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Cierto que cada tanto, les contamos sobre concursos literarios en EspañaNuestro principal interés es informarles sobre aquellos que permiten la participación de niños y jóvenes para probar sus dotes en la poesía y la prosa. Y en ese sentido hay que reconocer que no abundan tanto los concursos así que hoy tenemos en suerte contarles sobre el I Concurso de Relatos Cortos de Yaiza – España.

El Concurso es de Relato Corto, convocado por la Biblioteca de Playa Blanca, la “Asociación Cultural Castillo del Águila”, “Todo-arte Grupo de Lectura”, “Yaiza te Informa”, “Por una Biblioteca en Playa Blanca”. Para  escritores a partir de 8 años de edad, con el plazo de admisión de originales: 15/04/2013. Los premios para los ganadores serán, cenas, sesiones de talasoterapia, visitas al parque AquaLava o Rancho Texas

Las bases para participar del concurso, con motivo del primer aniversario de la Biblioteca de Playa Blanca y la celebración del Día del Libro, los próximos 20 y 23 de abril respectivamente, la “Asociación Cultural Castillo del Águila” y “Todo Arte Grupo de Lectura” han organizado el I Concurso de Relatos Cortos.

A veces no es tan fácil ayudar a los niños a dormir, por naturaleza activos encuentran aburrido esperar que el sueño llegue, y es cuando podemos aprovechar el convertir la hora de ir a dormir, en un momento de calidad, aprovechando los cuentos para dormirA todos los niños gustan, las historias que dejan a través de un divertido o curioso relato, una enseñanza, un consejo y claro los padres sabrán algunos pero en algún momento se agotan, o no encuentran los adecuados, así que hoy les contamos sobre una divertida web en dónde encontrar los mejores cuentos.

Cuentos cortos con valores, son una educativa y entretenida forma de ayudar a los niños, en la hora de ir a la cama a conciliar el sueño, y aprovechar un momento para relatarles historias que como las de la web Cuentos cortos para dormir, están pensadas especialmente para los pequeños y pretenden inculcarles los valores esenciales que como padres queremos transmitir a nuestros hijos, y claro no es fácil explicarle cosas a los chicos, pero con un cuento es posible.

Entre estos cuentos infantiles, se tratan una variedad de temáticas que siempre son importantes para que el niño vaya forjando su visión de la vida y que le sean comprensibles a su edad, conceptos como la amistad, esperanza, la confianza, la colaboración, la obediencia, el optimismo, el entusiasmo y tantos aspectos que forman parte de la personalidad y que el niño va adquiriendo conforme pasa el tiempo, pero que debemos sembrar como una semilla que crezca con él.

Constantemente les hemos recomendado sobre la importancia de fomentar el gusto por la lectura en los niños. La misma supone un aumento de su capacidad de pensamiento y reflexión, una forma de ver el mundo en una manera global, mejorar la ortografía y claro está motivarles por el disfrute de historias y personajes, porque la literatura es al mismo tiempo un recurso educativo que un disfrute de ocio, que a todos hace bien.

Pero el fomento de la lectura en la infancia, no resulta tan fácil y es cuando más importante es, aunque comprobado está que el gusto por la lectura puede despertarse en cualquier persona, a lo largo de su vida, en cualquier edad. Pero concentrándonos en la tarea como padres de proveer a los hijos las herramientas necesarias para desarrollar al máximo su personalidad y su educación, es porque debemos aprovechar la niñez para que se habitúen a la lectura.

Pero, qué libros son adecuados para los niños, es algo que muchos padres se preguntan. Dependiendo de la edad del niño así es la literatura que se debe elegir.  Constantemente hay nuevas opciones dentro de la literatura contemporánea, pero para iniciar a un niño lo mejor es remitirse a los libros “clásicos” de la mejor literatura infantil y juvenil que han entretenido a millones, y despiertan el interés lo mismo que aportan a su concepción del mundo.

“Porque todos los niños quieren una familia perfecta… Una historia para grandes, escrita para niños”

Así define la autora Pilar Alberdi, su novela para niños, adolescentes y adultos en donde también podremos encontrar poesía.

Una niña, una abuelita, una médica, una familia que espera una niña o un niño, dos perros… Un mundo donde la imaginación nos ayuda a comprender nuestros más profundos sentimientos.

Seguro que para ti, también hay un regalo en esta novela.

Ella participa en el Circuito del Libro Infantil y Juvenil del Centro Andaluz de las Letras.

Sinopsis de «La niña que no quería nacer» de Pilar Alberdi

Raquel quiere nacer, pero exige: «Una familia perfecta, que sepa soñar, los espejos cruzar, los caminos de los cuentos recorrer y… que sepa hablar con los animales». Y eso, es muy difícil de conseguir.
Adulto o niño, esta novela que también tiene poesía, te gustará. Lee parte del primer capítulo a continuación:

Las fábulas existen desde tiempo inmemorial, han estado presentes siempre en la tradición oral de los pueblos de Europa de donde con el tiempo se trasladaron al Nuevo Mundo, es por ello que las mismas fábulas son conocidas en muchos lugares. En realidad, todos sabemos qué son las fábulas, pues las hemos escuchado durante la niñez. Son pequeño relatos con una moraleja que es un mensaje moralizador que se cuenta  niños, como una forma de enseñanza de valores.

Como la educación infantil requiere algunas estrategias para poder captar la atención del niño, es que las fábulas están conformadas por historias en donde los animales tienen voz y son los que viven situaciones y enfrentan las consecuencias de sus actos, como se supone que queremos advertir un niño. Excepcionalmente,  hay personajes humanos en las fábulas, como en ésta de una lechera demasiado animosa que da al traste con sus sueños.

La hija de un granjero llevaba un recipiente lleno de leche a vender al pueblo, y empezó a hacer planes futuros: - Cuando venda esta leche, compraré trescientos huevos. Los huevos, descartando los que no nazcan, me darán al menos doscientos pollos. Los pollos estarán listos para venderlos cuando los precios de ellos estén en lo más alto, de modo que para fin de año tendré suficiente dinero para comprar el mejor vestido para asistir a las fiestas. 

Un cuento de navidad. El ratón Enriqueto.

Anacleto era un ratoncito algo tímido, de pelo negro, dientes torcidos, ojos bizcos y oreja maltrecha. Se quedó huérfano de madre y padre y creció en compañía de otros ratones que hacían lo que podían para sobrevivir en un mercado de la ciudad de Madrid.

El día de Nochebuena, como era habitual tenían hambre y decidieron salir a buscar algo de comida entre los desperdicios de los contenedores de basura que la gente iba llenando alrededor del mercado. Nuestro amigo Anacleto, que era muy hábil para detectar olores y sabores, era el jefe de la cuadrilla de buscadores de comida y el que más y mejor comida conseguía para la familia ratonil. Esa mañana logró reunir trozos de jamón, chorizo, pizza, patatas fritas, queso manchego, plátanos, manzanas, pan de pueblo y unas cuantas galletas navideñas. ¡Qué rico placer!, dijo Anacleto. Todos sus amigos se reunieron y empezaron su particular banquete navideño. Comieron hasta que casi reventaban sus panzas rechonchas y peludas.

Tomás Tarambana era un niño de plastilina naranja y azul que vivía en un colegio. Aunque tenía muchas cosas buenas, había empezado a perder un poco el respeto a los demás, y cuando su tía Ágata, una gran bola de plastilina de colores, le regaló un tambor por su cumpleaños, aquello fue terrible. Daba igual cuánto le pidieran todos que tocara más bajo, o que fuera a hacerlo a otro lugar: Tomás se paseaba por toda el aula aporreando el tambor, sin que las molestias que causaba a los demás le importasen ni un pimiento. Así que el resto de figuritas del aula dejaron de querer jugar con Tomás, y sufrieron mucho con su ruidoso tambor hasta que Coco Sapio, un muñeco listísimo hecho con construcciones, inventó unos tapones especiales para los oídos que dejaban oír los ruidos normales, pero evitaban los más molestos.

Tomás, al ver que los demás ya no le hacían caso, y que ni siquiera se molestaban, se enfadó mucho con Coco Sapio, y tras una gran pelea, el inventor terminó cayendo al suelo desde lo alto de una mesa, rompiéndose en sus mil piezas. Aunque fue un accidente, todos se enfadaron tanto con Tomás, que ya nadie quiso volver a saber nada de él, aunque a él tampoco le importó mucho.

Había una vez un niño cuya mayor ilusión era tener un cohete y dispararlo hacia la luna, pero tenía tan poco dinero que no podía comprar ninguno.

Un día, junto a la acera descubrió la caja de uno de sus cohetes favoritos, pero al abrirla descubrió que sólo contenía un pequeño cohete de papel averiado, resultado de un error en la fábrica.

El niño se apenó mucho, pero pensando que por fin tenía un cohete, comenzó a preparar un escenario para lanzarlo.