Cuando se piensa en la educación de los hijos se piensa sobre todo en aquellos contenidos curriculares y culturales que los niños aprenden en la escuela, pero realmente la educación va mucho más allá que únicamente contenidos académicos. Los contenidos académicos son importantes y por supuesto imprescindibles, pero la educación empieza en casa y debe tener la empatía y la educación emocional como base ante cualquier otro aprendizaje.

La educación emocional debe empezar a enseñarse desde que los niños son muy pequeños porque es la edad ideal para que puedan aprender todo lo necesario en cuanto a habilidades emocionales y sociales, algo que les ayudará en su desarrollo íntegro y a tener una relaciones interpersonales mucho más adecuadas. Además cuando se enseña desde que son pequeños, lo interiorizarán de tal manera que después a medida que vayan creciendo lo podrán tener de forma innata en su forma de ser.

papa feliz
Fuente: educacion2.com

 

Los niños pueden aprender la empatía desde que son pequeños porque no guardan rencor cuando les ocurre algo, esto lo puedes comprobar en cualquier escuela de educación infantil, sólo tienes que ver como un niño que se enfada con otro a los cinco minutos vuelven a ser los mejores amigos… Ellos saben qué es sentirse herido o herir a alguien, por eso se debe priorizar la educación de la identificación de las diferentes emociones en los pequeños para poder trabajar la empatía. Hablando de los sentimientos y aprendiendo a diferenciar las reacciones físicas y emocionales sería un buen comienzo.

La empatía es una de las habilidades más importantes para la vida por ese motivo se debe enseñar a los pequeños el bien y el mal pero no incentivando en ellas, es mejor enseñarlo con el día a día, aprovechando las experiencias de la vida para el aprendizaje.

¿Consideras que la empatía es la base de cualquier aprendizaje?

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