Los cuentos cuentan con grandes defensores que hablan de los muchísimos beneficios que tienen, no sólo en la educación del niño, sino en la vida familiar. A continuación se puede leer las partes fundamental de las que debe constar un cuento.

Uno de los beneficios educativos del cuento es la de transmitir valores. Seguramente no seamos consciente de que la mayoría de los valores más importantes en nuestra propia personalidad los conseguimos a través de los cuentos, por ejemplo: los 3 cerditos nos inculcaron la importancia de trabajar bien; la tortuga y la liebre nos mostraban que la constancia y la modestia tenían su fruto; y la cigarra y la hormiga nos hicieron ver que era más rentable trabajar que ser un holgazán.

Todas estas historias se están escritas con un  argumento lógico, haciendo que sea más fácil de recordar y de extraer la moraleja. Con esto quiero decir que los cuentos tienen una estructura racional, de la que no nos acordamos de todo pero siempre hay o un consejo o una recomendación,… que se nos queda archivada en la memoria.

Otro aspecto a destacar es la utilidad de los cuentos para enseñar cosas nuevas. La facilidad con que se recuerda la historia principal, y por su importancia como nexo de unión, el cuento permite acceder fácilmente a los demás detalles. De hecho, las historias han sido utilizadas siempre para transmitir ideas y conocimiento.

Además debemos hacer hincapié en que los cuentos inventados y personalizados antes de dormir permiten establecer un nexo fortísimo con los niños. Al ser inventados y originales cada día, quien los cuenta debe dedicar toda su capacidad y atención, aunque sólo sea durante ese momento; y eso es algo que los niños, acostumbrados a ser el centro de atención de actos, pero no de pensamientos (muchos padres tienen demasiadas preocupaciones como para aparcarlas totalmente, aunque sólo sea un rato) perciben con gran agradecimiento y entusiasmo. Y al personalizarlos (los niños pueden elegir personajes, ambientes, duencillos,…), los padres se obligan a escuchar y atender a sus hijos, y los niños se sienten verdaderamente especiales. Esa carga emotiva tan grande es otro importante factor que facilita la memorización y asimilación de lo enseñado en esos cuentos. En ocasiones los niños recuerdan detalles de cuentos que hace tiempo que se les ha contado.

Contar cuentos sin libros ni dibujos, con la habitación en penumbra y los niños acostados, es una ayuda muy eficaz para contrarrestar la falta de atención que sufren muchos niños actualmente , provocada por vivir en un mundo con tantos sobreestímulos visuales. Bajo la débil luz del pasillo, y con la tranquilizadora presencia de sus padres, los niños abren sus oídos dispuestos a transportarse al mundo del cuento, y sin darse cuenta, están aprendiendo a centrar su atención; no sólo eso, además lo hacen utilizando el oído como sentido primario, muy al contrario de lo que habrá sucedido durante el día.

Finalmente, un cuento personalizado es una herramienta increíblemente eficaz para “analizar” los comportamientos de los niños durante ese día. Aprovechando la cercanía en el tiempo y la frescura de sus recuerdos sobre lo acontecido, mediante el cuento podemos alabar lo que hayan hecho bien, o censurar y tratar de cambiar aquello que no hicieron tan bien. En ese momento tan emotivo, los niños están tan accesibles y dispuestos, que un cuento que ejemplifique claramente la actitud a seguir será mucho más eficaz que varias horas de sermones y buenas palabras.

Vía: Cuentos para dormir

2 Comentarios

  1. Me encantó la información de este artículo. Soy promotora de lectura y trabajo para una editorial prestigiosa en mi país, además coordino el depto. de capacitación y es una información valiosa, obviamente ya validada en mis conferencias. Gracias por llevarlo escrito a un boletín como este tan importante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here