Uno de cada tres universitarios españoles declara padecer estrés o ansiedad durante el curso. El porcentaje exacto es el 37 %, según un estudio publicado por Nido Living —operador europeo de residencias universitarias— a partir de encuestas a estudiantes en España, Dinamarca e Irlanda. Los datos se conocieron en la temporada de acceso a la universidad (EBAU/EVAU), cuando miles de bachilleres deciden su futuro académico y los ya matriculados afrontan las convocatorias de junio.
El informe procede de una empresa con interés comercial en el mercado residencial universitario, por lo que conviene interpretarlo como indicador de tendencias, no como estadística oficial. Aun así, sus cifras principales coinciden con tendencias documentadas por la OCDE y la OMS sobre salud mental en jóvenes adultos.
Los problemas más frecuentes en el campus
Más allá del estrés y la ansiedad, el 34 % de los encuestados en España declara dificultades para conciliar trabajo y estudios, y el 31 % reconoce falta de confianza en sí mismo. Un 25 % tiene problemas para relacionarse con gente nueva, y el 20 % declara sentirse solo durante la etapa universitaria. La discriminación (7 %) y el acoso entre iguales (2 %) cierran la lista.
El dato más llamativo del estudio: el 23 % de los universitarios españoles ha considerado seriamente abandonar la carrera, más del doble que en Dinamarca (11 %) e incluso casi tres veces más que en Irlanda (9 %). Según el Ministerio de Universidades, la tasa real de abandono en primer año de grado rondaba el 19 % en el curso 2022-2023, por lo que la intención declarada supera esa cifra histórica.
Menos estrés que en Europa, pero menos apoyo percibido
El 37 % de estrés y ansiedad sitúa a España por debajo de Dinamarca (50 %) e Irlanda (52 %). El problema surge cuando se compara el apoyo percibido: el 27 % de los universitarios españoles siente que su universidad no se preocupa por su bienestar, frente al 11 % en Dinamarca y al 7 % en Irlanda. Menos estrés declarado, pero mayor sensación de desamparo institucional.
El estrés académico puntual es una respuesta normal ante exámenes y plazos de entrega. Los trastornos de ansiedad clínicamente relevantes son algo distinto: están recogidos en el DSM-5 (APA, 2013) y la CIE-11 (OMS, 2022) y requieren diagnóstico y tratamiento por un profesional de la salud mental, no solo técnicas de gestión del tiempo. Si los síntomas —agotamiento persistente, insomnio, bloqueo emocional, dificultad para concentrarse— duran más de dos semanas e interfieren con la vida diaria, conviene acudir al médico de cabecera o a los servicios de atención psicológica que muchas universidades públicas españolas ofrecen de forma gratuita para sus estudiantes.
Alojamiento y estado de ánimo durante la carrera
El estudio también analiza la relación entre el tipo de alojamiento y el bienestar. El 73 % de los encuestados dice que donde vive repercute positivamente en su estado de ánimo, y el 75 % considera que su espacio de vida tiene en cuenta sus necesidades. Solo el 6 % está insatisfecho en este aspecto.
Los criterios que más pesan al elegir residencia son la calidad (74 %) y la proximidad al campus (73 %), por delante de la seguridad (59 %), los servicios disponibles (58 %) y el tamaño de la habitación (56 %). La elección del alojamiento, según los propios estudiantes, influye directamente en la motivación y el rendimiento. Si estás ayudando a tu hijo a preparar el salto a la universidad, puede interesarte leer por qué el descanso también forma parte del rendimiento académico y cómo la tecnología está cambiando ya la experiencia en el aula.
¿Es normal tener ansiedad en la universidad?
El estrés ante exámenes y plazos es una respuesta adaptativa normal. Cuando ese estado de alerta se vuelve constante, bloquea el sueño o interfiere con las actividades cotidianas durante más de dos semanas, conviene consultar con un profesional. Los servicios de orientación psicológica de la propia universidad son una buena primera parada.
¿Qué recursos de salud mental tienen los universitarios en España?
Muchas universidades públicas cuentan con servicios de atención psicológica gratuitos o de bajo coste para sus estudiantes. El médico de cabecera también puede hacer una derivación a psicología clínica a través del sistema público. La Asociación Española de Pediatría (AEP) dispone de recursos orientados a jóvenes adultos y sus familias.
¿Por qué los universitarios españoles se sienten menos apoyados que los europeos?
El estudio no entra en causas. Las diferencias en disponibilidad de servicios de salud mental universitaria, la cultura de pedir ayuda psicológica y el nivel de integración del bienestar en la vida del campus explican en parte las brechas entre países. En España, la oferta varía mucho de una universidad a otra.
¿Cómo puede ayudar la familia cuando un universitario lo pasa mal?
Escuchar sin minimizar es el primer paso. Frases como «es que sois muy blandos» o «antes no había tanto problema» bloquean la conversación y alejan al joven de pedir ayuda. Informarle de los servicios psicológicos del campus y acompañarle a buscar ayuda si los síntomas se alargan es la respuesta más útil que puede dar la familia.









