Etiquetas de artículos ‘poesía’

Viernes, 26 Diciembre 2008

Poesía - Niño Querido

Niño querido:

ya viene el sueño

por el camino

de los luceros.

Ya se sienten

galopar

sus caballos

de cristal.

El sueño cruza

tierra dormidas,

y de repente

dobla tu esquina.

Por tu calle

ya se ve

su carroza

de papel.

Niño querido:

el sueño avanza

y se detiene

frente a tu casa.

Ya levanta

tu aldabón

con su mano

de algodón.

Ya se oye al grillo

que, con su llave,

le abre la puerta

para que pase.

Y el viajero

llega a ti

con su paso

de alelí.

Francisco Luis Bernárdez (Argentina)

Viernes, 19 Diciembre 2008

Poesía - La noche

La noche es una capa

negra

con bordaditos de

estrella.

La noche es un gato

negro

con mil ojos de

diamante.

La noche es una mancha

negra

con chispas de plata

y oro.


Gloria Cecilia Díaz

Martes, 9 Diciembre 2008

Poesía - Los Zapaticos de Rosa

Hay sol bueno y mar de espuma,

y arena fina, y Pilar

quiere salir a estrenar

su sombrerito de pluma.

-”¡Vaya la niña divina!”

Dice el padre, y le da un beso:

“vaya mi pájaro preso

a buscarme arena fina.”

-”Yo voy con mi niña hermosa”,

le dijo la madre buena:

“¡No te manches en la arena

los zapaticos de rosa!”

Fueron las dos al jardín.

Por la calle del laurel:

la madre cogió un clavel

y Pilar cogió un jazmín.

Ella va de todo juego,

con aro, y balde, y paleta,

el balde es color violeta,

el aro es color de fuego.

Vienen a verlas pasar

nadie quiere verlas ir.

Sábado, 6 Diciembre 2008

Poesía - El Hada Azul II

II
Las mujeres españolas

se distinguen por su cuerpo,

por su cara tan risueña,

su talento y su salero.
Una de estas mujeres,

a ninguna se la iguala,

porque entrega cuando ama

todo el candor de su alma.
Mujeres, como capullos en flor;

vosotras sois el orgullo español;

mujeres morenas de labios coral

que entregáis la vida

y el alma al besar…
Mujeres que lleváis en los ojos

las luces de un tesoro

del Cielo Español.
Dedico esta poesía

en fechas tan señaladas,

a estas fiestas Covarchinas,

a las Reinas y sus Damas.

Rosita Denia

Martes, 2 Diciembre 2008

Poesía - El Hada Azul I

I

Cierto día el Hada Azul,

quiso a la tierra bajar

y se mandó preparar

su gran carroza de tul.

Diciendo: “A cada mujer

de las diversas naciones,

les voy a dar tantos dones

como pueda conceder”.

Bajó aquí sin dilación,

tocó su cuerno amarante

y acudieron al instante

una de cada nación.

Llamó y dijo a la italiana:

Tú tendrás ardientes ojos…

y tendrás labios tan rojos

que parecerán de grana.

Por tu cutis sonrosado,

dijo a la inglesa, serás

entre todas las demás

un tesoro codiciado.

Viernes, 28 Noviembre 2008

Poesía - Los días de la semana

Somos los siete pequeños

de la señora semana;

damos a la noche sueños

y alegría a la mañana.

Todos quisiéramos dar,

como Domingo, un paseo.

Lunes dice: -¡A trabajar!

No por eso es día feo.

A Martes lo ven mal vestido,

y a veces medio enojado.

Miércoles, que es distraído,

camina un poco encovado.

Jueves siempre se entretiene,

porque estudia, y luego juega.

Viernes a todos conviene.

Con él, ¿no ven lo que llega?

Sábado es mitad trabajo,

aunque su pecho engalana.

Tira alegre, cuesta abajo,

lo que pesa en la semana.

Somos los siete pequeños

de la señora semana;

damos a la noche sueños

y alegría a la mañana

Regina Esther Sasson

Domingo, 9 Noviembre 2008

Poesía - Los dos conejos

Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré corría,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: «Tente
amigo, ¿qué es esto?».

«¿Qué ha de ser?», responde;
«sin aliento llego…;
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».

«Sí», replica el otro,
«por allí los veo,
pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos».

«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo».

«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso».
«Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».

En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

Tomás de Iriarte

Miércoles, 5 Noviembre 2008

Poesía - El burro flautista

Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.

Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.

Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.

Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.

En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.

«iOh!», dijo el borrico,
«¡qué bien sé tocar!
¡y dirán que es mala
la música asnal!»

Sin regla del arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.

Tomás de Iriarte

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