20 de noviembre, Día Mundial de la Infancia para alertar sobre los problemas de nuestros menores

Desde 1954, el 20 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia, un día con el que se intenta llamar la atención sobre los problemas que afectan a los más pequeños, uno de los colectivos más vulnerables.

Los problemas a lo que se tienen que enfrentar los niños, dependen de la zona geográfica. Hay zonas donde esta situación se ve acrecentada, pero ninguna se libra de este problema. Por poner un ejemplo, la crisis económica de la Covid-19 ha menguado los ingresos de las familias, lo que afecta directamente a los menores.

Uno de los trastornos con importante repercusión emocional en los niños y al que los padres no prestan mucha atención es la enuresis. En palabras del Dr. Juan Carlos Ruiz de la Roja, Jefe de Urología del Hospital Santa Cristina de Madrid y director del Instituto Urológico Madrileño, “padres y profesionales sanitarios debemos ser muy conscientes del gran impacto emocional de la enuresis en niños y adolescentes; todos aquellos que se orinaron por la noche durante la infancia, recuerdan ese período de su vida con auténtico dramatismo, ya que por esa circunstancia dejaron de hacer un montón de cosas propias de la edad y, con frecuencia, reconocen cómo eso les marcó en su carácter e incluso en su rendimiento escolar.  Orinarse en la cama sin darse cuenta es algo que ningún niño debería sufrir, sobre todo teniendo en cuenta que, si hacemos un diagnóstico y un tratamiento adecuado, el 100% de los casos se resuelve fácilmente”.

Mojar la cama por las noches a partir de los 5 años y de manera involuntaria, al menos 2 veces por semana y durante un período de al menos 3 meses, lo que los expertos conocen como enuresis, tiene gran impacto emocional en los niños. Además, se va agravando con el paso del tiempo. De hecho “para los adolescentes que no han visto su trastorno resuelto supone una de sus principales preocupaciones ya que entre el 1 y 3% de la población adulta sufre el problema” indica el experto.

La enuresis es unaenfermedad muy frecuente, “afecta al 16% de los niños de 5 años, el 10% de los de 6 años y al 7,5% de los de 10 años de edad” (1) y, aunque la mayoría de las veces las causas son fisiológicas, muchos adultos del entorno del menor lo achacan a dejadez o vaguería para levantarse.

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“La enuresis tiene origen fisiológico en el 90% de los casos y psicológico en tan solo un 10% con un importante componente hereditario que hace que el niño no pueda controlar las pérdidas, mojando la cama de manera involuntaria” indica el experto, autor del libro ¿Por qué se orinan los niños en la cama?: respuestas de un médico.

Los escapes nocturnos pueden tener distintas causas, “una producción incrementada de orina durante la noche (por ausencia de la elevación de ADH que da lugar a una poliuria nocturna) y una función vesical anormal (capacidad vesical reducida, hiperactividad vesical), asociadas a un fracaso en el mecanismo del despertar ante el estímulo vesical”, son los factores responsables del episodio enurético. Además de los factores fisiopatológicos aceptados mayoritariamente, se describen otros factores asociados, algunos ampliamente estudiados, como son la predisposición genética, los factores psicosociales, los factores ambientales y otros factores patológicos (estreñimiento, encopresis, patología obstructiva de la vía respiratoria alta…) (1).

Se asocia, además, a enfermedades más graves como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (2) (TDAH), o la diabetes, de ahí la importancia de su diagnóstico temprano.

Además del sufrimiento que supone para el niño mojar la cama, “la enuresis provoca, retraimiento social, baja autoestima, descenso del rendimiento escolar, ansiedad, inseguridad y malestar, por lo que los niños rechazan actividades propias de su edad como ir a dormir a casa de familiares y amigos, acudir a excursiones, etc., para evitar que otros niños conozcan el problema. El desconocimiento que hay entre la población sobre la enfermedad, incluyendo algunos profesionales sanitarios, supone que este problema se siga perpetuando en el tiempo y que muchas personas sigan recordando cómo orinarse en la cama es algo que les gustaría borrar de su memoria”, indica el doctor.

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