¿Qué es la disglosia y cómo tratarla?

Hablamos sobre concepto del trastorno de disglosia y damos algunos consejos para tratarlo. ¡No te lo pierdas!

disglosia
Fuente: pixabay

La disglosia es un trastorno permanente del habla, donde los problemas de pronunciación son muy complicados, ya que hay factores orgánicos. A continuación, explicamos el concepto y algunos consejos para tratarla.

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¿Qué es la disglosia?

La definición, según la Wikipedia: “La disglosia es un trastorno de la articulación de los fonemas, de origen no neurológico central, debido a alteraciones anatómicas y/o fisiológicas de los órganos articulatorios periféricos que dificultan el funcionamiento lingüístico en personas sin afectaciones neurológicas o sensoriales detectables, con una inteligencia no verbal dentro de los límites de la normalidad, y que a pesar de tener una estimulación adecuada, una educación suficiente y unos progresos observables, no llega a alcanzar un conocimiento lingüístico que les permita comprender y expresarse de forma correcta.”

Aquí también se explica que se trata de un “conjunto de elementos semiológicos“, que comparan las estructuras lingüísticas de una persona, con otra que habla de forma normal, usando como referente la “posesión y el buen funcionamiento de los elementos anatómicos (normalidad de los órganos lingüísticos), de los elementos funcionales (contexto socializador y lingüístico) y de los elementos ambientales (entorno comunicativo de continuo estímulo).

Hay que tener en cuenta que, para hablar correctamente, es necesario que los órganos que intervienen cuenten con una estructura adecuada. Por eso, cuando existe una anomalía de los mismos, el resultado es el habla defectuosa o lo que se conoce como disglosia.

Tipos de disglosia

  • Labial:cuando hay una alteración en la forma, movilidad, fuerza o consistencia de los labios (labio o paladar hendido, el frenillo labial superior hipertrófico, una fisura del labio inferior, parálisis facial, macrostomía, heridas labiales, neuralgia del trigémino, etc.).
  • Mandibular: su origen puede ser congénito, de desarrollo o quirúrgico, y se debe a la alteración en la forma de los maxilares (progenie, deserción de maxilares, disostosis maxilofacial, etc.). Aquí entran la micrognatia, recesión maxilar superior, la neoplasia maligna, atresia mandibular, etc.
  • Dental: cuando las piezas dentarias están alteradas en la forma o en la posición. Las causas pueden ser herencia, desequilibrios hormonales, alimentación, ortodoncias, prótesis, etc.
  • Lingual: cuando hay un trastorno orgánico de la lengua. Esto puede afectar a la rapidez, exactitud y la sincronización de los movimientos de la lengua. Las causas pueden ser: tener un frenillo corto, glosectomía, macroglosia, malformaciones congénitas de la lengua, parálisis uni-bilateral del hipogloso, etc.
  • Palatal: cuando hay malformaciones orgánicas del paladar óseo y del velo del paladar por una fisura palatina, fisura submucosa del paladar, paladar ojival, paladar corto, úvula bífida, velo largo, perforaciones, etc.
  • Nasal: se puede producir por un mal paso del aire a los pulmones o la dificultad para respirar.

¿Cómo se trata?

Al poder darse la disglosia por tantas causas diferentes, tambíen existen distintos tratamientos en función de las características que se dan en cada caso. Se trata de una patología que afecta a aspectos de las capacidades fisiológicas, así como a la anatomía humana, por lo que el tratamiento engloba también el aspecto fisiológico de los afectados por este trastorno. También se deben tratar las funciones motoras y neurovegetativas, como son la masticación, la regulación, la voz, la respiración y la articulación del habla.

En función de la intensidad o gravedad con la que se presenta el tipo de disglosia y la alteración orgánica, se requiere un tipo de tratamiento u otro. De esta forma, cada disglosia requerirá un tratamiento logopédico distinto y específico. En general, lo que más se trabaja en este tipo de patologías es, de mayor a menor gravedad: tratamientos quirúrgicos, psicológicos, ortodóngicos, movimientos de los distintos órganos bucales (labios, lengua, etc), para poder trabajar con la articulación, la deglución, la respiración, el soplo y la tonicidad.

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De esta forma, entre las clases de tratamientos que se pueden precisar están los siguientes:

  • Tratamiento quirúrgico: plástico y reconstructivo
  • Protésico: ortodóncico
  • Logopédico
  • Médico: pediátrico y audiológico
  • Psicológico

Primero, antes de proceder a intervenir, deben darse las siguientes condiciones:

  • Autoaceptación del problema existente
  • Reconocimiento de cada progreso
  • Relación paciente-logopeda

Además, la terapia ofrece los siguientes beneficios:

  • Incrementa al máximo la actividad
  • Eficacia en la pronunciación debido a la práctica repetida
  • Da seguridad al niño

Por otra parte, anteriormente hemos hablado también de la dislalia, que se puede definir como alteraciones de uno o varios fonemas por sustitución, omisión, inserción o distorsión de los mismos. Para más información, no te pierdas el post: “Cómo trabajar con las dislalias en el aula“.

Trastornos como la disglosia, requieren de un tratamiento muy específico en función de la gravedad y del tipo que sean. Para ello, siempre hay que acudir a los profesionales. ¿Has conocido algún caso de este tipo?

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