Archivo para la ‘Educación Infantil’ Categoría
Edad: indeterminada.
Tipo de juego: Capacidad motora de fuerza.
Efectos del juego: Mejora de la fuerza en desplazamiento.
Duración: indeterminada.
Material: colchonetas y conos.
Nº de participantes: Grupo numeroso.
Espacio: interior.
Desarrollo del juego: Se hacen equipos, mientras unos van tumbados en las colchonetas a modo de carro otros lo van empujando recorriendo una distancia delimitada por conos, haciendo ida y vuelta, esto se hará en una competición por equipos.
Readeo es una curiosa aplicación con la que se puede contar un cuento a distancia, de forma que si los padres están lejos de su hijos, o los abuelos están lejos de su nieto, tíos, sobrinos, etc… podrán contar un cuento desde la distancia a través de la pantalla de Readeo.

¿Cómo? Pues sólo necesitamos tener una web cam para poder vernos, y en la parte inferior de la web aparecen dos pantalla, una en la que se verá el niño/a y otra en la que se verán sus padres, abuelos, tios… quién les vaya a contar el cuento, que aparecerá en la parte superior de la pantalla de forma que ambas partes lo puedan ver.
Mi nombre empieza con bo,
no soy bota ni botijo,
¡bobo, tonto!,
¡si ya te lo he dicho!
El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.
¿qué culpa tiene el burro de ser burro?
En el pueblo del burro no hay escuela.
El burro se pasa la vida trabajando,
tirando de un carro,
sin pena ni gloria,
y los fines de semana
atado a la noria.
El burro no sabe leer,
pero tiene memoria.
El burro llega el último a la meta,
¡pero le cantan los poetas!
El burro duerme en cabaña de lona.
No llámar burro al burro,
llamarle “ayudante del hombre”
o llamarle persona.
Autora: Gloria Fuertes
Se acerca un día muy importante para los padres y seguro que les hace mucha ilusión recibir un regalo en su día, el 19 de Marzo. Nada más tradicional que una corbata, pero seguro que ésta les gusta más que ninguna otra. ¡Vamos a fabricarla en clase entre todos!
Materiales:
- Un trozo de cartón de caja.
- Un hilo elástico.
- Papel de seda.
- Tijeras.
- Pegamento de barra.
- Rotulador.
Proceso:
- Pintamos sobre el cartón una corbata y la recortamos.
- Forramos la corbata con papel de seda del color que deseemos.
- Finalmente pintamos una línea negra para dibujar el nudo y pasamos un trozo de hilo elástico por la corbata para poder colgárnnosla.
En una cabaña,
al pie de la montaña
en un bosque negro
vivía un cowboy
que se llamaba Pedro.
Tenía un caballo
dormía en el establo
mientras se tomaba
alegremente un té.
Había un indio que era muy listo
subió al establo
y le robó el caballo.
Recopilación de canciones realizada por: Laura Tajuelo García-Navas
Relator: -Había un pueblo que tenía grandes riquezas ya que hasta los niños trabajaban. Sin embargo, a pesar del bienestar, la gente del pueblo jamás sonreía. El rey caminó por el pueblo y después de observar le dijo a su consejero:
Rey: -Hoy estuve por el pueblo y no vi a la gente sonreír.¿Por qué crees que eso sucede?
Consejero: -La gente trabaja mucho y no tiene tiempo en familia…
Rey: -Pero si el trabajo es recompensado, ¿cómo puede ser que estén siempre tristes?
Consejero: -¿Usted vio algún niño o niña jugando en las plazas?
Rey: -No, cada uno en sus puestos de trabajo.
Consejero: -Hasta los niños deben trabajar junto con sus padres para terminar las tareas que usted dispuso.
Rey: -La única manera de tener un gran pueblo es trabajando de sol a sol.
Consejero: -La gente debe descansar y los niños no deben trabajar.
Rey: –Excusas… la grandeza de un pueblo se demuestra por sus obras.
Consejero: -Si solo dejara un tiempo de descanso para que las familias se reencuentren, todo sería distinto.
Relator: -El rey no quiso escuchar razones, después de un tiempo, comenzó a tener terribles sueños y preocupado llamó al consejero.
Rey: -Mi gran sabio, tengo sueños que me atormentan y me despierto con gran angustia.
Consejero: -Lo escucho, mi señor.
Un anciano rey tuvo que huir de su país asolado por la guerra. Sin escolta alguna, cansado y hambriento, llegó a una granja solitaria, en medio del país enemigo, donde solicitó asilo. A pesar de su aspecto andrajoso y sucio, el granjero se lo concedió de la mejor gana. No contento con ofrecer una opípara cena al caminante, le proporcionó un baño y ropa limpia, además de una confortable habitación para pasar la noche.
Y sucedió que, en medio de la oscuridad, el granjero escuchó una plegaria musitada en la habitación del desconocido y pudo distinguir sus palabras:
-Gracias, Señor, porque has dado a este pobre rey destronado el consuelo de hallar refugio. Te ruego ampares a este caritativo granjero y haz que no sea perseguido por haberme ayudado.
El generoso granjero preparó un espléndido desayuno para su huésped y cuando éste se marchaba, hasta le entregó una bolsa con monedas de oro para sus gastos.
Profundamente emocionado por tanta generosidad, el anciano monarca se prometió recompensar al hombre si algún día recobraba el trono. Algunos meses después estaba de nuevo en su palacio y entonces hizo llamar al caritativo la-briego, al que concedió un título de nobleza y colmó de honores. Además, fiando en la nobleza de sus sentimientos, le consultó en todos los asuntos delicados del reino.