La semana pasada nos hacíamos eco de una sorprendente noticia que provenía de la Universidad de Sevilla, desde la que se regulaba la acción a seguir si se cazaba a un alumno copiando y le permitía a éste seguir el examen hasta el final sin necesidad de ser expulsado de la clase. Bien, pues ayer la Universidad de la ciudad hispalentese anunció que va a modificar la redacción de esta normativa. Tras el revuelo formado, el consejo de gobierno de la institución, en el que están representantes de profesores, alumnos y personal administrativo, aprobó la suspensión temporal del artículo 20 para evitar “interpretaciones incorrectas”.

Por ello, volverán a redactar este punto para que no quede ningún género de duda sobre si los alumnos que copian pueden aprobar, y para garantizar a la universidad su imagen académica, ya que creen que puede afectar a su aspiración de ser un Campus de Excelencia Internacional. Aún así el rector, Joaquín Luque, no se explica por qué se ha llegado a este mal entendido: “Me cuesta mucho trabajo entender, por más vueltas que le doy, que se hagan interpretaciones erróneas”. Según Rafael Roldán, presidente del Cadus, el artículo 20 de la normativa que regula la evaluación se podría haber redactado mejor pero “se ha interpretado mal por sensacionalismo”, apuntó Roldán.

Así pues, se volverá a redactar el artículo 20 de la normativa, pero el ayer Luque recordó que ante todo, la Universidad recompensa el mérito y el esfuerzo, así como condena las conductas fraudulentas y “el alumno que copia demuestra que no sabe y no puede aprobar, ni antes ni después de la normativa”.

En Suecia, en la Universidad de Sköpde, este hecho no es nada raro ni insólito pues según informó ayer el Consejo de Estudiantes, allí los alumnos acusados de copiar pueden terminar los exámene.

Vía: El País

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