Cada año aumentan las consultas de padres acerca de consejos para mejorar la educación de los niños y su formación de cara a ser buenas personas

Fuente:  Letsbonus
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Los padres se enfrentan a una de las tareas más duras que existen, educar a los hijos. No existen fórmulas mágicas y rara vez se repitan al pie de la letra las situaciones en la vida de un niño y otro, pero aún así hay algunas claves que podemos tener en cuenta los padres para manejar con soltura crisis y momentos complejos en la educación infantil. Lo primero que hay que tener en cuenta es que nunca es pronto para empezar a educarlo, y que gracias a todo aquello que aprenda y valore de niño, será un adulto feliz y responsable.

El ejemplo y las palabras

Los niños repiten nuestras acciones. Por eso siempre es más importante demostrarles con hechos aquello que pregonamos, antes que hacer un simple sermón. De nada sirve decirles que no discriminen a sus amiguitos por ser gordos o por tener un color de piel diferente, si después nosotros vamos y hacemos una separación similar con nuestros amigos.

Al educar a los niños tenemos que reconocer que ellos imitan nuestras conductas, no solamente las buenas sino también las malas. Por eso la responsabilidad de los padres es educar a los niños dando el mejor ejemplo que se pueda.

Diálogo con los niños

Hablar con los niños siempre es importante. Lograr comunicarnos y bajar a términos que ellos puedan entender es una tarea que lleva su tiempo, pero a medida que crecen se hace más sencillo. Para poder ayudar a fomentar esta relación comunicativa hay que hablarles incluso cuando están en la panza. Durante el embarazo hay que hablarles, aunque parezca una tontería, porque allí es donde son más receptivos, en ese medio protegido e íntimo que es la panza de la mamá.

La comunicación sigue una vez que crecen, hay que leerles cuentos, hablar con ellos de forma pausada y preguntarles su opinión sobre lo que sucede en el día a día. Los niños muchas veces quieren contarnos lo que les sucede pero no encuentran las palabras, hay que hacer que se sientan queridos y que puedan expresarse, de esa forma será más simple enseñarles aquellos valores que más nos importan.

Límites sin amenazas

Lo más difícil con los niños, y principalmente con los adolescentes, es establecer límites. Sin embargo es importante remarcar que las amenazas no sirven y que aquellos niños que de pequeños han sido educados en el respeto y los límites, de grandes traen menos dolores de cabeza.

Las normas tienen que ser claras y deben ir acompañadas de explicaciones lógicas para que el niño entienda lo que está haciendo mal, pero además hay que separar los sentimientos y la acción. Educar a los niños implica recordarles que aunque los estemos retando, nuestros sentimientos por ellos no cambian y los seguiremos amando.

El niño tiene que aprender que sus sentimientos no son el problema, sino las malas conductas. Por ejemplo, si al niño no le gusta ir a la escuela porque hay que madrugar, debemos decirle que lo entendemos, pero que nosotros también lo hacemos. De esa forma se genera un vínculo que permitirá entender mejor ciertas normas de conducta.

También es importante que se haga responsable de sus actos. Debe saber que si no guarda sus juguetes después de jugar, se pueden romper, y si se rompen no podrá volver a jugar. Ese tipo de cosas, con explicaciones lógicas, ayuda en la educación de los niños.

Experimentar y aprender de los errores

Muchas veces los padres queremos ahorrarles dolores de cabeza a nuestros hijos, pero en realidad hay que saber que darles las cosas hechas no ayuda. Si es importante acompañarlos, pero lo que los niños necesitan es poder experimentar y sentirse libres de equivocarse sin que eso suponga una sanción.

La sobreprotección es un mal que muchos padres no pueden evitar por miedo a que sus hijos no toleren el fracaso. Pero lo cierto es que los niños pueden aprender a valerse por si mismo a partir de enfrentar solos algunos miedos y situaciones.

Si el niño se cae y golpea, aunque sea un rasguño ínfimo, y corremos a asistirlos, entonces fomentaremos el consuelo continuo. Hay que educar a los niños pero también dejarlos equivocarse y tomar riesgos, eso permitirá que una vez adultos se enfrenten mejor a la realidad, sin pretender que sean papá o mamá los que arreglen las cosas que no salen como esperábamos.

Educar niños, un proceso continuo

Nunca dejamos de educar a nuestros hijos, aunque en determinado momento ellos también empiezan a educarnos a nosotros. Las claves para una infancia plena y una educación en valores y actitudes es un proceso que se basa en el ejemplo que demos y que no se circunscribe a un momento en el tiempo. Es constante y variable.

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