En estos últimos meses se está hablando mucho de la obesidad infantil.
En los últimos 15 años, se ha pasado de ser el 5% de los niños españoles obesos, al 15%, una cifra bastante exagerada. Es más, España es el segundo país de la Unión Europea, después de Gran Bretaña, con más niños obesos.

Esto se debe a los cambios de hábitos de las familias y a una mera comodidad de esta.
Me explico, hace no muchos años, la madre no estaba completamente insertada en el mundo laboral. Se encargaba de hacer comida y de todo lo de la casa. Hoy por hoy, es rara la familia en la que no trabajen tanto el padre como la madre. Esto lleva a una mayor comodidad de ambos, bien por el cansancio, bien por la inapetencia de cocinar bien para el día siguiente.

Los niños se han hecho muy amigos de las hamburgueserías y los centros de comida rápida, al igual que de las golosinas.
Otra cosa muy importante en la obesidad es el ejercicio físico. El cambio también es abismal. Antes los niños salían a jugar a la calle, al parque,…ahora todo eso se ha cambiado por los videojuegos y por el ordenador.
Todo esto es una bomba explosiva, es decir que una mala alimentación unida al sedentarismo es igual a obesidad.El mayor problema viene en que cuando estos niños se vayan haciendo mayores, esa obesidad irá aumentando, o por lo menos se conservará, agravando los problemas que esta conlleva e incluso bajando la esperanza de vida hasta 13 años.

Influye mucho también en los niños los hábitos alimenticios que tengan los padres, es más, si los padres son obesos, aumenta la posibilidad de que el niño también lo sea.
Muchos son los problemas de salud con los que se puede encontrar un niño obeso, como son azúcar alta, colesterol y triglicéridos,etc.

La solución, desde mi punto de vista no es tan complicada. Sería muy bueno educar al niño en la alimentación de forma conjunta, es decir, padres y maestros.
La educación sobre cómo alimentarse bien se puede llevar a cabo en la escuela con diversos programas o unidades didácticas, incluso con la comida que llevan los niños al colegio a media mañana. En este caso, un buen paso sería poner una lista en clase con lo que debe traer cada día los niños para la hora del almuerzo a media mañana. A esto deben unirse los padres, trayendo cada día lo que les toca y no lo que al niño le apetezca. Si los niños ven que todos sus compañeros están comiendo lo mismo que él, no lo protestarán tanto.

Se puede traer por ejemplo, un día un zumo, otro día galletas, fruta, yogurt, bocadillo,…incluso se puede poner un día en el que se le permita traer al niño algún dulce casero, nunca bollería industrial.
Desde casa también hay que educar la alimentación, no dejando por ejemplo que el niño como golosinas todos los días o siempre que a él le apetezca, comiendo con dietas equilibradas, en las que haya pasta, verduras, carne, pescado, fruta, etc.

Lo más importante que hemos de tener en cuenta es que los niños están en periodo de contínuo crecimiento, y que para que lo hagan de una manera sana tienen que comer de todo, les guste más o les guste menos, y saber por ellos mismos lo que está bien comer y lo que no.

Una vez más nos encontramos aquí con la gran importancia del trabajo cojunto de padres y maestros o educadores.

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