Ansiedad en adolescentes: señales y cómo ayudarles

superar la ansiedad

La ansiedad en adolescentes no es algo que «se supera solo cuando creces». La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11, OMS, 2022) describe los trastornos de ansiedad como los más prevalentes entre jóvenes de 10 a 19 años a nivel global. En España, la Encuesta Nacional de Salud (ENSE 2020) situaba en un 6,7% los adolescentes de 15 a 17 años con problemas de ansiedad declarados, con un incremento notable desde la pandemia de 2020.

Conviene distinguir desde el principio entre la ansiedad normal del desarrollo, que acompaña los cambios propios de la adolescencia, y los trastornos de ansiedad clínicamente significativos. Los primeros no requieren tratamiento; los segundos sí, y detectarlos a tiempo marca una diferencia enorme.

Qué es la ansiedad y cuándo preocupa

La ansiedad es una respuesta de alerta del organismo ante situaciones percibidas como amenazantes. En su versión adaptativa, ayuda a prepararse para un examen o para una situación social nueva. En su versión problemática, aparece con una intensidad o frecuencia desproporcionada respecto al estímulo, o sin ningún estímulo claro.

El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, APA, 5.ª edición) distingue varios trastornos de ansiedad que pueden aparecer en la adolescencia:

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): preocupación excesiva y difícil de controlar sobre múltiples áreas de la vida durante al menos seis meses.
  • Trastorno de pánico: episodios repentinos de miedo intenso con síntomas físicos fuertes como taquicardia, dificultad para respirar o sensación de irrealidad.
  • Fobia social: miedo marcado a situaciones sociales en las que el adolescente teme actuar de forma embarazosa o ser juzgado negativamente.

El diagnóstico corresponde a un profesional de la salud mental. Los padres y docentes pueden detectar señales, pero no diagnosticar.

Señales que deben llamar la atención

Algunos indicadores de que la ansiedad puede estar afectando la vida del adolescente más allá de lo esperable:

  • Quejas físicas frecuentes sin causa médica clara: dolores de cabeza, de estómago o náuseas antes del colegio.
  • Evitar situaciones que antes no le generaban problema: ir al colegio, quedar con amigos, participar en clase.
  • Dificultad para dormir de forma sostenida, no puntual.
  • Cambios de humor marcados, irritabilidad intensa o lloros frecuentes sin causa aparente.
  • Preocupación excesiva sobre temas concretos, como aprobar o gustar a los demás, que no se calma con razones.
  • Descenso del rendimiento académico sin causa identificable. Para entender cómo la presión académica afecta al adolescente, puede ayudar conocer cómo establecer metas académicas sin que generen estrés adicional.

Qué pueden hacer los padres (y qué no)

Lo que ayuda:

Escuchar sin intentar resolver de inmediato. Preguntar «¿cómo te sientes con eso?» en lugar de «no te preocupes» o «piensa en positivo». La validación emocional no implica que el miedo sea razonable, sino que el sentimiento es real y merece atención.

Mantener la rutina. La predecibilidad del entorno reduce la activación del sistema nervioso. Comidas regulares, horarios de sueño estables y momentos de ocio sin presión tienen un efecto directo sobre la ansiedad. Para crear un entorno de estudio que reduzca la presión diaria también puede ser útil conocer qué recursos ayudan a estudiar de forma efectiva y sin agobio.

También te puede interesar:  La importancia de una vuelta al cole inclusiva para niños con necesidades especiales

No evitar sistemáticamente. Si el adolescente tiene miedo a ir al colegio y los padres le permiten quedarse en casa, la evitación refuerza el miedo a corto plazo. La exposición gradual, preferiblemente con orientación profesional, es parte del abordaje de los trastornos de ansiedad.

Lo que no ayuda:

Decirle que exagera, que los demás lo llevan bien o que es una cuestión de actitud. Forzar situaciones que el adolescente no puede manejar sin apoyo previo. Asumir que se irá solo si los síntomas llevan meses sin mejorar.

Cuándo buscar ayuda profesional

La AEP (Asociación Española de Pediatría) y la AEPNyA (Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente) recomiendan consultar con el pediatra o médico de familia si:

  • Los síntomas duran más de dos a cuatro semanas.
  • Interfieren con el funcionamiento diario: asistencia al colegio, relaciones, sueño o alimentación.
  • El adolescente menciona pensamientos de hacerse daño. En ese caso, hay que acudir a urgencias sin esperar.

El pediatra puede hacer una primera valoración y derivar al Equipo de Salud Mental Infanto-Juvenil (ESMIJ) o a un psicólogo clínico. Los tiempos de espera varían según la comunidad autónoma: si son largos, consultar con el orientador del centro educativo es un primer paso útil mientras se espera la derivación.

La psicoterapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento con mayor respaldo empírico para los trastornos de ansiedad en adolescentes, según las guías clínicas de la NICE (National Institute for Health and Care Excellence, 2019). La medicación puede ser una opción complementaria en casos moderados o graves, siempre valorada por psiquiatra infanto-juvenil.

Preguntas frecuentes sobre ansiedad en adolescentes

¿La ansiedad en adolescentes es siempre un trastorno?

No. La ansiedad es una emoción normal y adaptativa. Hablamos de trastorno cuando es desproporcionada, persistente e interfiere con la vida diaria. Solo un profesional puede hacer ese diagnóstico (CIE-11, OMS, 2022).

¿Puede el estrés académico causar ansiedad clínica?

El estrés académico puede ser un desencadenante, pero los trastornos de ansiedad tienen una base multifactorial: genética, temperamento, experiencias previas y entorno. Reducir la presión académica puede aliviar síntomas, pero no siempre resuelve un trastorno establecido.

¿A qué especialista hay que acudir primero?

Al pediatra o médico de familia, que valorará la situación y hará la derivación correspondiente al psicólogo, psiquiatra infanto-juvenil o ESMIJ. No es necesario ir directamente a un especialista privado.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento?

Depende del tipo de trastorno y de la respuesta. Un ciclo de terapia cognitivo-conductual para ansiedad en adolescentes suele durar entre 8 y 16 sesiones, con resultados observables desde las primeras semanas. Las recaídas son posibles, especialmente en periodos de cambio como el inicio de la ESO o la selectividad.

¿La ansiedad afecta al rendimiento escolar?

Sí. La ansiedad interfiere con la atención, la memoria de trabajo y la concentración. Un adolescente con ansiedad no tratada suele rendir por debajo de sus capacidades. El orientador del colegio puede solicitar adaptaciones mientras se trabaja el problema de base con un profesional.