Con la llegada del verano, muchas familias comienzan la búsqueda del alojamiento donde residirán sus hijos durante el próximo curso académico, una decisión que cobra especial relevancia para quienes iniciarán sus estudios universitarios. La demanda de plazas aumenta varios meses antes del comienzo de las clases y, en ciudades con una elevada concentración de estudiantes como Madrid o Barcelona, la disponibilidad disminuye rápidamente. Esta situación deja con menos alternativas a quienes retrasan la reserva, como ocurre con los alumnos que se presentan a la convocatoria extraordinaria de la PAU.
El lugar donde vive un estudiante durante su primer año de universidad puede influir de forma decisiva en su proceso de adaptación. Afrontar una nueva ciudad, comenzar una etapa académica diferente y establecer nuevas relaciones personales son aspectos que están estrechamente ligados al entorno en el que se reside.
Esta percepción queda reflejada en la última encuesta de satisfacción realizada por Livensa Living entre 5.904 residentes, en la que el 86 % de los participantes afirma que recomendaría sus residencias universitarias como opción de alojamiento. Según explica Javier Muñoz, director de Operaciones de Livensa Living y Nido Living, disponer de un entorno seguro, acompañado y con una comunidad de apoyo favorece una mejor experiencia universitaria. En este sentido, destaca que una residencia no solo ofrece un lugar donde vivir, sino que también puede convertirse en un elemento clave para facilitar la integración y contribuir al éxito académico, especialmente durante el primer año fuera del hogar familiar.
Cinco claves para elegir la residencia universitaria
Como líderes en el sector, con una gestión de más de 12.000 camas en España y Portugal, Livensa Living y Nido Living comparten cinco criterios que aconsejan que padres e hijos/as valoren conjuntamente antes de tomar la decisión y cerrar la reserva:
- Ubicación: la cercanía al campus, la conexión con el transporte público y la integración en la nueva ciudad son factores determinantes. Una residencia bien situada reduce desplazamientos, facilita el estudio, la vida social y el descanso desde el primer día. Condiciones a los que responde la residencia Barcelona Parallel, de Livensa Living, que abrirá en septiembre en pleno centro de la ciudad condal, a pocos minutos de la Universitat de Barcelona y la Pompeu Fabra.
- Comunidad: convivir con otros estudiantes que comparten las mismas inquietudes e intereses, y que además proceden de lugares distintos, es una gran oportunidad para las relaciones personales que se crearán en ese momento. Si se suma una oferta de actividades diseñada específicamente para ellos, esto marcará la diferencia entre simplemente alojarse o vivir una experiencia universitaria completa. Este es, precisamente, el objetivo del programa Community Life de Livensa Living, que ofrece planes de ocio, deportivos y culturales pensados para cada comunidad concreta adaptados al entorno local.
- Servicios: lo que distingue a una residencia del alquiler tradicional son todos los servicios que incluye la cuota mensual. La limpieza, el mantenimiento, el wifi y los suministros forman parte del alojamiento, de modo que el estudiante no tiene que preocuparse por ellos. En este sentido, también hay que tener en cuenta la seguridad 24 horas, el mobiliario completo, las zonas de estudio y descanso o la lavandería, servicios que facilitan el día a día y no siempre están garantizadas en un piso de alquiler. Por eso es aconsejable comprobar bien qué cubre realmente cada opción antes de decidir.
- Bienestar: el equilibrio emocional es necesario para un buen rendimiento académico. A la hora de elegir residencia, conviene preguntar por los espacios de estudio, por las zonas comunes y las instalaciones deportivas, sin olvidar los servicios de atención psicológica que algunas operadoras ya ofrecen conscientes de la importancia de la salud mental. En cuanto al bienestar físico, cada vez más residencias incorporan gimnasio, salas de yoga o piscina, espacios que ayudan al estudiante a mantener una rutina saludable y a desconectar en los periodos de mayor carga académica.
- Flexibilidad: a lo largo del curso, los planes de un estudiante cambian, pueden surgir unas prácticas en otra ciudad, una beca Erasmus, pero, también, imprevistos. Para evitar sorpresas, es recomendable tener claras todas las condiciones antes de firmar el contrato y reservar la plaza, como la duración mínima de estancia, las condiciones de cancelación o la posibilidad de prorrogar la estancia.
Cada residencia tiene una forma de acompañar al estudiante, motivo por el que Muñoz recomienda a las familias “dedicar tiempo a conocerlas, ya que la mejor elección es siempre una decisión informada”. Para ello hay que preguntar sin reparos y comparar qué hay detrás de cada propuesta, “porque son esos detalles los que acompañarán a sus hijos durante el curso y marcarán la diferencia”, constata el director de Operaciones de Livensa Living y Nido Living.









