¿Para qué sirve un examen de inglés?
Además de que prepararse para un examen internacional es una oportunidad perfecta para afilar nuestro nivel de inglés, aprobarlos puede tener muchas ventajas. Dependiendo del examen, el certificado que estos ofrecen puede ayudarnos a avanzar laboral, académica y, en algunos casos, burocráticamente.
La primera de estas ventajas es quizá la más obvia. Estos certificados, además de verse muy bien en el Curriculum, no solamente demuestran el dominio del candidato en el idioma, sino que también son una muestra de la disciplina e interés en una formación constante.
Por otro lado, de la misma forma que en lo laboral, estos certificados pueden hacer más atractiva una solicitud de admisión a una universidad o posgrado. Además de esto, muchas carreras tienen requerimientos de cursos idiomas obligatorios que pueden evitarse de tener un certificado que avale nuestro nivel.
Además de todo esto, en el caso de que uno busque emigrar tanto ahora como en el futuro, muchos países tienen como requisito para el ingreso o la visa el dominio certificado del inglés. Entre ellos se encuentran Canadá, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido. En la misma línea, si bien esto no es un requisito directo para la visa en Estados Unidos, definitivamente es un factor que se tiene en cuenta.
Las reglas estables del castellano fuerte hacen que una academia de este idioma, como por ejemplo expanish, pueda tener un trabajo más fácil que otra de inglés que tenga que explicar todas las excepciones.
¿Cómo se mide el desempeño en un idioma?

La forma más común de medir el desempeño lingüístico es el CEFR (marco común europeo de referencia para las lenguas, por sus siglas en inglés). Este es un estándar utilizado internacionalmente y muchos exámenes internacionales tienen un equivalente en él
Existen seis distintos niveles de CEFR, siendo el primero de ellos el A1. Este nivel muestra un conocimiento básico del lenguaje en cuestión. Las personas con este manejo del idioma tienen un vocabulario limitado y una gramática bastante básica. Con esfuerzo, un A1 puede entender frases diarias y expresiones comunes, aunque no con mucha fluidez.
Un nivel más avanzado es el A2. Quienes tengan este nivel deberían ser capaces de comunicarse de forma simple en el idioma en cuestión, esto permite resolver asuntos básicos como pedir indicaciones, hacer compras u otras acciones de rutina.
Después tenemos a B1, el nivel intermedio. Con este nivel uno debería ser capaz de entender la mayoría de todas las situaciones diarias y expresarse en temas conocidos. Muchos consideran al B1 como lo mínimo e indispensable para manejarse en un país con otra lengua.
Por otro lado, el B2 (intermedio-avanzado) incluye todas las habilidades del nivel anterior, pero con mayor fluidez y espontaneidad.
Luego tenemos al nivel C1 (avanzado) este demuestra habilidad para comunicarse efectivamente en situaciones demandantes y variadas. Quienes manejan este nivel, pueden leer, hablar y escribir tanto en conversaciones de todos los días, como en contextos académicos.
Por último, el nivel más avanzado de todo el CERF es el C2 (maestría). Las personas que hayan llegado a él son básicamente indistinguibles de un hablante nativo y demuestran un manejo perfecto y natural en cualquier situación.
Los diferentes exámenes de Cambridge
Existe una amplia variedad de exámenes organizados por varias instituciones, pero los más famosos de ellos son sin duda los de Cambridge. La familia de exámenes de Cambridge tiene cuatro integrantes: el PET (Preliminary English Test, Examen de Ingles Preliminar), el KET (Key English Test, Examen Clave de Inglés), el FCE (First Certificate in English, Primer Certificado en Ingles) y el CAE (Certificate in Advanced English, Certificado en Inglés Avanzado).
El primer examen, el KET, está orientado a estudiantes que recién están iniciando su formación. Para aprobar este examen, los estudiantes deben ser capaces de demostrar ser capaces de dominar una gramática y vocabulario básico. En cuanto a su equivalente en la escala internacional el KET demuestra un nivel A1.
El siguiente examen es el PET, este pone en juego las habilidades de los candidatos para manejarse en situaciones sociales o laborales básicas y equivale a un nivel B1 en la escala CEFR.
Por otro lado, el First o FCE pone un énfasis todavía más fuerte en la lectura, la escritura y la conversación. Su equivalente en el Marco Común Europeo de Referencia es el B2.
Por último tenemos al CAE, el más difícil de todos. Este está orientado a un inglés para ser usado en universidades y trabajos de alta complejidad. Como podrían suponer, el CAE corresponde con el C1 y C2, los dos niveles más avanzados del CEFR.
¿Por qué puede ser tan difícil aprender inglés?
Quizá les sorprenda saber que los profesores de una escuela de español para extranjeros suelen tener un trabajo más sencillo que los de una escuela de inglés. Puede parecer extraño, pero esto tiene una explicación.
Si alguna vez encontraste dificultades para aprender inglés, tenés tus razones. El inglés es un idioma especialmente difícil de aprender para los hispanohablantes. Nosotros, como hablantes de castellano, tenemos la suerte de contar con un idioma muy transparente.
¿Qué quiere decir esto? Básicamente un idioma es transparente cuando las palabras suenan (generalmente) igual que como se escriben. En español, salvo por algunas excepciones como la /g/ y la /j/, la /s/ y la /z/ (en Argentina) o algunas pocas otras similares, uno puede leer una palabra y saber exactamente cómo se pronuncia.
Esto sucede porque las reglas del castellano son muy estables, no suelen cambiar o tener (muchas) excepciones. Por otro lado, el inglés está absolutamente plagado de ellas: una misma letra puede sonar diferente sin ninguna otra regla más que la excepción.
Aprender el inglés, entonces, además de aprender las reglas generales del idioma (lo que es en sí mismo difícil) requiere también memorizar muchísimas excepciones y casos especiales. Esto hace que leer y escribir apropiadamente sea difícil incluso para los hablantes nativos. Por otro lado, es importante aclarar que esto sucede únicamente con la parte escrita. En cuanto a lo hablado, todos los idiomas son aprendidos por sus hablantes nativos con la misma facilidad.
De cualquier manera, aprender cualquier idioma es complicado. Si bien hacerlo requiere trabajo, práctica y mucha disciplina, esta es una actividad hermosa que nos permite conectarnos con más gente y pensar de una manera distinta.