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Los cuentos cuentan con grandes defensores que hablan de los muchísimos beneficios que tienen, no sólo en la educación del niño, sino en la vida familiar. A continuación se puede leer las partes fundamental de las que debe constar un cuento.

Uno de los beneficios educativos del cuento es la de transmitir valores. Seguramente no seamos consciente de que la mayoría de los valores más importantes en nuestra propia personalidad los conseguimos a través de los cuentos, por ejemplo: los 3 cerditos nos inculcaron la importancia de trabajar bien; la tortuga y la liebre nos mostraban que la constancia y la modestia tenían su fruto; y la cigarra y la hormiga nos hicieron ver que era más rentable trabajar que ser un holgazán.

Todas estas historias se están escritas con un  argumento lógico, haciendo que sea más fácil de recordar y de extraer la moraleja. Con esto quiero decir que los cuentos tienen una estructura racional, de la que no nos acordamos de todo pero siempre hay o un consejo o una recomendación,… que se nos queda archivada en la memoria.

Viernes, 8 Enero 2010

Cuento – Las monedas del abuelo

Julia y sus primos iban cada mes a la gran comida familiar en casa de los abuelos, y esperaban con ilusión el momento en que su abuelo les daba unas monedillas “para que se comprarar cualquier cosa”. Entonces todos los niños corrían a la tienda a comprar chicles, pipas o gominolas. Y como vieron abuelos, tíos y padres, que así los niños nunca aprenderían a manejar el dinero, les propusieron una prueba especial, y que en el plazo de un año enseñasen a todos qué eran capaces de conseguir con aquellas monedillas.

Algunos se propusieron ahorrar, pero Rubén y Nico, los más pequeñajos, no hicieron ni caso, y en cada visita siguieron gastando todo en golosinas. Cada semana presumían de sus dulces ante el resto de sus primos, riéndose y chinchándoles. Tanto les hicieron rabiar, que Clara y Jose dejaron su espíritu ahorrador por no aguantarles, y se unieron al grupo de los golosos que gastaban todo al momento.

Moncho era un chico muy listo, y decidió empezar a manejar su dinero con cambios, comprando y vendiendo cosas, o apostando con otros chicos a los cromos. En poco tiempo sorprendió a toda la familia, porque consiguió mucho dinero con poco esfuerzo, y al ritmo que llevaba terminaría siendo casi rico. Pero Moncho apenas tenía cuidado, cada vez se metía en cosas más arriesgadas, y unos meses después se quedó sin un céntimo, tras una mala apuesta en las carreras de caballos.

Alejandro demostró tener una voluntad de hierro. Ahorró y ahorró todo el dinero que le daban, deseoso de ganar el concurso, y al cabo del año pudo juntar más dinero que nadie, y con tanto dinero consiguió las golosinas mucho más baratas, así que el día de la prueba se presentó con dulces para mucho más de un año, y aún así le sobró dinero para comprarse algún juguete. Fue el ganador claro, y el resto de sus primos aprendieron de él las ventajas de saber ahorrar y esperar.

Aún quedaba Julia. La pobre Julia lo pasó mal el día del concurso, porque aunque tenía un plan muy secreto y estupendo, se había gastado sus monedas sin darle tiempo a terminarlo en un año. Pero estaba tan segura de lo bueno que era su plan, que decidió seguir con él y aguantó ver cómo Alejandro resultaba ganador, y la cara de sus tíos y abuelos, que parecían decirle “qué desastre de niña, no ha sido capaz de ahorrar nada”.

Cuando estaba a punto de finalizar el segundo año, Julia dio una gran sorpresa a todos al aparecer en casa de los abuelos con un violín y mucho dinero. Aún más impresionante fue oirla tocar, porque lo hacía realmente bien, pero lo que terminó por entusiasmar a todos fue la historia de la pequeña violinista.

Todos sabían que la niña adoraba el violín, aunque en la familia no podían pagarle el instrumento ni las clases. Así que Julia, cuando conoció a un simpático y pobre violinista que tocaba en el parque, le ofreció todas las monedas que le diese su abuelo si le enseñaba a tocar. Aunque era poco dinero, el violinista aceptó encantado al ver la ilusión de la niña, y durante meses le enseñó con alegría. Julia puso tantas ganas e interés, que en poco más de un año el artista le prestó un violín para que pudieran tocar a dúo en el parque. Y tuvieron tanto éxito, que en poco tiempo Julia pudo comprar su propio violín, y aún le sobró bastante dinero.

Toda la familia la ayudó desde entonces a convertirse en una famosísima violinista, y contaban a cuantos conocían la historia de cómo unas monedillas bien gastadas fueron suficientes para hacer realidad los más grandes sueños de una niña.

Autor: Pedro Pablo Sacristán

Vía: Cuentos para dormir

Ahora que empezamos un nuevo año, todos los niños deben aprender a ahorrar y no gastar todo el dinero cuando se lo dan. Quién sabe, quizás algún dia ese dinero les permita cumplir su sueño.

Domingo, 20 Diciembre 2009

Cuento – Recuerdos de una mañana de Navidad

No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez… y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de la Navidad sabía, veía y evaluaba todas nuestras acciones y que no podíamos compararlo con cualquier cosa que pudiéramos entender nosotros, los ignorantes seres humanos. De todos modos, no estaba muy seguro de creer en el Ángel de la Navidad.

Todos mis amigos del barrio me dijeron que Santa Claus era el que llegaba la víspera de la Navidad y que nunca supieron de un ángel que llevara regalos. Mamá vivió en América durante muchos años y bendecía a su nueva tierra como su hogar permanente, pero siempre fue tan italiana como la polenta y, para ella, siempre sería un ángel. “Quién es este Santa Claus?”, solía decir. “Y, ¿qué tiene que ver con la Navidad?”.

Además, debo reconocer que nuestro ángel italiano me impresionaba mucho. Santa Claus siempre era más generoso e imaginativo. Les llevaba a mis amigos bicicletas, rompecabezas, bastones de caramelo y guantes de béisbol. Los ángeles italianos siempre llevaban manzanas, naranjas, nueces surtidas, pasas un pequeño pastel y unos pequeños dulces redondos de ‘orosuz’ que llamábamos bottone di prete (botones de sacerdote) porque se parecían a los botones que veíamos en la sotana del padrecito. Además, el Ángel siempre ponía en nuestras medias algunas castañas importadas, tan duras como las piedras. Debo admitir que nunca supe qué hacer con las castañas.

Finalmente se las dábamos a mamá para que las hirviera hasta que se sometieran y luego las pelábamos y las comíamos de postre después de la cena de Navidad. Parecía un regalo poco apropiado para un niño de seis o siete años. A menudo pensé que el Ángel de la Navidad no era muy inteligente.

Cuando cuestioné a mamá acerca de esto, ella solía contestar que no me correspondía a mí, “que todavía era un muchachito imberbe”, poner en tela de juicio a un ángel, especialmente al Ángel de la Navidad.

En esta época navideña en particular, mi comportamiento de un siete años era todo menos ejemplar. Mis hermanos y hermanas, todos mayores que yo, por lo visto nunca causaban problemas. En cambio yo siempre estaba en medio de todos los problemas. A la hora de la comida aborrecía todo. Me obligaban a probar un poco di tutto (de todo) y cada comida se convertía en un reto… Felice, como me llamaba la familia, contra el mundo de los adultos. Yo era el que nunca me acordaba de cerrar la puerta del gallinero, el que prefería leer a sacar la basura y el que, sobre todo, reclamaba todo lo que mamá y papá hacían, sentían u ordenaban. En pocas palabras, eraun niño malcriado.

por qué la nieve es blancaLa ciencia para todos ¿Por qué la nieve es blanca? es un libro editado por Páginas de Espuma y escrito por Javier Fernández Panadero que intenta explicar de forma sencilla y cercana para todos (y en especial para los niños) algunos fenómenos que nos rodena.

Contiene más de 200 preguntas y sus correspondiente respuestas explicadas de forma comprensible para cualquier persona, independientemente de su formación previa. Por este motivo está escrito de forma amena y fácil de entender, sin complicadas fórmulas que no hay por donde coger ni ecuaciones, ni farragosos razonamientos.

En la introducción nos indica las formas en que podemos leerlo, de forma secuencial (es decir, de principio a fin) pero también saltando de una pregunta a otra, porque al final de cada respuesta se nos indica otra pregunta relacionada con el tema.

Las preguntas se agrupan por temas: La Tierra, El cuerpo humano, Biología, Física y Química, Tecnología, Aparatos y Matemáticas; y podemos encontrar respuestas a preguntas com:  ¿cómo funcionan las pantallas de cristal líquido? ¿por qué titilan las estrellas? ¿qué es la alergia? ¿qué es el colesterol? ¿qué son los tsunamis? ¿usan herramientas los animales? ¿para qué sirven los mocos? ¿qué hacen los osos en el invierno?, entre otras muchas.

El precio de de 14 € y también podemos encontrar otro título perteneciente a la misma colección llamado ¿Por qué el cielo es azul?

Más información: Páginas de Espuma

Vía: Saber Curioso

Martes, 20 Octubre 2009

Cuento – El lobo y las siete cabritillas

abía una vez una vieja cabra que tenía siete cabritas, y las amaba con todo el amor que una buena madre puede tener por sus hijos. Un día ella quiso ir al bosque para conseguir algún alimento. Así que llamó a las siete cabritillas y les dijo:

-”Queridas hijas, tengo que ir al bosque, estad en guardia contra el lobo, si llegase a entrar, os devorará -piel, pelo y todo-. El lobo malvado por lo general se disfraza, pero lo reconocereis enseguida por su gruesa voz y sus negras patas.”

Las cabritas dijeron:

-”Mamá, tendremos mucho cuidado! Puedes salir sin preocuparte.”

Entonces la vieja cabra baló, y partió a su camino con la mente tranquila.

No había transcurrido mucho tiempo cuando alguien tocó a la puerta de la casa y llamó:

-”Abrid la puerta queridas hijas, mamá está aquí, y ha traído de regreso algo para cada una de vosotras.”-

Pero las pequeñas cabritas sabían que era el lobo por su gruesa voz,

-”No abriremos la puerta.”- gritaron ellas. -”No eres nuestra madre. Ella tiene voz suave y placentera, en cambio tu voz es ronca, ¡Tú eres el lobo!”-

Entonces el lobo se retiró, fue a una tienda y se compró una gran masa de tiza, se la comió y con eso se le suavizó la voz. Y regresó donde las cabritas, tocó a la puerta y gritó:

-”Abrid la puerta queridas hijas, mamá está aquí, y ha traído de regreso algo para cada una de vosotras.”-

Pero las cabritas vieron por debajo de la puerta unas negras patas y gritaron:

-”No abriremos la puerta, nuestra madre no tiene patas negras como las tuyas. ¡Tú eres el lobo!”-

Entonces el lobo fue donde un panadero y le dijo:

-”Me he herido los pies, ponme un poco de masa sobre ellos.”-

Miércoles, 14 Octubre 2009

Cuentos – Ricitos de Oro

ricitos de oroUna tarde se fue Ricitos de Oro al bosque y se puso a recoger flores. Cerca de allí había una cabaña muy linda, y como Ricitos de Oro era una niña muy curiosa, se acercó paso a paso hasta la puerta de la casita. Y empujó. La puerta estaba abierta. Y vio una mesa. Encima de la mesa había tres tazones con leche y miel. Uno, grande; otro, mediano; y otro, pequeñito. Ricitos de Oro tenía hambre y probó la leche del tazón mayor. ¡Uf! ¡Está muy caliente!

Luego probó del tazón mediano. ¡Uf! ¡Está muy caliente! Después probó del tazón pequeñito y le supo tan rica que se la tomó toda, toda. Había también en la casita tres sillas azules: una silla era grande, otra silla era mediana y otra silla era pequeñita. Ricitos de Oro fue a sentarse en la silla grande, pero ésta era muy alta. Luego fue a sentarse en la silla mediana, pero era muy ancha. Entonces se sentó en la silla pequeña, pero se dejó caer con tanta fuerza que la rompió.

Entró en un cuarto que tenía tres camas. Una era grande; otra era mediana; y otra, pequeñita. La niña se acostó en la cama grande, pero la encontró muy dura. Luego se acostó en la cama mediana, pero también le pereció dura. Después se acostó en la cama pequeña. Y ésta la encontró tan de su gusto, que Ricitos de Oro se quedó dormida.

Estando dormida Ricitos de Oro, llegaron los dueños de la casita, que era una familia de Osos, y venían de dar su diario paseo por el bosque mientras se enfriaba la leche.

Martes, 29 Septiembre 2009

Cuento – El Elefante fotógrafo

Un cuento que habla sobre la constancia y la superación personal.

El Elefante fotógrafo

Había una vez un elefante que quería ser fotógrafo. Sus amigos se reían cada vez que le oían decir aquello:

- Qué tontería – decían unos- ¡no hay cámaras de fotos para elefantes!

- Qué pérdida de tiempo -decían los otros- si aquí no hay nada que fotografiar…

Pero el elefante seguía con su ilusión, y poco a poco fue reuniendo trastos y aparatos con los que fabricar una gran cámara de fotos. Tuvo que hacerlo prácticamente todo: desde un botón que se pulsara con la trompa, hasta un objetivo del tamaño del ojo de un elefante, y finalmente un montón de hierros para poder colgarse la cámara sobre la cabeza.

Así que una vez acabada, pudo hacer sus primeras fotos, pero su cámara para elefantes era tan grandota y extraña que paracecía una gran y ridícula máscara, y muchos se reían tanto al verle aparecer, que el elefante comenzó a pensar en abandonar su sueño.. Para más desgracia, parecían tener razón los que decían que no había nada que fotografiar en aquel lugar…

Pero no fue así. Resultó que la pinta del elefante con su cámara era tan divertida, que nadie podía dejar de reir al verle, y usando un montón de buen humor, el elefante consiguió divertidísimas e increíbles fotos de todos los animales, siempre alegres y contentos, ¡incluso del malhumorado rino!; de esta forma se convirtió en el fotógrafo oficial de la sabana, y de todas partes acudían los animales para sacarse una sonriente foto para el pasaporte al zoo.

Autor: Pedro Pablo Sacristán

Jueves, 24 Septiembre 2009

Cortos Disney – El viejo molino

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