La obediencia en la educación

Hoy en día tanto en las escuelas como en los hogares se espera que los niños y niñas en edad de desarrollo obedezcan sin rechistar a cualquier cosa que se les mande tenga coherencia o no. Muchas de estas ocasiones puede producir un conflicto entre ambas partes causando malestar, disgusto e incluso confrontaciones, ¿es todo esto necesario cuando se trata de educar a los niños? ¿Es necesaria la obediencia sumisa?

Realmente la obediencia en los niños es una forma cómoda que tenemos los adultos de enseñar “lo correcto” sin necesidad de dar explicaciones “porque es así y punto”, grave error puesto que los niños al igual que los adultos necesitan entender las cosas que ocurren a su alrededor aunque se les tenga que explicar según su edad y nivel madurativo, porque ellos también tienen derecho a entender y sobre todo a decidir. Si a un niño se le veta la capacidad de decisión y se acostumbra a acatar órdenes de los adultos porque “así debe ser”…¿cómo piensas que será en su vida adulta? ¿Tendrá capacidad de resolución de conflictos o esperará a que los demás le digan lo que debe hacer? Su creatividad se verá limitada y por si fuera poco no tendrá una toma de decisión propia con lo que su personalidad se puede ver afectada gravemente.

obedecer

Con la obediencia sumisa aparecen demasiadas consecuencias negativas por las que los niños tendrían que pasar, ¿verdad? Con esto no quiero decir que no se deban establecer normas y límites porque estas son totalmente necesarias y también imponer consecuencias a las actuaciones incorrectas de los niños, pero siempre deben estar advertidos de ellas y sobre todo, informados llegando a acuerdos consensuados cuando los niños tienen una edad mayor.

Y es que resulta muy fundamental que a los niños se les pregunte por su opinión, por sus sentimientos, por sus actuaciones y por cómo están. Parece sencillo, ¿verdad? Pues a veces queda demasiado en el olvido y esto puede traer consecuencias, porque en lugar de insistir en la obediencia o en modificar conductas deberíamos centrarnos en enseñar conductas apropiadas con el ejemplo del adulto, la buena comunicación, el autocontrol y el respeto mutuo.

Fotografía:  joaquinafernandez.com

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