El verdadero final de «La bella durmiente del bosque»

Cuando éramos pequeños, a todos nos han contado este magnífico cuento de «La bella durmiente del bosque». Su autor, Charles Perrault, entre otros, también escribió «Caperucita roja«, «El gato con botas», «Riquete el del copete»,…¡Qué bonitos cuentos!, pero hoy he decidido escribir sobre el de esa bella princesa que durmió profundamente durante cien años.

El motivo de esta entrada es dar a conocer su verdadero final, el que Charles Perrault escribió, ya que la mayoría de las personas no lo conocen. Quizá se cambió o se acortó el final con el fin de no atormentar a nuestros pequeños.

Pues bien, lo que todos conocemos de este cuento , de forma resumida, es que, en un país muy lejano nació un día una bella princesita. A su bautizo invitaron a las hadas buenas para que cada una de ellas le diera un magnífico talante de algo a la princesa, como una buena voz, la belleza,etc. Pero a los reyes se les olvidó invitar a un hada que creían muerta y que no lo estaba, por lo que ella se lo tomó bastante mal. Pues allí se presentó, augurando a la princesa que se iba a pinchar con el huso de una rueca y que dormiría para siempre. Por suerte, aún quedaba un hada por darle algo bueno, y dijo que no moriría, si no que dormiría en un profundo sueño de cien años hasta que viniera un príncipe a besarla y deshiciera el hechizo.
Pues bien, aún así, el rey mandó deshacerse al pueblo de todos los husos que hubiera, bajo pena de muerte a quien no lo hiciera.

A los 15 ó 16 años de todo esto, la princesa, ya mayor, fue a una de las torres de un castillo y allí vio a una viejecita hilando, llamándole tanto la atención que le dijo por favor que si le dejaba intentarlo a ella, con tan mala suerte que enseguida se pinchó con el huso y cayó al suelo desvanecida.

Las hadas buenas, paralizaron el tiempo en todos los miembros del castillo, con la finalidad de que cuando la princesa se despertara, se encontrara todo tal y como lo había dejado.

Pasados cien años, un príncipe de un pueblo vecino, se enteró de la profecía que allí había y muy valientemente fue en busca de la princesa. En cuanto la besó, ella se despertó y se supone que se casaron y fueron felices para siempre.

Hasta aquí es lo que nos han contado a todos. Pero señores, siento decir que esto no era así,…
En ese momento no se casaron. El príncipe tenía por padres al rey y a la reina. Su madre, la reina, era de familia de ogros y el príncipe sabía que no le iba a hacer mucha gracia su historia, por lo que decidió mantenerla en secreto. Incluso tuvo dos hijos con la princesa sin que ellos se enteraran, Aurora y Día.
Un día el padre del príncipe falleció, por lo que él pasaba a ser el rey y fue entonces cuando decidió contar a su madre la historia que tenía con la futura reina. Ella se fue con él y se casaron y vivieron allí, hasta que un día el ya rey tuvo que marchar a luchar en una guerra, dejando a su madre como encargada del reinado.
Fue en este momento cuando a la reina le salió la vena ogresa que llevaba dentro y un día le dijo a su mayordomo que quería comerse al pequeño Día, con una buena salsa,… El mayordomo no se atrevió a matarlo y lo que hizo fue llevar al niño a la habitación que él compartía con su mujer para que lo cuidara, y en su lugar, le cocinó un cabritillo. La reina se lo comió como si hubiera sido el niño,…

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Otro día le encargó lo mismo con Aurora, volviendo a repetir el mayordomo la misma operación, y otro día a la princesa,…La reina estaba muy contenta pensando que se os había comido a los tres.

Hasta que un día, dando un paseo por pasillos del palacio, escuchó jugar a Día y Aurora, al igual que escuchó a la madre de las criaturas. Se enojó muchísimo y mandó poner una gran olla llena sapos, culebras, serpientes y víboras en el patio para poder echar allí vivos a la madre, los dos hijos, el mayordomo y su mujer. Allí estaban ya los verdugos preparados para lanzarlos a su fin cuando apareció el príncipe de la guerra, al que no esperaban tan pronto. Tal rabia le dió a la ogresa que fue ella misma la que se lanzó de cabeza dentro de la cuba, hasta que allí la devoraron los bichos,…

Este es el verdadero final de este cuento. Imagino que algunos os habréis quedado atónitos, al igual que me quedé yo cuando lo leí. Pero ahora seguro que entendemos el por qué no se cuenta tal cual a los niños y ha habido modificaciones,…

Si queréis leer el cuento completo, aquí en este enlace podéis hacerlo: 7 Calderos Mágicos

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