El perfeccionismo tóxico es un síndrome ampliamente estudiado hoy en día, dentro del campo de la motivación y las terapias conductuales. No es algo complicado de entender y tampoco es algo del que no podamos deshacernos,  cuando nos vemos ante la posibilidad de estar cayendo en una espiral de exigencia personal que está lejos de darnos el éxito que anhelamos alcanzar y hasta de privarnos de la felicidad. Ser perfeccionista tiene como todo,  sus ventajas y desventajas, pero cuando anhelar la perfección se convierte en una exigencia constante, estamos ante el perfeccionismo tóxico.

Somos naturalmente propensos a buscar la perfección, de una manera u otra y en uno u otro aspecto de la vida. Queremos triunfar y alcanzar una situación económica holgada, queremos triunfar en los estudios y queremos alcanzar la felicidad personal.  Nos imponemos muchos retos y eso es bueno, planeamos como alcanzarlos y también es algo estupendo, pero cuando esperamos que todo salga perfecto y que no encontremos fallos, estamos frente a la posibilidad de fallar porque somos humanos y fallamos y convertirnos en personas que se amargan ante los avatares de la vida y la búsqueda del éxito.  El perfeccionismo tóxico puede privarnos de disfrutar y aún anular nuestras importantes experiencias de vida, vivir, amar, disfrutar de las cosas cotidianas.

reloj

Debemos planificar los pasos a seguir para alcanzar el éxito y debemos concentrarnos en el hecho de que podemos alcanzarlo un día o podemos tardar un tiempo, pero sobretodo debemos controlar la exigencia personal que nos imponemos.  Porque imponernos mucho, pensar que debemos exigirnos al máximo y nunca sentirnos satisfechos de los logros o vivir apremiados pensando que deberíamos exigirnos más,  solo nos lleva a un estado de insatisfacción, de estrés que puede perjudicar tanto nuestra salud física por los altos niveles de estrés y ansiedad, como nuestra salud mental por la sensación de sentirnos que no podemos alcanzar la perfección.

Ser perfeccionista no es malo como hemos dicho, si ello está dentro de los parámetros que se consideran saludables. El perfeccionismo tóxico es llevar nuestro deseo de triunfar en la vida y alcanzar nuestras metas, exigiéndonos más allá y con ello sentirnos todo,  menos felices. Los especialistas consideran que exigirnos un constante de triunfo y querer alcanzar el máximo de la perfección, solo evidencia que queremos sentirnos valiosos a través de ello, porque la mayoría de quienes se imponen tal exigencia, sufren de baja autoestima.

Hay que tener presente que triunfar en la vida no te dará la sensación de valía que estás buscando,  porque para ello debes sincerarte y buscar ayuda. La baja autoestima como todos la conocemos,  es resultado de una forma de vida, de experiencias, que pueden superarse. El perfeccionismo tóxico es una imposición para alcanzar el éxito que está lejos de llevarnos al mismo, más bien nos mantiene en un constante de insatisfacción, exigencia personal, estrés, ansiedad y demás, que impide que triunfemos, y sobretodo que seamos felices.

Imagen: Pinterest

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here