Abril y mayo son los meses más exigentes del curso para muchos docentes. El cansancio acumulado, la presión de los exámenes finales y la proximidad del verano generan una combinación que hace bajar el ritmo de trabajo, precisamente cuando más queda por cerrar. Pero la investigación en psicología educativa es bastante clara: la motivación del alumno no es una cualidad fija, es algo sobre lo que el docente puede influir con decisiones concretas de aula.
Por qué cae la motivación en el último tramo del curso

La Teoría de la Autodeterminación (TAD) de Deci y Ryan, una de las referencias más sólidas en psicología de la educación, identifica tres necesidades psicológicas básicas que sostienen la motivación intrínseca: autonomía (sentir que uno elige), competencia (sentir que progresa) y relación (sentir que pertenece). En el tercer trimestre, las tres tienden a deteriorarse: la agenda la marcan los exámenes (menos autonomía), el cansancio hace que el progreso se perciba menor (menos sensación de competencia) y las dinámicas de grupo suelen estar tensas tras meses juntos.
Los datos de PISA 2022 sobre España muestran además que el porcentaje de alumnos que declaran estar «poco motivados» o «muy poco motivados» en sus estudios aumenta significativamente entre 4.º de Primaria y 2.º de ESO. No es solo un tema de edad: la forma en que se organiza el aprendizaje importa.
Seis estrategias respaldadas por investigación
1. Metas pequeñas y feedback inmediato
Una meta grande («aprobar en junio») genera ansiedad, no motivación. Parte la unidad o el trimestre en hitos semanales concretos y celebra su cumplimiento. La LOMLOE refuerza la evaluación formativa continua precisamente porque la retroalimentación rápida aumenta la sensación de progreso del alumno. Un comentario concreto («esta parte del argumento está muy bien construida») funciona mucho mejor que una nota genérica.
2. Conectar con la vida real
La pregunta que más destruye la motivación es «¿y esto para qué me sirve?». Si la puedes responder en clase antes de que el alumno la formule, ganas mucho terreno. Las situaciones de aprendizaje que propone la LOMLOE parten exactamente de este principio: anclar el contenido en contextos reales. Un ejercicio de fracciones con presupuestos reales, un texto argumentativo sobre un tema de actualidad o un experimento que el alumno puede replicar en casa generan más implicación que el mismo contenido descontextualizado.

3. Autonomía controlada
Dar al alumno márgenes de decisión dentro de la tarea (qué ejemplos elige, en qué formato presenta el trabajo, con quién trabaja) aumenta la autonomía percibida sin perder el control sobre los objetivos. No es lo mismo «elige el tema que quieras» (sin estructura) que «puedes elegir entre estos tres formatos para presentar tu trabajo». El segundo da opciones reales dentro de un marco claro, que es lo que la TAD define como apoyo a la autonomía.
4. Variedad metodológica y actividades prácticas
La monotonía mata la motivación. Alternar la clase magistral con trabajo en grupos pequeños, debates estructurados, juegos de revisión o actividades manuales rompe el ritmo y mantiene la atención. Actividades como el origami como recurso pedagógico, por ejemplo, trabajan geometría y concentración sin que parezca una tarea de repaso. La tecnología también suma: plataformas de gamificación, vídeos cortos como detonante de debate o apps educativas para aprender a programar pueden cubrir objetivos curriculares con mucho más enganche que una ficha.

5. Reconocimiento visible del progreso
El reconocimiento no tiene que ser una nota: puede ser una devolusión en clase, un «esto ha mejorado mucho desde el primer trimestre» dicho delante de los compañeros, o una exposición donde el alumno muestre lo que sabe hacer. Lo que importa es que el alumno pueda ver su propio progreso, no solo compararse con una calificación final. Los portáfolios de aprendizaje, el trabajo con rúbricas claras desde el principio de la unidad y las autoevaluaciones son herramientas sencillas para hacerlo visible.
6. Aprendizaje cooperativo estructurado
Trabajar en grupo no siempre aumenta la motivación; a veces la reduce si hay conflictos o desequilibrios de implicación. El aprendizaje cooperativo estructurado (con roles definidos, interdependencia positiva y evaluación individual dentro del grupo) sí lo hace. Técnicas como el puzzle de Aronson o el números de Kagan son relativamente fáciles de aplicar en cualquier nivel y asignatura, y funcionan bien en el tercer trimestre porque generan vínculos entre iguales, lo que refuerza la necesidad de relación de la TAD.

Qué no funciona (o funciona menos de lo que parece)
Unas advertencias prácticas que la investigación educativa respalda:
- Los premios materiales (pegatinas, puntos canjeables) funcionan a corto plazo pero reducen la motivación intrínseca si se retiran, según la TAD. Úsalos con moderación.
- Amenazar con «si no aprobáis esto…» activa el miedo, no el interés. No es una estrategia de motivación, es de control.
- Dar mayor cantidad de deberes en el último trimestre genera sobrecar-ga, no implicación.
- Ignorar el cansancio acumulado del grupo: reconocer en clase que «estáis en el tramo más duro del curso y lo estáis haciendo bien» tiene más efecto sobre el clima que fingir que todo va igual que en septiembre.
Preguntas frecuentes sobre motivación en el tercer trimestre
¿Cómo se diferencia la motivación intrínseca de la extrínseca en el aula?
La motivación intrínseca surge del interés propio por la tarea (el alumno quiere aprender); la extrínseca viene de factores externos (nota, premio, evitar consecuencias). Las estrategias de este artículo buscan reforzar la intrínseca, que es la que predice mejor el aprendizaje a largo plazo y el bienestar escolar, según Deci y Ryan.
¿Es lo mismo trabajar la motivación en Primaria que en ESO?
No del todo. En Primaria (especialmente en los primeros ciclos) la relación con el maestro o maestra tiene mucho peso: el alumno se motiva en buena parte por agradar al adulto de referencia. En ESO, el grupo de iguales gana mucho más importancia, así que las estrategias de aprendizaje cooperativo, la autonomía y la conexión con intereses personales funcionan mejor.
¿Qué hacer si un alumno está muy desmotivado y ya nada funciona?
Cuando la desmotivación es intensa y persistente (falta de asistencia, abandono de tareas, aislamiento del grupo) puede estar indicando algo más: dificultades de aprendizaje no detectadas, problemas de bienestar emocional o situación familiar complicada. En ese caso, consulta con el orientador u orientadora del centro antes de aplicar más estrategias didácticas. La desmotivación no siempre es pedagógica.
¿La LOMLOE cambia algo en cómo trabajar la motivación?
Sí, y bastante. La LOMLOE refuerza la evaluación formativa, las situaciones de aprendizaje en contexto real y el desarrollo de competencias, lo que encaja bien con las estrategias que más impactan en la motivación intrínseca. La ley no resuelve el problema por sí sola, pero sí da cobertura curricular a muchas de estas prácticas que antes algunos docentes aplicaban «al margen» del currículo.
Referencias: Deci, E. L. y Ryan, R. M. (2000). Self-Determination Theory. University of Rochester; PISA 2022 Spain Report (OCDE); LOMLOE — Real Decreto 157/2022 (Educación Primaria) y Real Decreto 217/2022 (ESO).









