El acoso sexual a menores a través de internet tiene nombre concreto en el Derecho español: grooming. El artículo 183ter del Código Penal, introducido en la reforma de 2015, lo tipifica como delito con penas de entre 1 y 3 años de prisión incluso aunque no llegue a existir ningún encuentro físico. El Ministerio del Interior registró 862 denuncias por este delito en 2022, aunque los expertos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) advierten que las denuncias representan solo una parte mínima de los casos reales.
Qué es el grooming y cómo funciona
El grooming es el proceso por el que un adulto establece contacto con un menor a través de internet para ganarse su confianza y, progresivamente, obtener imágenes de carácter sexual o facilitar un encuentro presencial. No requiere ningún contacto físico para ser delito: la sola comunicación con intención sexual ya está penada si la víctima es menor de 16 años, la edad de consentimiento sexual en España desde la reforma del CP de 2015.
Los investigadores identifican varias fases comunes en el proceso. El agresor primero identifica a menores con poca supervisión adulta online, problemas familiares o baja autoestima. Luego construye confianza presentándose como un igual, compartiendo intereses o haciendo regalos virtuales. En una fase siguiente intenta aislar al menor de su entorno, y después introduce gradualmente contenido o conversaciones sexuales. Si consigue imágenes, la extorsión puede prolongarse durante meses.
Según el INCIBE, las plataformas más utilizadas son los videojuegos online con chat incorporado (Roblox, Fortnite, Minecraft), Discord, Instagram y aplicaciones de citas accesibles para menores. No hay un perfil único de víctima: puede ocurrirle a cualquier menor que use internet de forma autónoma.
Señales que deben alertar a padres y educadores
Estos cambios de comportamiento merecen atención, aunque ninguno sea por sí solo determinante:
- El menor cambia de pantalla o cierra el dispositivo bruscamente cuando un adulto se acerca.
- Recibe mensajes a horas inusuales o de números o usuarios que los adultos no conocen.
- Hace referencia a «amigos online» que nadie del entorno ha podido conocer.
- Se muestra más reservado, ansioso o irritable sin causa aparente, especialmente después de estar con el dispositivo.
- Aparecen en el dispositivo aplicaciones, imágenes o juegos que el menor no reconoce haber descargado él mismo.
Prevención: qué pueden hacer padres y docentes
La prevención más eficaz no es técnica sino comunicativa. Los menores que no temen ser juzgados o castigados cuentan antes las situaciones incómodas. Estas son las recomendaciones del INCIBE y de Save the Children España para familias y centros educativos:
- Conversaciones abiertas y sin juicio sobre lo que el menor hace y ve online. No como interrogatorio, sino como parte de la rutina familiar.
- Acordar normas claras sobre solicitudes de amistad: cualquier contacto de un desconocido se comenta con un adulto antes de aceptarlo.
- Explicar, adaptado a la edad, que nadie con buenas intenciones pide fotos privadas ni pide guardar secretos a un niño o niña. Esta idea, simple y directa, es una de las más protectoras.
- Conocer las plataformas que usan y revisar juntos la configuración de privacidad. Muchas redes y juegos tienen perfil público por defecto.
- Usar controles parentales como apoyo técnico, no como sustituto de la conversación. El INCIBE ofrece guías gratuitas por plataforma en su web incibe.es.
Si tu preocupación va más allá y tiene que ver con el uso general de pantallas y redes, el artículo sobre adicción a pantallas en niños ofrece una guía práctica con señales de alerta y estrategias para gestionar el tiempo de pantalla en familia.
Qué hacer si ocurre
Lo primero y más importante: no culpabilizar al menor. No es su responsabilidad, independientemente de lo que haya enviado o dicho. El sentimiento de culpa o vergüenza es una de las principales razones por las que los casos no se denuncian.
Pasos prácticos antes de actuar:
- Hacer capturas de pantalla de las conversaciones antes de bloquear al agresor: son pruebas para la denuncia.
- Denunciar a la Policía Nacional (Brigada de Investigación Tecnológica: 091) o la Guardia Civil (Equipo de Investigación Tecnológica: 062), o a través del formulario de INCIBE en incibe.es.
- Si hay imágenes o vídeos difundidos, solicitar su retirada a través del servicio Internet Segura para Niños (IS4K) del INCIBE. Es gratuito y confidencial.
- El INCIBE tiene también la Línea de Ayuda en Ciberseguridad 017, disponible de lunes a domingo de 9:00 a 21:00, gratuita y confidencial.
Los derechos de los menores en el entorno digital, incluida la protección de su imagen y privacidad, tienen cobertura legal en España que conviene conocer antes de que se produzca cualquier incidente.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre grooming y ciberbullying?
El ciberbullying es acoso entre iguales, generalmente entre menores. El grooming implica siempre a un adulto que trata de manipular sexualmente a un menor. Las consecuencias emocionales pueden ser similares, pero el marco legal y el tipo de intervención necesaria son distintos.
¿A qué edad son más vulnerables los menores?
Los estudios señalan el tramo de 10 a 14 años como el de mayor riesgo, coincidiendo con el inicio del uso autónomo de dispositivos y el desarrollo de la identidad personal. Aunque puede ocurrir a cualquier edad, el acceso temprano al smartphone sin supervisión aumenta la exposición.
¿Puede ocurrir en videojuegos, no solo en redes sociales?
Sí. Los chats integrados en videojuegos multijugador son uno de los canales más usados por los agresores, precisamente porque la supervisión parental sobre esos espacios suele ser menor. Roblox, Fortnite, Minecraft y otros juegos populares entre menores tienen sistemas de chat que pueden ser mal utilizados.
¿Qué pasa si mi hijo ha enviado imágenes íntimas?
No es su culpa, independientemente de lo ocurrido. La retirada de esas imágenes se puede solicitar a través del servicio IS4K del INCIBE de forma gratuita y confidencial. La denuncia sigue siendo posible aunque el menor se sienta avergonzado: la Policía Nacional cuenta con unidades especializadas en menores y delitos tecnológicos que tratan estos casos con protocolo específico.









