Hasta qué edad puedes geolocalizar el móvil de tu hijo

El 70% de los niños españoles entre 10 y 15 años ya tiene móvil propio, según el INE, y una de las razones más repetidas para dárselo tan pronto es poder saber dónde están. Lo que muchos padres no tienen tan claro es que ese «saber dónde está» tiene un límite legal, y no es el mismo a los 8 años que a los 15.

Lo que marca la ley: el corte está en los 14 años

Según la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), un menor solo puede prestar por sí mismo el consentimiento para el tratamiento de sus datos personales, la geolocalización incluida, a partir de los 14 años. Por debajo de esa edad, son el padre, la madre o el tutor quienes autorizan ese seguimiento, sin necesidad de que el hijo lo apruebe. A partir de los 14, el derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones pesa más, y localizarlo sin que lo sepa entra en un terreno legal más delicado, aunque conviváis bajo el mismo techo.

Esto no significa que a los 15 años un padre no pueda saber nada de dónde está su hijo. Significa que, pasada esa edad, lo razonable (y lo que respalda la ley) es que el seguimiento sea un acuerdo hablado, no una app instalada a escondidas.

Por qué conviene pactarlo, aunque la ley lo permita

Con menores de 14 años, la ley no exige hablarlo, pero hacerlo evita que el móvil se convierta en motivo de bronca constante. Explicarle por qué quieres saber dónde está, en qué momentos vas a mirarlo (por ejemplo, solo si tarda en llegar a casa) y qué no vas a hacer con esa información, cambia mucho la sensación de vigilancia por la de acuerdo. El control parental, bien configurado, puede convivir con esa conversación en lugar de sustituirla.

Herramientas más usadas para localizar

«Buscar mi iPhone» y «Localizar mi dispositivo» de Google vienen integradas de serie y son las más usadas porque no requieren instalar nada aparte. Google Family Link añade, además de la ubicación, control de tiempo de pantalla y aprobación de apps. Si el hijo todavía no tiene móvil propio, un reloj o dispositivo GPS específico para niños cubre la misma necesidad sin darle acceso a redes sociales ni internet abierto.

También te puede interesar:  Padres y expertos alertan del impacto del smartphone en los niños

Cuándo la localización deja de ser cuidado y pasa a ser control

Revisar la ubicación de forma puntual, por ejemplo cuando el hijo se retrasa, es cuidado. Consultarla varias veces al día, exigir que explique cada parada de su recorrido o usándola para discutir sobre con quién queda, empieza a parecerse más a vigilancia que a seguridad, y suele generar el efecto contrario al buscado: el hijo aprende a dejar el móvil en casa o a desactivar la ubicación. La edad a la que la mayoría de niños españoles ya tiene móvil propio sigue bajando, así que esta conversación cada vez toca antes.

Preguntas frecuentes

¿Puedo geolocalizar a mi hijo de 16 años sin decírselo?

Legalmente es un terreno delicado, porque a partir de los 14 años el derecho a la intimidad del menor pesa más. La AEPD recomienda que, pasada esa edad, el seguimiento se acuerde con él en lugar de imponerse sin su conocimiento.

¿Es lo mismo geolocalizar que leer sus mensajes?

No. Leer las comunicaciones privadas de un hijo, sobre todo a partir de los 14 años, afecta directamente al secreto de las comunicaciones y tiene un límite legal más estricto que saber dónde está.

¿Qué pasa si mi hijo desactiva la ubicación?

Es una señal de que algo del acuerdo no está funcionando. Antes de forzar de nuevo la app, conviene hablar de qué uso le estás dando a esa información y si el límite le parece razonable.

¿Las apps de localización gastan mucha batería?

Las integradas de fábrica (Buscar mi iPhone, Localizar de Google) están optimizadas y apenas afectan a la batería. Las apps de terceros con seguimiento continuo sí pueden notarse más.