El próximo día 18 de junio terminará oficialmente la selectividad en España al examinarse los últimos alumnos del territorio español, los estudiantes de Galicia, y entonces se podrá hacer un balance general de esta nueva selectividad a la que se han enfrentado este año por primera vez.

Para suerte o desgracia de los que todavía no se han examinado, ya hay varias comunidades que han terminado su prueba de acceso a la universidad y se han aventurado a opinar sobre su experiencia, y a juzgar por sus palabras no les ha ido nada mal. Según leemos en los diarios de información, “El nuevo modelo de Selectividad es mucho más fácil. Ni punto de comparación con el año pasado que suspendí. Este año los exámenes me están saliendo bien y he estudiado menos”.  Quizá un solo testimonio no es representativo de un todo, pero en general las sensaciones son de optimismo ante esta nuevo forma de examinarse que parece dar más facilidades al alumnado.

Sin embargo eso no influye para que no sean precavidos. Según los datos de la Comunidad de Madrid, la primera en comenzar los exámenes, el 92,1 % de los alumnos se matricula en los exámenes voluntarios para subir nota, mientra que sólo el 7,9 % se ha conformado con la convocatoria ordinaria formada por cuatro asignaturas: Lengua Castellana, Literatura, Lengua Extranjera e Historia o Filosofía; una más en el caso de las regiones con lengua co-oficial).  En Cataluña la cifra desciende hasta el 6,7% de alumnos que van a lo básico.

Según la vicerectora de alumnos de la Universidad Complutente de Madrid, el deseo de subir nota “se debe a que el contexto es de cambio o incertidumbre y todos aspiran a la máxima nota por si acaso”. Es decir, el miedo a no entrar en la carrera deseada les ha hecho presentarse a la prueba voluntaria aunque realmente no sea necesario, pues con las cuatro pruebas obligatorias ya obtienen 10 puntos, y en caso de presentarse a la voluntaria, cuatro más, hasta 14.

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