Los niños celíacos son niños completamente normales, les gusta jugar, reír,…lo único que les diferencia de los demás es que tiene intolerancia al gluten. El gluten es una proteína que está en los alimentos que se elaboran con harina de trigo, centeno, cebada, a vena y triticale. El intestino de estos niños no es capaz de absorber esta proteína. La absorción ocurre después de la digestión y consiste en pasar las proteínas a la sangre, pero para ello han de pasar por el intestino. Aquí, en el intestino, hay unas prolongaciones que se llaman vellosidades intestinales, por donde llegan las proteínas a la sangre. Pero los niños celíacos, si toman gluten, estas vellosidades intestinales se les van destruyendo, por lo que los alimentos no podrían pasar a la sangre.
Normalmente, la enfermedad celíaca suele ir acompañada de síntomas como diarreas, cambio de carácter, pérdida de apetito, parar el crecimiento,…
Una vez diagnosticada la enfermedad, no consiste en tomar medicación, si no en llevar una dieta a base de productos sin gluten. De esta manera, los celíacos pueden hacer una vida perfectamente normal, tanto de pequeños como de mayores.
Estos niños no hay que diferenciarlos del resto, son exactamente iguales, sólo que llevan un tipo distinto de alimentación.
En la escuela será todo normal.