
Pantallas en educación infantil: guía para familias y docentes
Un niño de dos años que reclama el móvil en cuanto se aburre no tiene adicción a las pantallas: tiene un cerebro que busca estímulos y ha aprendido que esa pequeña pantalla los ofrece en cantidad y a demanda. El problema no es el dispositivo en sí. El problema es cuándo, cuánto y, sobre todo, con qué acompañamiento se usa.













