Mucho se ha hablado de los peligros que tiene Internet, sobre todo de determinados contenidos de cara a la navegación indiscriminada, a través de la red, por parte de los menores. Todos somos conscientes del gran potencial que nos ofrece la red de redes. Podemos imaginar libremente un viaje, como si se tratase de un gran espacio, y si nos dirigimos hacia un lado, vamos a la mayor biblioteca del mundo; si vamos hacia el otro, nos encontramos paseando por los museos más impresionantes y a un simple toque de ratón podemos visitar cualquier país que se nos antoje. En definitiva, un recurso espectacular. Pero claro, oímos hablar y somos conscientes de contenidos dañinos, pornografía, pederastia, estafas, violencia, que también a un simple toque de ratón los tenemos tan cerca.
Tristemente siempre he imaginado este tema como un enorme vaso de agua, al que nosotros vamos añadiendo gotitas, gotitas como: recursos educativos, lecciones magistrales, imágenes espectaculares, libros, música, vídeos, juegos; miles, millones de gotitas de contenidos maravillosos; pero, de repente, aparece una gotita de violencia, como si de una gotita de tinta se tratase, y nos empaña todo, absolutamente todo el vaso… Una pena que por una simple, gota, no podamos beber este vaso.
¿Qué queremos decir con todo esto?
Tenemos que navegar junto a nuestros alumnos, como deberían navegar los padres junto a sus hijos. Es algo fundamental.
Igual que a un niño no lo soltamos solo en una gran ciudad para que la conozca él solito, ni lo lanzamos a un cruce para que aprenda a cruzar los semáforos por error-ensayo, no podemos dejar a los niños solos ante Internet. Ya que la solución tampoco consiste en prohibir por prohibir (todo el tema de los filtros de Internet, los controles parentales), los niños tienen que ir aprendiendo lo que está bien y lo que está mal, lo que es peligroso y lo que no lo es. E igual que educamos en muchos otros aspectos de la vida, deberíamos ir acostumbrándonos a educar en la navegación por Internet, incluso ir un poco más allá, educando en el uso de las tecnologías.
Pero, claro, ¿cuál es la primera gran desventaja? Qué a muchos de nosotros nunca se nos educó en este sentido, y muchos de nosotros nos enfrentamos a las tecnologías con un cierto rechazo.
Tenemos que esforzarnos por intentar ir a la par con nuestros alumnos, navegar juntos, acompañarlos en este avance, no podemos quedarnos atrás.
Hay experiencias impresionantes que se están desarrollando en colegios relacionados con las redes sociales.
Y fijaros en el gran lado oscuro de primeras, que siempre nos han mostrado este tipo de redes; que por supuesto que lo tienen, pero tenemos que educar en su uso. (Un compás mal utilizado, también puede ser peligroso en la escuela y no por ello prohibimos su uso…)
Hay centros educativos que, gracias a las redes sociales, han organizado estructuras dentro de sus clases para la elaboración de trabajos en grupo, de forma totalmente online, al final y al cabo es como van a ir trabajando luego en el ámbito laboral.
Es más, pensad que actualmente vuestros alumnos son personas que van a estar trabajando más allá del 2050, y tal como van evolucionando las tecnologías; qué nos depararán esas fechas.
Estos centros han utilizado herramientas como Mail, el chat, los foros de opinión, incluso la mensajería instantánea, para realizar determinados trabajos dentro del aula. Y para ello han recurrido a redes tan conocidas como Facebook, Plurk, Twitter, Ning, Jisko, Friendeed, Google Buzz, Ganoss, Wackwall, Shoutem, Social go, Spruz, etc…
Redes muy conocidas, principalmente por ese lado oscuro que comentábamos anteriormente…
Un aspecto muy importante a tener en cuenta, antes de ponernos a trabajar en este tipo de recursos, es tener muy claro lo que queremos conseguir y para qué tipo de alumnos lo vamos a realizar, ya que muchas de estas redes no permiten el acceso a menores de 14 años.
Por lo tanto, lo ideal sería, en estos casos, crear redes privadas o bien trabajar con Moodle, Ning, Edmodo, Twiducate o con cualquier otro recurso que nos permite acceder de una forma segura para los menores.
Este tipo de redes mantiene totalmente la privacidad.
Vía: «Revista de Primaria nº75; Autor: Arturo Cannava»