Cuando Jonathan Haidt publicó La generación ansiosa en marzo de 2024, estaba convencido de que había una crisis real y que nadie quería mirarla a la cara. Dos años después, el libro sigue vendiendo, el debate sigue activo y varios países han adoptado medidas concretas para regular el uso del móvil entre menores en edad escolar.
Haidt es psicólogo social y profesor en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York. Su argumento central es que los teléfonos inteligentes han provocado lo que él llama una “gran reconfiguración” de la infancia: los niños dejaron de jugar en la calle y pasaron a socializarse dentro de pantallas, con consecuencias medibles en su salud mental.

Los datos que desataron el debate
El punto de partida del libro son las estadísticas. Desde 2012, las hospitalizaciones por autolesiones y las visitas a urgencias psiquátricas aumentaron de forma notable en Estados Unidos, especialmente entre las chicas de entre 10 y 14 años. Haidt cruzó esos datos con la adopción masiva de smartphones y llegó a una correlación que, según él, no puede explicarse solo por coincidencia.
Conviene apuntar que varios investigadores han cuestionado el método: correlación no es causalidad, y otros factores como la crisis financiera de 2008, la pandemia o los cambios en los sistemas de diagnóstico sanitario también podrían explicar parte del aumento. El propio Haidt responde a esas objeciones en el libro, aunque el debate metodológico sigue abierto.
Sobreprotección en la calle, libertad sin límites en pantallas
Haidt identifica dos tendencias que, combinadas, crean el problema. Por un lado, los padres de las últimas décadas han reducido la autonomía física de sus hijos: ya no se les deja ir al parque solos, explorar el barrio ni asumir pequeños riesgos cotidianos. Por otro, a esos mismos niños se les da acceso sin restricciones a un entorno digital donde el fracaso social tiene costes muy altos.
El resultado, según Haidt, es una generación incapaz de gestionar los problemas del mundo físico porque no los ha practicado y sobreexpuesta a la comparación y al juicio en el mundo digital. Los niños no son frágiles por naturaleza, pero el entorno los fragiliza. Las chicas, con mayor sensibilidad a la dimensión social, acumulan más ansiedad y depresión. Los chicos tienden a retirarse hacia videojuegos y contenido pasivo, perdiendo oportunidades de desarrollar habilidades interpersonales.
Si te preocupa el nivel de estrés de tu hijo en el ámbito escolar, puedes leer nuestro artículo sobre cómo ayudar a los adolescentes a superar el miedo a los exámenes.
La solución que propone: actuar juntos
Para Haidt, el problema no tiene solución individual. Si solo una familia retira el móvil a su hijo, ese niño pierde acceso a la vida social de sus iguales. La propuesta es la acción colectiva: un grupo de padres acuerda retrasar la entrega del primer smartphone hasta los 14 años y bloquear el acceso a redes sociales antes de los 16.
“No vais a quitarle la vida social a vuestros hijos; van a tener una vida social más plena y más divertida”, argumenta Haidt. Cuando las reglas son compartidas, dejan de ser una desventaja competitiva para un solo alumno.
El debate en España
En España, varias comunidades autónomas restringieron el uso del móvil en centros escolares durante el curso 2024-2025. Cataluña y la Comunitat Valenciana ampliaron sus restricciones; el Ministerio de Educación publicó en 2024 recomendaciones para que los centros limiten el teléfono también en los recreos. El movimiento que Haidt anticipaba ha llegado a España, aunque de forma fragmentada y sin una legislación nacional homogénea.
Mientras tanto, el debate sobre la privacidad digital de los menores también ha ganado terreno. Si quieres entender los límites legales sobre la presencia de tus hijos en el entorno digital, nuestro artículo sobre los derechos de imagen de los hijos y lo que dice la ley aclara los puntos más importantes.
El libro, dos años después
La generación ansiosa (Paidós, 2024) sigue siendo uno de los libros de no ficción más vendidos en su categoría. Haidt mantiene su posición en debates académicos y públicos, aunque el consenso científico sobre la magnitud del impacto del móvil sigue sin cerrarse. Lo que ha cambiado es que el debate dejó de ser académico y se convirtió en político y familiar: la pregunta ya no es si los móviles afectan a los adolescentes, sino qué tipo de medidas son proporcionadas, efectivas y legalmente viables.
Preguntas frecuentes
¿Qué propone Haidt respecto al smartphone?
Retrasar la entrega del primer smartphone hasta los 14 años y restringir el acceso a redes sociales hasta los 16. El matiz es que ese acuerdo debe tomarlo un grupo de padres de forma colectiva, no cada familia por separado.
¿Hay evidencia científica sólida detrás del libro?
Haidt presenta correlaciones entre la adopción masiva de smartphones y el deterioro de la salud mental adolescente desde 2012. Parte de la comunidad científica cuestiona que esa correlación sea causal; el debate metodológico sigue abierto.
¿España ha tomado medidas?
Varias comunidades autónomas han restringido los móviles en centros escolares. El Ministerio de Educación publicó recomendaciones en 2024, aunque no existe una ley nacional uniforme.
¿Afecta igual a chicos que a chicas?
Haidt señala diferencias: las chicas tienden a sufrir más ansiedad y depresión vinculadas a la comparación social en redes; los chicos presentan más aislamiento y retirada hacia el entretenimiento digital pasivo.
¿Dónde puedo leer el libro?
La generación ansiosa está publicado por Paidós y se puede encontrar en librerías físicas y en plataformas digitales de venta de libros.









