Orientaciones para reducir conductas agresivas (parte 1)

Desgracidamente, en los centros educativos nos encontramos muy a menudo con alumnos/as que manifiestan conducatas agresivas. Hablamos de agresividad cuando se provoca daño a una persona y objeto de manera intenciona. El daño puede ser físico o psíquico. A continuación puedes observar orientaciones para reducir las conductas agresivas de algunos de tus alumnos/as.

Habitualmente, cuando un niño emite una conducta agresiva es porque reacciona ante un conflicto. Dicho conflicto puede resultar de problemas de relación social con otros niños o con los mayores por no querer cumplir las órdenes que éstos le imponen, cuando éstos les castigan por haberse comportado inadecuadamente, etc.

¿Cómo manifiesta la agresividad en los niños?

Generalmente la agresividad se presenta en forma directa, ya sea en forma de acto violento físico (patadas, palabrotas,…). Pero también podemos encontrar agresividad indirecta o desplazada, según la cual el niño agrede contra los objetos de la persona que ha sido el origen del conflicto, o agresividad contenida según la cual el niño gesticula, grita o produce expresiones faciales de frustación.

Consideraciones generales

  • No regañar continuamente, aplicando múltiples reglas que no se van a cumplir.
  • No aplicar excesivas órdenes e instrucciones: “no te muevas”, “no molestes”, “no te levantes”…
  • Evitar, ante la aparición de la conduca inadecuada, relatar extensamente todos los acontecimientos desadaptados que han tenido lugar hasta el momento.
  • En el caso que el alumno/a emita un comportamiento que interfiera la marcha de la clase (Ej. hacer ruido con algún objeto) y la restricción verbal (“No continúes haciendo ruido”) no surta efecto, retirarle el objeto en cuestión sin ningún tipo de manifestación de atención (contacto ocular,regañar,…)

Vía: “Revista Profe de Primaria nº6”

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