Tu hijo sale de la piscina, se queda con el oído taponado y empieza a darse golpecitos en la cabeza como si fuera un mueble atascado. Es de las escenas más repetidas del verano, y casi siempre no tiene mayor importancia, aunque conviene saber qué hacer y, sobre todo, qué no hacer para que no se complique.
Por qué pasa más en la infancia
El conducto auditivo de un niño es más estrecho que el de un adulto, así que el agua queda atrapada con más facilidad tras nadar o ducharse. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), esa humedad mantenida es precisamente lo que favorece la otitis externa, conocida también como oído de nadador, una infección del conducto auditivo distinta de la otitis media que se produce detrás del tímpano.
Cómo saber si es solo agua o algo más
El agua atrapada suele notarse como un taponamiento con sonido de gorgoteo, que desaparece en minutos u horas. La otitis del nadador, en cambio, avisa con picor primero y después dolor al tirar de la oreja o al presionar el trago (el saliente de cartílago justo delante del oído), a veces con enrojecimiento o secreción. Según HealthyChildren.org, el portal para familias de la Academia Americana de Pediatría, si el dolor aparece a las horas o al día siguiente de nadar y va a más, hay que acudir al pediatra en vez de esperar a que se pase solo.
Qué hacer cuando solo es agua atrapada
- Inclina la cabeza hacia el lado afectado y dale saltitos suaves apoyado en un pie, o pídele que mueva la mandíbula como si mascara chicle mientras mantiene la cabeza ladeada.
- Seca el pabellón externo con la esquina de una toalla, sin meterla en el conducto.
- Prueba con aire tibio: un secador en modo bajo, a unos 30 centímetros del oído, ayuda a evaporar lo que queda dentro.
- Un paño templado apoyado unos minutos sobre la oreja alivia si además hay algo de molestia.
Lo que nunca deberías hacer
No metas bastoncillos de algodón, ni tu dedo, ni ningún objeto en el conducto de tu hijo: el CDC recuerda que esto empuja el agua más adentro y puede dañar el tímpano. Tampoco improvises gotas caseras si tu hijo ya ha tenido perforación de tímpano o tubos de drenaje, porque cualquier líquido introducido en un oído con el tímpano dañado puede empeorar las cosas; en esos casos, consulta primero con el pediatra o el otorrino de referencia.
Prevenir es más fácil que curar
Si tu hijo pasa el verano entrando y saliendo de la piscina, unos tapones de natación bien ajustados reducen bastante el problema. Después de cada baño, conviene secar bien el pabellón externo y dejar que sacuda un poco la cabeza hacia los lados. Si las otitis se repiten curso tras curso, coméntalo con el pediatra: a veces recomienda gotas secantes específicas para usar después de nadar, distintas de cualquier remedio casero. Si el verano se combina con clases de natación, en la guía sobre ejercicios en el agua para la corrección postural hay más ideas para aprovechar el agua sin que se convierta en un disgusto de oídos.
Cuidar la salud de los más pequeños en la rutina diaria pasa también por otros detalles que a veces pasamos por alto, como el peso de la mochila o el nivel de actividad física que hacen. La guía sobre cómo elegir mochila infantil según la edad repasa otro de esos detalles cotidianos que la Asociación Española de Pediatría recomienda vigilar, y la comparativa de pulseras de actividad para niños puede servir si quieres controlar cuánto se mueve en verano, dentro y fuera del agua.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tarda en salir el agua del oído de forma natural?
Normalmente minutos, y como mucho unas horas. Si pasado un día tu hijo sigue notando el oído taponado, o aparece dolor, es momento de consultar con el pediatra en lugar de seguir esperando.
¿Son seguros los bastoncillos de algodón para sacar el agua?
No. Según el CDC, empujan el agua y el cerumen más hacia dentro del conducto y pueden dañar el tímpano. Solo deben usarse para secar la parte externa visible de la oreja, nunca introducidos en el canal auditivo.
¿Cómo distingo el agua atrapada de una otitis del nadador?
El agua atrapada molesta pero no duele y se resuelve sola en poco tiempo. La otitis del nadador empieza con picor y evoluciona a dolor al tocar o tirar de la oreja, a veces con enrojecimiento o secreción, y necesita valoración médica.
¿Los tapones de natación son recomendables para todos los niños?
Son especialmente útiles para niños con otitis de repetición o tubos de drenaje en el tímpano. Para el resto, ayudan a prevenir molestias, pero conviene elegir un tamaño ajustado a la edad y revisar que no queden restos dentro del oído al quitarlos.









