Atención sostenida: por qué cuesta más y cómo recuperarla

El debate sobre la atención humana ha dejado de ser una preocupación filosófica para convertirse en un tema con datos concretos. Gloria Mark, psicóloga de la Universidad de California en Irvine, documentó en 2023 que el tiempo que una persona dedica de forma continua a una sola pantalla ha bajado de dos minutos y medio en 2004 a cuarenta y siete segundos en la actualidad. No es una impresión subjetiva: hay una medición detrás.

Para las familias y los centros educativos, esto tiene consecuencias directas. La capacidad de mantener la atención sostenida en una tarea, que muchos docentes de Primaria y Secundaria observan cada vez más deteriorada en sus aulas, afecta al aprendizaje profundo, a la resolución de problemas complejos y, a largo plazo, a la autonomía académica del alumnado.

Por qué la atención tiene tanto valor cognitivo

La atención no es solo concentración. Desde una perspectiva neurocognitiva, es el mecanismo que permite al cerebro seleccionar qué información procesa en profundidad y cuál descarta. Sin atención sostenida, el aprendizaje no pasa de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo, lo que significa que no hay retención real.

John Hattie, en su meta-análisis Visible Learning (Routledge, 2009), que sigue siendo una de las referencias más citadas en educación, muestra que la atención es uno de los predictores más fuertes del rendimiento académico, por encima incluso del cociente intelectual en determinadas tareas. No es un factor secundario.

A nivel evolutivo, la atención sostenida fue lo que permitió a los seres humanos construir herramientas, transmitir conocimientos entre generaciones y desarrollar lenguaje complejo. Cuando se fragmenta de forma crónica, no se trata solo de perder productividad: se afectan procesos cognitivos que están en la base del aprendizaje y la vida social.

Qué ocurre en el cerebro con la sobrecarga de estímulos digitales

Cada notificación, cada scroll, cada contenido de diez segundos activa el sistema de recompensa dopaminérgico del cerebro. Las plataformas digitales están diseñadas para explotar ese mecanismo, lo que crea patrones de búsqueda de novedad constante que compiten directamente con la capacidad de mantener el foco en una sola tarea.

Mark documentó en su libro Attention Span (2023) que recuperar la concentración plena tras una interrupción lleva de media veintitrés minutos. Si un adolescente recibe varias notificaciones por hora mientras estudia, matemáticamente no llega nunca a ese umbral de atención profunda.

El EU Kids Online 2020, que analizó los hábitos digitales de menores en España, distingue entre usos activos (crear, aprender, comunicarse) y pasivos (consumir contenido de forma continua). Los segundos tienen un efecto más claro en la fragmentación atencional. La Asociación Española de Pediatría (AEP) no recomienda el uso de pantallas por debajo de los dos años, y entre los 2 y los 5 limita el tiempo a una hora diaria con supervisión adulta y contenido de calidad. A partir de los 6, la clave no es solo la duración sino el tipo de uso.

Qué pueden hacer las familias y los centros educativos

No se trata de eliminar la tecnología del entorno escolar ni del doméstico. Se trata de crear condiciones en las que la atención pueda ejercerse. Algunas estrategias con respaldo empírico:

  • Tiempos sin dispositivos durante el estudio. La mera presencia del teléfono en la mesa, aunque esté boca abajo, reduce el rendimiento cognitivo según una investigación de la Universidad de Texas publicada en 2017 en Journal of the Association for Consumer Research.
  • Lectura en papel sostenida. Leer treinta minutos seguidos sin interrupciones ejercita la atención sostenida de forma directa. Varios estudios publicados en Reading and Writing señalan que la comprensión lectora en papel sigue siendo superior a la digital en textos largos.
  • Actividad física regular. El ejercicio aeróbico mejora el flujo sanguíneo al lóbulo frontal, la zona del cerebro responsable de la atención ejecutiva. La OCDE, en su informe PISA 2022, señaló que el bienestar físico y el rendimiento cognitivo están correlacionados de forma estadísticamente sólida.
  • Práctica de mindfulness o atención plena. Programas de mindfulness aplicados en centros educativos de Primaria y Secundaria han mostrado mejoras en la regulación atencional según revisiones sistemáticas publicadas en Mindfulness (Springer). La LOMLOE incorpora la educación socioemocional como competencia transversal, lo que da amparo curricular a estas prácticas.
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Si el problema de atención en un niño o adolescente es persistente, interfiere claramente en el rendimiento escolar o va acompañado de otras señales (impulsividad, dificultad para seguir instrucciones, bajo umbral de frustración), es importante consultar con el pediatra o con un especialista en neuropsicología infantil. Trastornos como el TDAH tienen criterios diagnósticos claros en el DSM-5 y el CIE-11 y requieren evaluación profesional, no solo cambios en los hábitos de pantalla.

Para trabajar también los hábitos de estudio más allá de la atención, estas técnicas de memorización con evidencia científica ofrecen estrategias concretas que funcionan mejor cuando la atención ya está entrenada. Y si buscas herramientas digitales que ayuden en lugar de distraer, esta guía de recursos online para el curso 2025-2026 distingue entre las que refuerzan el aprendizaje y las que no.

Preguntas frecuentes sobre la atención en niños y adolescentes

¿Cuánto tiempo de atención sostenida puede mantener un niño?

Como orientación general, los especialistas hablan de aproximadamente 2-3 minutos por año de edad en tareas sin motivación intrínseca en Infantil y primeros cursos de Primaria. En adolescentes el potencial es mucho mayor, pero está condicionado por el entorno y los hábitos digitales.

¿Las pantallas son las únicas culpables de la pérdida de atención?

No. El sueño insuficiente, la ansiedad, el estrés escolar y las condiciones del entorno familiar también afectan a la atención. Las pantallas son un factor relevante, pero no el único. En casos de dificultad persistente, conviene buscar evaluación profesional.

¿Se puede recuperar la capacidad de atención una vez deteriorada?

Sí. La atención es una habilidad que puede entrenarse gracias a la plasticidad cerebral. La lectura sostenida, el mindfulness y la reducción de interrupciones digitales han mostrado resultados positivos en estudios de intervención.

¿Qué diferencia hay entre falta de atención normal y TDAH?

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo diagnosticado según los criterios del DSM-5, que requiere que los síntomas aparezcan antes de los 12 años, se manifiesten en varios contextos y generen deterioro funcional. No toda dificultad de atención es TDAH. El diagnóstico lo realiza un especialista en neurología pediátrica o psicología clínica.

¿Desde qué edad se puede trabajar la atención de forma explícita?

Desde los 3-4 años, a través del juego simbólico, los cuentos en papel y las actividades que requieren esperar (puzzles, construcciones). En Primaria, la lectura sostenida y las actividades manuales son las herramientas más accesibles y con mayor evidencia.