La educación de los niños refugiados, clave para su futuro

Los conflictos civiles que se desarrollan en ciertos países del mundo, provoca que millones de personas tengan que abandonar sus hogares y sus vidas para huir del terror de las bombas. Uno de los colectivos que más sufren este tipo de crisis son los refugiados más jóvenes, que pierden una educación que puede ser clave para su futuro. No hay que olvidar que gran parte de la población de desplazados del mundo está compuesta por niños en edad escolar que tienen que abandonar sus estudios sin saber si tendrán la oportunidad, algún día, de volver a retomarlos.

La importancia de la educación es evidente

Está claro que la educación es una de las armas más poderosas que las personas tienen para labrarse un mejor futuro. La niñez es el periodo de aprender a leer, escribir, contar, evaluar, debatir o calcular, entre otras muchas cosas. Adquirirlas por parte de los niños refugiados puede suponer un problema, niños que en un futuro podrían tener la responsabilidad de reconstruir sus ciudades y países que tuvieron que abandonar por culpa de la guerra. Además de lo comentado, La educación tiene un componente sanador esencial que devuelve a las niñas y a los niños procedentes de países en conflicto armado la estabilidad y la normalidad y que atenúa los traumas derivados del conflicto.

A pesar de que todo el mundo sabe de la importancia de la educación, no siempre se cuenta con los medios necesarios para poder ofrecer a los refugiados la posibilidad de acudir a una escuela. La falta de medios supone el principal problema, de ahí la importancia de que el resto del mundo se conciencie de la importancia de poder ofrecer educación a los refugiados, y ayuden a poner solución a este problema mediante la donación de dinero a cualquier ONG que trabaje en este ámbito.

Priorizar el aprendizaje

En cualquier campo de refugiados, la educación debería convertirse en una parte integral de la respuesta ante cualquier crisis. Habría que priorizar el aprendizaje en el aula para conseguir un ambiente más seguro y estable entre los más pequeños. En este sentido es importante destacar que la educación es una necesidad primordial para que los refugiados adquieran habilidades vitales, además de promover su autoconfianza, ayudando a resolver sus necesidades psicológicas y sociales causadas por culpa del conflicto al que han tenido que hacer frente.

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Priorizar este aprendizaje no resulta sencillo ya que requiere de una planificación e inversiones a largo plazo, una inversión que en la mayoría de las ocasiones supone un gran hándicap al que tienen que hacer frente las organizaciones que pretenden ofrecer este tipo de ayuda a los refugiados.

Su financiación debe ser sostenible para que los sistemas educativos de los países anfitriones para que puedan hacer los planes necesarios para dar esta oportunidad a todos aquellos refugiados que se encuentren en él. También es importante que los niños y niñas refugiadas se integren de la mejor forma posible a los sistemas educativos nacionales.

Al igual que el resto de niños, los refugiados merecen que esa educación impartida sea de calidad para que puedan alcanzar los conocimientos necesarios que les puedan ayudar en su futuro. Para conseguir este objetivo es importante contar con profesionales que estén comprometidos por la causa y dotarlos de los materiales necesarios para lograr los objetivos.

Todo el mundo debería tener la oportunidad de poder disfrutar de una educación. Depende de nosotros colaboración que esto sea una realidad.

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