Cada curso escolar se abren en España decenas de concursos de relato y poesía dirigidos a estudiantes, desde certamenes municipales de toda la vida hasta premios universitarios con jurados profesionales. El problema no suele ser la falta de oferta, sino no saber por dónde empezar a buscar ni qué concurso encaja con la edad y el nivel de cada alumno.
Qué aportan estos concursos, más allá del premio
El premio en metálico o en material suele ser lo de menos. Lo que de verdad marca la diferencia es ver el propio nombre en un libro publicado o en un acto de entrega, algo que para muchos adolescentes es la primera vez que alguien externo al colegio valora lo que escriben. También obliga a algo que en clase rara vez se practica: escribir con una fecha límite real y unas bases que hay que respetar al milímetro, muy parecido a lo que después se va a pedir en cualquier trabajo académico serio.
Cómo elegir el concurso según la etapa
No todos los certamenes piden lo mismo ni admiten las mismas edades, así que conviene mirar primero el tramo educativo. Para 1.º de ESO, el concurso de relatos Txiki Baskardo de Getxo es una buena puerta de entrada, pensado específicamente para ese curso. Si el alumno cursa ESO o Bachillerato en cualquier punto de España, el certamen de relatos El Mundo Esférico, convocado por un instituto de Sevilla, lleva ya más de veinte ediciones y admite envíos de fuera de su comunidad. Para estudiantes de la región de Murcia, entre 1.º de ESO y 2.º de Bachillerato, existe el Premio Escuela de Mandarines, con más de cuarenta ediciones celebradas y categorías de poesía y narrativa. Camino a 4.º de ESO y 1.º de Bachillerato, el Premio Literario UNED de relato corto suele pedir un tema fijo cada año, mientras que el Premio Luis Landero, organizado por un instituto de Badajoz, ya va por su edición treinta y seis y acepta narraciones cortas de todo el país.
Para quien escribe pensando en publicar de verdad, no solo en participar en un certamen escolar, el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil es harina de otro costal: lleva más de dos décadas siendo uno de los más seguidos por autores que ya escriben con vocación profesional, aunque no está limitado a estudiantes.
Qué miran los jurados
La originalidad pesa, pero pesa más cumplir las bases al pie de la letra: la extensión exacta, el formato de envío, el sistema de plica para mantener el anonimato del autor. Un relato brillante que se pasa de páginas o que llega un día tarde queda fuera antes de que nadie lo lea. Conviene también dejar reposar el texto un par de días antes de enviarlo y releerlo en voz alta, es la forma más rápida de detectar frases que no fluyen o finales precipitados por las prisas de última hora.
Dónde encontrar convocatorias actualizadas
La mayoría de estos concursos son anuales y muchos reabren sus bases entre septiembre y noviembre, coincidiendo con el arranque del curso, pero las fechas exactas cambian cada edición. Antes de ponerse a escribir con vistas a un plazo concreto, conviene comprobar la convocatoria vigente en la web oficial del organizador, sea un ayuntamiento, un instituto o una universidad, porque las bases de una edición pasada pueden no coincidir con las de la actual. El departamento de Lengua y Literatura del centro o la biblioteca municipal suelen tener también listados actualizados de certamenes abiertos en la zona.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad puede un niño empezar a presentarse a concursos literarios?
Hay certamenes desde Primaria, normalmente organizados por ayuntamientos o bibliotecas municipales con categorías infantiles. A partir de 1.º de ESO la oferta se multiplica, con concursos pensados específicamente para cada curso de Secundaria.
¿Qué pasa si mi hijo no gana ningún premio?
Nada malo. La mayoría de los organizadores envían comentarios o al menos confirman la recepción, y el ejercicio de escribir con unas bases y un plazo real ya tiene valor por sí mismo, gane o no.
¿Cómo aplicar esto en casa si a mi hijo le cuesta empezar a escribir?
Empieza por un tema que ya le interese, no por el que suene más «literario», y dale un plazo corto y realista para un primer borrador. Corregir sobre algo ya escrito es mucho más fácil que enfrentarse a la página en blanco.
¿Quién puede ayudar a mi hijo a preparar el texto?
El profesor de Lengua y Literatura del centro suele ser el mejor apoyo, tanto para revisar el texto como para conocer de primera mano las bases y plazos de los concursos a los que se presenta el instituto.
¿Es normal que las bases de un concurso cambien de un año a otro?
Sí, es habitual que cambien plazos, extensión máxima o incluso la temática de una edición a la siguiente. Conviene revisar siempre las bases de la convocatoria en curso antes de empezar a escribir, no las del año anterior.









