Te hemos comentado días atrás sobre la preocupante situación que vive, la educación en Siria. Resultado del conflicto armado interno, la cantidad de niños desplazados y los que aún viven en el país en medio de ataques como el de la ciudad de Alepo y sin poder ir a la escuela. Pero la misma situación vive Malí1 o Mali2 cuyo nombre completo es República de Malí en  África occidental.

Quizá su nombre no te suene tan conocido,  pero Malí es el séptimo más extenso del continente africano por que limita con varios países como Argelia, Níger, Mauritania y Senegal,   Costa de Marfil, Guinea y Burkina Faso. Su tamaño es de 1.240.000 km² y su población estimada es de alrededor de 14,5 millones de habitantes. Sus  fronteras se extienden  al norte en el medio del Sahara, mientras que la región meridional, hasta  los ríos de Níger y Senegal.

Basa su economía en  la agricultura y la pesca, y posee abundantes yacimientos de oro,  uranio y  sal, pero Malí está considerada una de las naciones más pobres del mundo. De gran relevancia histórica en el pasado fue  sede de los tres imperios de África occidental que controlaban el comercio transahariano, el Imperio de Ghana, el Imperio de Malí  y el Imperio songhay. Y en su momento fue  el Sudán francés.

estudiantes de malí

Como hemos dicho, Malí es pobre, muy pobre, alrededor de la mitad de la población vive debajo del umbral de la pobreza internacional, establecido en 1,25 dólares por día. Y como es lógico pensar la educación en Malí, es difícil, la misma abarca seis años de educación primaria, que comienzan a los siete, seguidos de seis años de educación secundaria.

Pero la economía familiar impide que muchos niños accedan a la educación, no hay disponibilidad de  escuelas en zonas rurales, materiales y profesores. Los organismos internacionales han dado cuenta de cifras alarmantes,  el 27% y el 46,4% de los habitantes padecen de analfabetismo, con muchas menos mujeres que hombres.

Y como sucede en tantos otros países a la pobreza se une la violencia, 700,000 niños denuncia UNICEF no asisten a la escuela, 115 escuelas del norte permanecen cerradas porque fueron destruidas o contaminadas con artefactos bélicos sin estallar que ponen en peligro a miles de niños.  No son los mejores tiempos es cierto, el mundo vive una crisis económica globalizada, una galopante pérdida de valores que afecta lógicamente la educación, y una violencia que entorpece aún más el anhelo de educación para todos en todo lugar.

Imagen: Vía

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