casa por correo, con suscripción mensual y sin necesidad de pisar una librería. La puso en marcha la emprendedora toledana Beatriz Gómez a finales de 2023 y desde entonces se ha consolidado como una de las pocas alternativas reales de préstamo a domicilio en España, especialmente útil en pueblos sin biblioteca cercana.
El planteamiento es sencillo. Los padres se dan de alta, crean un perfil para cada hijo según su edad y eligen libros del catálogo, que ronda el millar de títulos en español e inglés. Correos lleva el ejemplar a casa, el niño lo tiene un mes, lo lee las veces que quiera y lo devuelve, también por Correos, para empezar otro ciclo.
Cómo funciona la suscripción y qué planes hay
Reading Kids partió en 2023 con dos planes: Plan Lector, con dos libros al mes por 12,99 euros, y Plan Family, con tres títulos mensuales por 17,99 euros. Conviene revisar los precios y la disponibilidad actuales en la web oficial, porque el coste de gestión postal y la actualización del catálogo se han movido bastante en estos años.
La cuenta se gestiona desde la app, disponible en Google Play y App Store. Cada perfil infantil filtra el catálogo por tramos de edad (0-3, 3-6, 6-9, 9-12 y 12-18) y guarda historial, lista de deseos y avances. No hay permanencia: la suscripción se cancela desde el propio perfil. Si al cabo del mes el libro le ha enganchado al niño y la familia quiere quedárselo, se puede comprar a un precio inferior al de librería.
Por qué tiene sentido un servicio así en 2026
El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2025, presentado por el Ministerio de Cultura y la Federación de Gremios de Editores de España a comienzos de 2026, deja un dato que conviene recordar: en el 77,2 % de los hogares con hijos menores de 6 años se les lee a los niños, y el 79,4 % de los menores de entre 6 y 9 años lee libros, con una media cercana a tres horas semanales. La base lectora aguanta, pero depende del acceso real a libros adecuados a cada edad.
Aquí entra el problema del territorio. Cientos de municipios de la España interior, sobre todo en Castilla-La Mancha, Aragón, Castilla y León y Extremadura, no cuentan con librería estable y la biblioteca más próxima queda a kilómetros. La promesa de Reading Kids es saltarse esa barrera con un proceso logístico ya rodado, el de Correos, y con un catálogo curado por edades.
«Correos se encarga de llevar y recoger los libros, lo que nos permite llegar a poblaciones donde no hay bibliotecas ni librerías; muchos núcleos de la España vaciada reciben libros que, de otro modo, no podrían adquirir», explicaba Beatriz Gómez en el lanzamiento. La idea de fondo es la economía circular: el libro circula entre familias en lugar de acumularse en estanterías domésticas, lo que reduce residuos y abarata el acceso.
Ventajas del libro de papel frente a la pantalla
Hay un debate de fondo que no se va a cerrar pronto. La propia FGEE reconoce que la lectura en pantalla crece entre adolescentes, pero el papel sigue siendo el formato dominante en la primera infancia y en lectura por placer. La razón no es nostalgia: es una experiencia más sensorial. El niño pasa páginas, señala personajes, vuelve atrás, marca con un post-it y, sobre todo, no compite con notificaciones.
Esa experiencia táctil tiene además un componente compartido. Leer un cuento en voz alta antes de dormir, hacerlo a tres bandas con hermanos o con los abuelos, comentar un dibujo concreto: cosas que un libro físico facilita y que la lectura individual en pantalla, por diseño, no replica. Como apunta la crítica al exceso de inmediatez en la crianza, el rato de lectura compartida es uno de los pocos espacios analógicos que aguantan el ruido digital.
Para qué edades y qué tipo de catálogo ofrece
Reading Kids divide su catálogo por tramos de edad ajustados a las etapas del sistema educativo español. La franja 0-3 cubre los álbumes ilustrados y los libros de tela y cartón pensados para la primera etapa de Educación Infantil. La franja 3-6 entra en cuentos clásicos adaptados, con texto corto y mucha ilustración. A partir de 6 años aparecen las primeras lecturas autónomas y, ya entre 9 y 12, novelas de aventuras, mitología, ciencia divulgativa y series tipo Diario de Greg o Geronimo Stilton.
Hay también un fondo en inglés que se ajusta al nivel real de los niños españoles, con lectores graduados y álbumes bilingües. Para familias que están criando en dos idiomas o que quieren reforzar el inglés sin abusar de la pantalla, encajan bien. El catálogo se actualiza semanalmente, según la compañía, y combina novedades con fondo clásico.
Cómo apuntarse y qué alternativas hay
El alta se hace desde la app o desde la web de Reading Kids: registro con email, datos de envío, perfil del niño y selección de plan. El primer libro suele llegar en dos o tres días hábiles si se vive en zona urbana y algo más en pueblos pequeños. La cancelación es libre y no hay letra pequeña de permanencia.
Antes de suscribirse conviene comprobar dos cosas. Una, si la red de bibliotecas públicas del municipio cubre las necesidades de la familia: en muchas comunidades autónomas hay servicios de préstamo a domicilio gratuitos para personas mayores, familias con bebés o usuarios con movilidad reducida. Y dos, si el catálogo de Reading Kids incluye el tipo de títulos que el niño busca, porque no todas las novedades del mercado entran al servicio en el momento del lanzamiento.
Preguntas frecuentes
¿Para qué edades sirve Reading Kids?
El servicio está pensado para niños y adolescentes de 0 a 18 años, con catálogo segmentado por tramos: 0-3, 3-6, 6-9, 9-12 y 12-18. Cada perfil infantil dentro de la cuenta familiar accede solo a los títulos adecuados a su edad.
¿Cuánto cuesta la suscripción?
El servicio se lanzó en 2023 con un Plan Lector de 12,99 € (dos libros al mes) y un Plan Family de 17,99 € (tres libros mensuales). Conviene consultar los precios actuales en la web oficial, ya que han podido moverse con la subida de costes postales y de gestión.
¿Cómo se devuelven los libros?
El libro se queda 30 días en casa. Pasado ese plazo, se devuelve a través de Correos con la etiqueta prepagada que envía la propia plataforma. Si la familia decide quedárselo, paga un precio reducido y el ejemplar se queda definitivamente en la biblioteca personal del niño.
¿Reading Kids llega a pueblos pequeños?
Sí. Al apoyarse en la red de Correos, el servicio cubre cualquier dirección postal de España, incluidos núcleos rurales sin librería ni biblioteca. Es uno de los argumentos centrales del proyecto para zonas de la España vaciada.
¿Qué alternativas hay si la suscripción no encaja?
La principal es la red de bibliotecas públicas, gratuita y con préstamo a domicilio en bastantes municipios. También existen plataformas de eBook y audiolibro con catálogo infantil, aunque cambian la experiencia táctil del libro físico por la lectura en pantalla.









