red de bitácoras

Entradas Etiquetadas con ‘cuentos’

21
Jun
2010

Un cuentacuentos para elegir el final de la historia

Escrito por elena en Cuentos infantiles, Educación Infantil, Programas de ordenador

El Centro de Telemática e Informática de la Universidad de Twente (Países Bajos) a través del Ivo Swartjes y su equipo, han ideado un nuevo sistemas para hacer cuentos en el que el lector puede influir en el resultado final de la historia.

El proyecto se trata de un mundo virtual poblado por distintos personajes, cada uno con sus propias emociones, planes y metas que interactúan dentro de un reglamento preestablecido que determina su comportamiento.

La trama se crea a través de un software inteligente que está preparado para resolver situaciones imprevistas, no solo preestablecidas por el programa, que permite al usuario ser parte activa para que sus decisiones influyan en en la trama y en el final del cuento.

Antes de llevar a cabo el proyecto, se experimentó con actores a los que se pedía que improvisaran sobre un programa de chat especializado sobre un mundo ficticio y descubrieron que los implicados disfrutaban de participar en la historia.

leer más

09
May
2010

Cuento – La margarita

Escrito por elena en Cuentos infantiles, Educación Infantil

Oigan bien lo que les voy a contar: Allá en la campaña, junto al camino, hay una casa de campo, que de seguro han visto alguna vez. Delante tiene un jardincito con flores y una cerca pintada. Allí cerca, en el foso, en medio del bello y verde césped, crecía una pequeña margarita, a la que el sol enviaba sus confortantes rayos con la misma generosidad que a las grandes y suntuosas flores del jardín; y así crecía ella de hora en hora.

Allí estaba una mañana, bien abiertos sus pequeños y blanquísimos pétalos, dispuestos como rayos en torno al solecito amarillo que tienen en su centro las margaritas. No se preocupaba de que nadie la viese entre la hierba, ni se dolía de ser una pobre flor insignificante; se sentía contenta y, vuelta de cara al sol, estaba mirándolo mientras escuchaba el alegre canto de la alondra en el aire.

Así, nuestra margarita era tan feliz como si fuese día de gran fiesta, y, sin embargo, era lunes. Los niños estaban en la escuela, y mientras ellos estudiaban sentados en sus bancos, ella, erguida sobre su tallo, aprendía a conocer la bondad de Dios en el calor del sol y en la belleza de lo que la rodeaba, y se le ocurrió que la alondra cantaba aquello mismo que ella sentía en su corazón; y la margarita miró con una especie de respeto a la avecilla feliz que así sabía cantar y volar, pero sin sentir amargura por no poder hacerlo también ella. «¡Veo y oigo! -pensaba-; el sol me baña y el viento me besa. ¡Cuán bueno ha sido Dios conmigo!».

En el jardín vivían muchas flores distinguidas y tiesas; cuanto menos aroma exhalaban, más presumían. La peonia se hinchaba para parecer mayor que la rosa; pero no es el tamaño lo que vale. Los tulipanes exhibían colores maravillosos; bien lo sabían y por eso se erguían todo lo posible, para que se les viese mejor. No prestaban la menor atención a la humilde margarita de allá fuera, la cual los miraba, pensando: «¡Qué ricos y hermosos son! ¡Seguramente vendrán a visitarlos las aves más espléndidas! ¡Qué suerte estar tan cerca; así podré ver toda la fiesta!». Y mientras pensaba esto, «¡chirrit!», he aquí que baja la alondra volando, pero no hacia el tulipán, sino hacia el césped, donde estaba la pequeña margarita. Ésta tembló de alegría, y no sabía qué pensar.

leer más

29
Abr
2010

Cuento – Bella Mariposa

Escrito por elena en Cuentos infantiles, Educación Infantil

Cuenta la historia que en un día de primavera todos los animalitos del bosque se preparaban para una gran fiesta.

Todos estaban invitados y querían ponerse muy lindos; pero Bella la mariposa se creía muy superior a sus amiguitos. Decía que no iba a ir al baile porque no tendría alguien con quien estar y que estuviera a su altura, o que fuera tan hermosa como ella, y tan inteligente.

Todos los animalitos se prepararon, con adornos de flores, ramitas, sombreritos y muchos colores. Tanta dedicación se debía a que en el baile encontrarían pareja para formar sus hogares y familias.

Bella, la mariposa, decía que no se iba a poner nada porque ya era muy linda.

Cuando llegó el momento todos fueron al baile y Bella para no quedarse sola también se fue.

El gran salón estaba decorado con hermosas luces, guirnaldas y un gran espejo que era el centro de la fiesta. Todos bailaban contentos y se divertían. Bella encontró a un ser precioso pero que no hablaba, no pensaba, solo sonreía si ella lo hacía, y le saludaba cuando ella también lo hacía.

leer más

02
Abr
2010

Cuento sobre autismo – Soy diferente, pero igual que tú

Escrito por elena en Cuentos infantiles, Educación Infantil

Para contribuir al Día Mundial de la Concienciación del Autismo, desde Educación 2.0 queremos proporcionaos un cuento que nos ha gustado mucho y en el que explica de forma muy sencilla cómo es una persona autista, en este caso un niño. Está editado por CREENA, Centro de Recursos de Educación Especial de Navarra.  En el nos cuenta la historia de Juan, un niño que estudia en primaria.

Pinchando en el enlace que veréis bajo estas líneas podréis acceder al pdf del cuento:

Soy diferente, pero igual que tú.

Vía: Creena

17
Mar
2010

Readeo, una web para contar cuentos a distancia

Escrito por elena en Aplicaciones web, Cuentos infantiles, Educación Infantil

Readeo es una curiosa aplicación con la que se puede contar un cuento a distancia, de forma que si los padres están lejos de su hijos, o los abuelos están lejos de su nieto, tíos, sobrinos, etc…  podrán contar un cuento desde la distancia a través de la pantalla de Readeo.

¿Cómo? Pues sólo necesitamos tener una web cam para poder vernos, y en la parte inferior de la web aparecen dos pantalla, una en la que se verá el niño/a y otra en la que se verán sus padres, abuelos, tios… quién les vaya a contar el cuento, que aparecerá en la parte superior de la pantalla de forma que ambas partes lo puedan ver.

leer más

18
Ene
2010

El valor de los cuentos como parte de la educación y la vida familiar

Escrito por Veronica Labrador en Cuentos infantiles, Educación Infantil, Educación Primaria, General

Los cuentos cuentan con grandes defensores que hablan de los muchísimos beneficios que tienen, no sólo en la educación del niño, sino en la vida familiar. A continuación se puede leer las partes fundamental de las que debe constar un cuento.

Uno de los beneficios educativos del cuento es la de transmitir valores. Seguramente no seamos consciente de que la mayoría de los valores más importantes en nuestra propia personalidad los conseguimos a través de los cuentos, por ejemplo: los 3 cerditos nos inculcaron la importancia de trabajar bien; la tortuga y la liebre nos mostraban que la constancia y la modestia tenían su fruto; y la cigarra y la hormiga nos hicieron ver que era más rentable trabajar que ser un holgazán.

Todas estas historias se están escritas con un  argumento lógico, haciendo que sea más fácil de recordar y de extraer la moraleja. Con esto quiero decir que los cuentos tienen una estructura racional, de la que no nos acordamos de todo pero siempre hay o un consejo o una recomendación,… que se nos queda archivada en la memoria. leer más

08
Ene
2010

Cuento – Las monedas del abuelo

Escrito por elena en Cuentos infantiles, Educación Infantil

Julia y sus primos iban cada mes a la gran comida familiar en casa de los abuelos, y esperaban con ilusión el momento en que su abuelo les daba unas monedillas “para que se comprarar cualquier cosa”. Entonces todos los niños corrían a la tienda a comprar chicles, pipas o gominolas. Y como vieron abuelos, tíos y padres, que así los niños nunca aprenderían a manejar el dinero, les propusieron una prueba especial, y que en el plazo de un año enseñasen a todos qué eran capaces de conseguir con aquellas monedillas.

Algunos se propusieron ahorrar, pero Rubén y Nico, los más pequeñajos, no hicieron ni caso, y en cada visita siguieron gastando todo en golosinas. Cada semana presumían de sus dulces ante el resto de sus primos, riéndose y chinchándoles. Tanto les hicieron rabiar, que Clara y Jose dejaron su espíritu ahorrador por no aguantarles, y se unieron al grupo de los golosos que gastaban todo al momento.

Moncho era un chico muy listo, y decidió empezar a manejar su dinero con cambios, comprando y vendiendo cosas, o apostando con otros chicos a los cromos. En poco tiempo sorprendió a toda la familia, porque consiguió mucho dinero con poco esfuerzo, y al ritmo que llevaba terminaría siendo casi rico. Pero Moncho apenas tenía cuidado, cada vez se metía en cosas más arriesgadas, y unos meses después se quedó sin un céntimo, tras una mala apuesta en las carreras de caballos.

Alejandro demostró tener una voluntad de hierro. Ahorró y ahorró todo el dinero que le daban, deseoso de ganar el concurso, y al cabo del año pudo juntar más dinero que nadie, y con tanto dinero consiguió las golosinas mucho más baratas, así que el día de la prueba se presentó con dulces para mucho más de un año, y aún así le sobró dinero para comprarse algún juguete. Fue el ganador claro, y el resto de sus primos aprendieron de él las ventajas de saber ahorrar y esperar.

Aún quedaba Julia. La pobre Julia lo pasó mal el día del concurso, porque aunque tenía un plan muy secreto y estupendo, se había gastado sus monedas sin darle tiempo a terminarlo en un año. Pero estaba tan segura de lo bueno que era su plan, que decidió seguir con él y aguantó ver cómo Alejandro resultaba ganador, y la cara de sus tíos y abuelos, que parecían decirle “qué desastre de niña, no ha sido capaz de ahorrar nada”.

Cuando estaba a punto de finalizar el segundo año, Julia dio una gran sorpresa a todos al aparecer en casa de los abuelos con un violín y mucho dinero. Aún más impresionante fue oirla tocar, porque lo hacía realmente bien, pero lo que terminó por entusiasmar a todos fue la historia de la pequeña violinista.

Todos sabían que la niña adoraba el violín, aunque en la familia no podían pagarle el instrumento ni las clases. Así que Julia, cuando conoció a un simpático y pobre violinista que tocaba en el parque, le ofreció todas las monedas que le diese su abuelo si le enseñaba a tocar. Aunque era poco dinero, el violinista aceptó encantado al ver la ilusión de la niña, y durante meses le enseñó con alegría. Julia puso tantas ganas e interés, que en poco más de un año el artista le prestó un violín para que pudieran tocar a dúo en el parque. Y tuvieron tanto éxito, que en poco tiempo Julia pudo comprar su propio violín, y aún le sobró bastante dinero.

Toda la familia la ayudó desde entonces a convertirse en una famosísima violinista, y contaban a cuantos conocían la historia de cómo unas monedillas bien gastadas fueron suficientes para hacer realidad los más grandes sueños de una niña.

Autor: Pedro Pablo Sacristán

Vía: Cuentos para dormir

Ahora que empezamos un nuevo año, todos los niños deben aprender a ahorrar y no gastar todo el dinero cuando se lo dan. Quién sabe, quizás algún dia ese dinero les permita cumplir su sueño.

20
Dic
2009

Cuento – Recuerdos de una mañana de Navidad

Escrito por elena en Cuentos infantiles, Educación Infantil

No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez… y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de la Navidad sabía, veía y evaluaba todas nuestras acciones y que no podíamos compararlo con cualquier cosa que pudiéramos entender nosotros, los ignorantes seres humanos. De todos modos, no estaba muy seguro de creer en el Ángel de la Navidad.

Todos mis amigos del barrio me dijeron que Santa Claus era el que llegaba la víspera de la Navidad y que nunca supieron de un ángel que llevara regalos. Mamá vivió en América durante muchos años y bendecía a su nueva tierra como su hogar permanente, pero siempre fue tan italiana como la polenta y, para ella, siempre sería un ángel. “Quién es este Santa Claus?”, solía decir. “Y, ¿qué tiene que ver con la Navidad?”.

Además, debo reconocer que nuestro ángel italiano me impresionaba mucho. Santa Claus siempre era más generoso e imaginativo. Les llevaba a mis amigos bicicletas, rompecabezas, bastones de caramelo y guantes de béisbol. Los ángeles italianos siempre llevaban manzanas, naranjas, nueces surtidas, pasas un pequeño pastel y unos pequeños dulces redondos de ‘orosuz’ que llamábamos bottone di prete (botones de sacerdote) porque se parecían a los botones que veíamos en la sotana del padrecito. Además, el Ángel siempre ponía en nuestras medias algunas castañas importadas, tan duras como las piedras. Debo admitir que nunca supe qué hacer con las castañas.

Finalmente se las dábamos a mamá para que las hirviera hasta que se sometieran y luego las pelábamos y las comíamos de postre después de la cena de Navidad. Parecía un regalo poco apropiado para un niño de seis o siete años. A menudo pensé que el Ángel de la Navidad no era muy inteligente.

Cuando cuestioné a mamá acerca de esto, ella solía contestar que no me correspondía a mí, “que todavía era un muchachito imberbe”, poner en tela de juicio a un ángel, especialmente al Ángel de la Navidad.

En esta época navideña en particular, mi comportamiento de un siete años era todo menos ejemplar. Mis hermanos y hermanas, todos mayores que yo, por lo visto nunca causaban problemas. En cambio yo siempre estaba en medio de todos los problemas. A la hora de la comida aborrecía todo. Me obligaban a probar un poco di tutto (de todo) y cada comida se convertía en un reto… Felice, como me llamaba la familia, contra el mundo de los adultos. Yo era el que nunca me acordaba de cerrar la puerta del gallinero, el que prefería leer a sacar la basura y el que, sobre todo, reclamaba todo lo que mamá y papá hacían, sentían u ordenaban. En pocas palabras, eraun niño malcriado.

leer más