La montaña va llorando

lágrimas en arroyuelos,

cuando con la primavera

el sol calienta en el cielo.

Mientras la nieve derrite

el sol de la primavera,

el agua canta canciones

para el valle que la espera.

De cada nevero baja

por la montaña un arroyo

y todos juntos le cantan

al valle formando un coro.

Canta canciones al valle

la nieve que se destila,

al caer de roca en roca

agua pura saltarina.

No verás agua más pura,

ni verás mayor portento

que el agua de la montaña

que al valle baja corriendo.

Nada la trucha feliz

en el agua cristalina,

a veces corriente abajo

y a veces corriente arriba.

En el deshielo le dicen

que tiene color “mayenco”

al azul agua del Cinca

que nace en los Pirineos:

cada arroyo una canción,

cada canción un tesoro,

al irse formando el río

del agua de los arroyos.

José García Velázquez

Segovia,10 de septiembre de 2006

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