Las oposiciones a bombero tienen fama de ser de las más duras que existen, y no es solo fama: la parte física elimina a mucha gente que se sabe el temario perfectamente. Cada convocatoria depende del ayuntamiento, la diputación o el consorcio provincial que la organice, así que las marcas exactas cambian de una ciudad a otra, pero la estructura de fondo se repite bastante.
Cómo se organizan las pruebas
El cuerpo de bomberos está clasificado dentro del grupo funcional C, lo que significa que la parte teórica no suele ser el mayor obstáculo. Ahí está el filtro real: las pruebas físicas.
Pruebas teóricas
El primer examen suele ser un cuestionario tipo test sobre el temario oficial de la convocatoria. Casi siempre se completa con una prueba psicotécnica, que evalúa habilidades como la atención, el razonamiento o la capacidad de reacción bajo presión, y en algunas plazas hay además un ejercicio práctico relacionado con tareas propias del puesto.
Pruebas físicas
Aquí es donde se decide casi todo. Las marcas varían según la convocatoria, pero los ejercicios que se repiten en la mayoría son estos:
- Carrera de resistencia: en torno a 1.000 metros, aunque algunos municipios piden distancias mayores.
- Carrera de velocidad: entre 100 y 200 metros lisos.
- Salto vertical y salto horizontal: con mínimos que suelen rondar los 50-55 cm en vertical y hasta 2,5 metros en horizontal, con los pies juntos.
- Trepa de cuerda: solo con los brazos, hasta una altura de entre 6 y 7 metros.
- Natación: 50 metros en el menor tiempo posible, con estilo libre.
- Press de banca: repeticiones de un peso fijo dentro de un tiempo límite ajustado.
- Dominadas: alrededor de 15, sin tocar el suelo en ningún momento.
- Prueba de equilibrio: mantenerse sobre un tablón estrecho durante al menos 25 segundos.
- Prueba de claustrofobia: atravesar un tubo estrecho que simula las condiciones de un rescate real.
Además, casi todas las convocatorias piden los permisos de conducir B y C, y solo exigen el C+E cuando la plaza es específicamente de bombero-conductor, así que conviene leer bien las bases antes de dar por hecho qué carné hace falta.
Cómo preparar la parte física sin lesionarte
Lo más eficaz es entrenar con antelación suficiente, idealmente con un entrenador que conozca este tipo de pruebas, y practicar en instalaciones parecidas a las del examen: una pista de atletismo estándar y una piscina olímpica para la natación son un buen punto de partida. Para la parte teórica, las técnicas de estudio activo funcionan mejor que releer apuntes sin método, y en nuestro repaso de las mejores técnicas de estudio hay varias que se adaptan bien a temarios largos como el de esta oposición.
Si todavía dudas entre esta salida y otras opciones profesionales, en nuestra guía sobre inserción laboral tras la universidad hay datos útiles para comparar tiempos y vías de acceso al empleo público frente a otras salidas.
Sí, las oposiciones a bombero son difíciles, sobre todo por la exigencia física, pero con un plan de entrenamiento realista y tiempo suficiente son superables.
Preguntas frecuentes
¿Qué parte es más difícil, la teórica o la física?
La física, con diferencia. La parte teórica pertenece al grupo funcional C y suele ser más asequible que en otras oposiciones, mientras que las pruebas físicas eliminan a buena parte de los aspirantes.
¿Hace falta el carné C+E para ser bombero?
No siempre. La mayoría de convocatorias piden los permisos B y C, y reservan el C+E para las plazas específicas de bombero-conductor.
¿Cuánto tiempo hay que entrenar antes de presentarse?
No hay una cifra única, pero varios meses de preparación específica con entrenador son lo habitual entre quienes superan las pruebas físicas a la primera.
¿Varían mucho las pruebas según la ciudad?
Sí. Cada convocatoria depende del ayuntamiento, diputación o consorcio provincial correspondiente, así que las marcas y hasta el número de pruebas pueden cambiar de una plaza a otra.









