Películas de los 80 que deberías ver con tus hijos (y aprovechar para hablar de valores)

Hay películas que no solo se recuerdan: se heredan. Para muchos padres, los años 80 fueron una fábrica de aventuras inolvidables, de esas que se quedaban pegadas a la infancia como una pegatina en la carpeta del colegio. Títulos como E.T., Los Goonies o La princesa prometida siguen ocupando un lugar especial en la memoria… y es normal que aparezca la tentación de compartirlos con los hijos cuanto antes.

Pero conviene parar un segundo. Lo que en su día se vivía como “cine familiar” no siempre encaja hoy en la misma categoría. Muchas películas de aquella década incluyen lenguaje poco fino, bromas con doble sentido, escenas de tensión o momentos que pueden dar miedo. No es un problema; es parte del contexto de la época. Lo importante es que los adultos no se apoyen solo en el recuerdo, sino en una decisión consciente: revisarlas primero y pensar si el niño está preparado para lo que va a ver.

La buena noticia es que, bien elegidas, estas películas son una herramienta educativa estupenda. Un “cinefórum en casa” puede convertirse en un plan familiar que va más allá del entretenimiento: ayuda a hablar de amistad, respeto, miedo, valentía, presión de grupo o pérdida, con ejemplos que los niños entienden porque los viven en pantalla.

Antes de darle al play: edad recomendada y conversación, no solo sofá

Una referencia útil es la calificación por edades del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales), vigente en España desde 2010. Su objetivo es orientar a las familias con criterios acordados por padres, educadores y organismos públicos. Por ejemplo, las películas recomendadas para menores de 7 años deberían evitar escenas de crueldad o contenidos que generen inquietud y tensión; y las recomendadas para menores de 12 años no deberían hacer apología del consumo de drogas, entre otros criterios. Aun así, ninguna etiqueta sustituye a lo esencial: cada niño es un mundo.

La clave educativa no está solo en elegir bien, sino en acompañar. Funciona especialmente bien si, después (o incluso durante), se plantean preguntas abiertas:

  • “¿Qué decisión te pareció más justa?”
  • “¿Quién fue valiente y por qué?”
  • “¿Qué habrías hecho tú en su lugar?”
  • “¿Qué te ha dado miedo y qué te ha tranquilizado?”

Con eso, el niño pasa de “ver” a pensar, y el cine se convierte en conversación.


7 clásicos de los 80 para ver con niños (según madurez)

1) La princesa prometida (1987)

De qué va: un cuento de aventuras con humor, duelos, villanos exagerados y un “amor verdadero” como hilo conductor. Westley regresa para rescatar a Buttercup, pero el camino está lleno de trampas, personajes inolvidables y un príncipe que no juega limpio.
Lo que deben saber los padres: hay violencia de fantasía (duelos, amenazas) y algún elemento oscuro (como la famosa escena del “potro”). A cambio, ofrece valores potentes: perseverancia, ingenio, lealtad y la idea de que la inteligencia suele ser más útil que la fuerza.
Para hablar en casa: estereotipos de héroes y princesas, y cómo cambian hoy esas ideas.

2) E.T. el extraterrestre (1982)

De qué va: un ser de otro planeta queda atrás, solo y asustado. Un niño lo esconde y lo ayuda, mientras los adultos lo buscan con una mezcla de miedo y control.
Lo que deben saber los padres: muchos adultos la recuerdan como tierna, pero puede generar inquietud en pequeños sensibles por el aspecto de E.T. y por la tensión que crea Spielberg.
Para hablar en casa: empatía, amistad, y cómo se trata a “quien es diferente” o viene de fuera.

3) Los Goonies (1985)

De qué va: una pandilla de amigos encuentra un mapa del tesoro y se lanza a una aventura para salvar sus casas, amenazadas por intereses económicos.
Lo que deben saber los padres: es divertidísima, pero no es “blanca” en el sentido actual: hay persecuciones, criminales, algún comentario subido de tono y momentos de tensión.
Para hablar en casa: trabajo en equipo, escucha entre amigos, presión del grupo y cómo se afrontan problemas familiares sin cargar con todo a solas.

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4) La historia interminable (1984)

De qué va: Bastián descubre un libro y acaba implicado en la salvación del Reino de Fantasía, amenazado por “la Nada”.
Lo que deben saber los padres: es una carta de amor a la lectura, pero también tiene escenas tristes y momentos intensos que pueden angustiar a niños pequeños.
Para hablar en casa: el valor de imaginar, el duelo, el miedo, y cómo seguir adelante cuando algo duele.

5) Cariño, he encogido a los niños (1989)

De qué va: un invento reduce a los niños a tamaño diminuto y el jardín se convierte en una selva peligrosa.
Lo que deben saber los padres: suele encajar mejor con público infantil, aunque hay insectos gigantes y situaciones de riesgo que pueden impresionar.
Para hablar en casa: cooperación, no juzgar sin conocer, y cómo la unión ayuda en situaciones difíciles.

6) El vuelo del navegante (1986)

De qué va: un niño desaparece y regresa sin haber envejecido, ligado a una nave “inteligente” con la que vive una aventura entre ciencia ficción y humor.
Lo que deben saber los padres: es una de esas películas ideales para familias que buscan aventura sin exceso de oscuridad, aunque tiene momentos de tensión y el tema de la pérdida de tiempo puede generar preguntas.
Para hablar en casa: confianza, identidad, el paso del tiempo y cómo se gestiona sentirse “fuera de lugar”.

7) La sirenita (1989)

De qué va: Ariel sueña con otro mundo, toma decisiones impulsivas y aprende que los deseos tienen consecuencias.
Lo que deben saber los padres: es más accesible para niños pequeños, aunque la villana y algunas escenas submarinas pueden dar miedo a los más sensibles.
Para hablar en casa: tomar decisiones con calma, negociar límites, y qué significa “renunciar” por un objetivo.


Cómo montar un cinefórum en casa sin que parezca “clase”

  • Elegir una película por tema, no por nostalgia: amistad, miedo, esfuerzo, respeto.
  • Pausas cortas si hace falta: si hay una escena intensa, mejor hablar un minuto que dejar al niño inquieto.
  • Una pregunta, no un interrogatorio: basta con una buena pregunta para abrir conversación.
  • Cerrar con algo positivo: “¿qué te llevas de la historia?” funciona mejor que “¿qué hiciste mal?”

Las películas de los 80 no son solo entretenimiento retro. Bien acompañadas, pueden ser una excusa magnífica para educar sin moralinas, con historias que siguen teniendo alma.


Preguntas frecuentes

¿A qué edad es buena idea empezar con clásicos de los 80?
Depende del niño: muchos títulos tienen tensión o lenguaje que encaja mejor a partir de cierta madurez; lo ideal es revisar la película antes y mirar la calificación por edades.

¿Qué hago si mi hijo se asusta con una escena?
Parar, preguntar qué le ha dado miedo y explicarlo con calma. A veces basta con poner palabras a la emoción para que se reduzca.

¿Cómo convierto la peli en una actividad educativa sin “cortar el rollo”?
Con una o dos preguntas al final: “¿qué personaje te gustó más y por qué?” o “¿qué habrías hecho tú?” suelen abrir conversación sin agobiar.

¿Qué películas de los 80 suelen funcionar mejor con niños más pequeños?
Las que tienen humor y aventura sin demasiada oscuridad (por ejemplo, algunas de Disney o comedias familiares), siempre comprobando escenas concretas que puedan impresionar.