Lo siento pero no entiendo a que viene ese debate encarnizado que se traen. Que si la educación moral es patrimonio exclusivo de los padres, y de la Iglesia, parece ser. Que si les van a “inculcar” valores contrarios a los que ellos quieren.

Aparte de que no veo nada malo en lo que se va enseñar en esa asignatura. A menos que se esté en contra de la solidaridad, del respeto a los demás y del diálogo como método democrático de llegar a acuerdos y de defender nuestras ideas en la sociedad.

Mi pregunta es: ¿A que tienen miedo?
Aunque en esa asignatura algún profesor defienda alguna idea contraria a las mías ¿Y qué? Es que yo no he transmitido a mi hijo unas ideas sólidas y en mi opinión buenas para él. Que voy a hacer, ¿aislarle del mundo para que no reciba más influencia que la mía? ¿Censuraré sus lecturas, los programas de televisión que ve y hasta sus amigos por si le influyen de manera opuesta a mis ideas?

¿Tan poca confianza tengo en mi propio hijo y tan poco respeto a su libertad individual que no confío en su propia capacidad de discernimiento?
¿Tan poca confianza tengo en la bondad de los principios en que le he educado que creo que se van a desmoronar como un castillo de naipes en cuanto los enfrenten a opiniones distintas?

Pienso que yo le he transmitido a mi hijo unas ideas que, para mí, son buenas, por las que yo intento regirme en mi camino por la vida.
Pero yo quiero que lea, que dialogue, que compare,…y que elabore su propio código ético. El suyo propio.
No quiero clonar en mi hijo mi ideario. ¿Qué clase de padre desea eso?

Para mí un hijo es una página en blanco que enviamos al mundo con un esbozo de lo que esperamos acabe siendo una obra de arte, de arte libre que irá el mismo creando. Y a veces pienso que hay padres que lo que quieren es mandar al mundo son fotocopias suyas,… tristes y pobres fotocopias.

Jóvenes: tener la mente abierta a nuevas influencias. Los padres queremos lo mejor para vosotros pero no estamos en posesión de la verdad. Por qué la verdad absoluta no existe. No os dejéis capar en vuestra mente y, sin olvidar lo que con tanto amor os inculcaron, ser vosotros mismos. Poner en tela de juicio todo y a todos.
Esa es la esencia de la juventud y lo que os permitirá el día de mañana ser vosotros mismos y no copias de nadie.
Elegir vuestro camino. Escuchando, debatiendo,…elaborando vuestro pensamiento.

Los padres que os queremos y confiamos en vosotros
NO TENEMOS MIEDO.

Fuente: Wochi

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