Del Programa #EcoDigEdu han salido 352.072 dispositivos y 162.892 aulas digitalizadas en toda España, un 68 % del objetivo previsto, según los datos que actualiza el INTEF. Detrás de esa cifra hay miles de profesores que han cambiado la pizarra de tiza por una pantalla táctil, y no siempre saben sacarle todo el partido.
Una pantalla interactiva no es solo un monitor grande. Permite escribir con el dedo o con un lápiz óptico, proyectar contenido desde el móvil o la tablet de un alumno, y guardar lo que se ha trabajado en clase para retomarlo al día siguiente. Para que funcione de verdad en el aula hace falta algo más que enchufarla: formación del profesorado y contenido pensado para ese formato, que es justo lo que persigue el Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente aprobado en 2022.
Qué cambia realmente en clase
Estas son las ventajas que más repiten los docentes que ya las usan a diario:
- Participación del alumnado: salir a la pantalla y tocarla engancha más que levantar la mano para responder, sobre todo en Primaria y en el primer ciclo de la ESO.
- Trabajo en grupo: las pantallas multitáctiles permiten que varios alumnos escriban o muevan elementos a la vez, algo que una pizarra tradicional no admite.
- Accesibilidad: se ajusta el tamaño de letra y el contraste, y en los soportes regulables en altura también la posición, pensando en el alumnado con movilidad reducida.
- Continuidad del contenido: lo que se escribe o dibuja queda guardado, así que no hay que explicarlo otra vez desde cero si un alumno falta a clase.
- Menos tiempo muerto: pasar de un vídeo a un ejercicio o a un mapa lleva segundos, sin borrar pizarra ni montar material físico.
Nada de esto sustituye al profesor. La pantalla es una herramienta y, como cualquier herramienta, rinde según quién la maneje.
Cómo sacarle partido sin perder tiempo de clase
Los centros donde la digitalización funciona mejor comparten unas cuantas costumbres. Preparan antes de la clase los archivos que van a proyectar, en vez de improvisar delante del grupo. Reservan un rato al trimestre para que el claustro comparta trucos de uso entre sí, porque casi siempre aprende más un docente de otro docente que de un manual. Y combinan la pantalla con actividad en papel o al aire libre: la tecnología suma cuando no sustituye todo lo demás.
Si tu centro tiene pocos equipos, prioriza las aulas de los primeros cursos de Primaria y las de apoyo a alumnado con necesidades específicas, donde el impacto suele notarse antes. Y si buscas materiales gratuitos ya adaptados a pantalla táctil, en esta selección de recursos educativos fiables para el aula hay bancos de recursos filtrados por etapa.
Errores frecuentes al empezar
El fallo más común es usar la pantalla como una pizarra cara: proyectar el mismo PDF que antes se escribía a mano y poco más. También falla instalarla sin revisar antes qué datos de los alumnos van a quedar guardados en la nube del fabricante, un asunto que tratamos con detalle en este análisis sobre edtech y privacidad de los menores. Antes de dar de alta cualquier plataforma conviene comprobar dónde se almacenan esos datos y durante cuánto tiempo.
Otro error habitual es no dar tiempo al profesorado para formarse. El propio INTEF ha formado a 13.775 docentes en el uso de estas pantallas dentro del programa #EcoDigEdu, una cifra que da una idea de cuánta formación específica hace falta para que el equipo no acabe cogiendo polvo en un rincón del aula.
Cada curso, el SIMO EDUCACIÓN premia experiencias docentes que han sabido integrar este tipo de tecnología sin perder de vista lo pedagógico, y suele ser un buen sitio para ver ejemplos reales antes de decidir cómo usar el equipo que ya tienes en tu aula.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad tiene sentido usar pantallas interactivas?
Desde Infantil (3-6 años) ya se usan para juegos y trazos, aunque el uso más intensivo llega en Primaria, cuando el alumnado gana autonomía para manejar el equipo sin ayuda constante.
¿Qué pasa si mi centro no tiene presupuesto para instalarlas?
El programa #EcoDigEdu del Ministerio de Educación reparte equipamiento a centros públicos por fases; conviene preguntar en la administración educativa autonómica por la convocatoria vigente antes de plantear una compra directa.
¿Sustituyen al libro de texto o al cuaderno?
No, y no deberían. Funcionan mejor como complemento: para corregir en grupo, proyectar vídeos o mapas, o trabajar en equipo sobre un mismo documento en tiempo real.
¿Quién forma al profesorado para usarlas bien?
El INTEF y los centros de formación del profesorado de cada comunidad autónoma ofrecen cursos específicos ligados al Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente.









