Hoy se celebra en todo el mundo, una serie de actividades encaminadas a llamar la atención de gobiernos y ciudadanos sobre la vergonzosa esclavitud infantil. Nada menos que 400 millones de niños esclavos en todo el mundo, menores de 14 años  de los que las cifras de la verguenza, dan cuenta que de esos millones 165 millones no llegan a los cinco años de edad.  La esclavitud infantil se vive en todo lugar en muchas diferentes formas de explotación de los niños a los que se roba su infancia y compromete su porvenir.

Una problemática de jornadas laborales de interminables horas, esfuerzos físicos nada apropiados para un niño, tratos vejatorios y responsabilidades ajenas a las de su edad. El 16 de abril se ha instituido como la fecha para conmemorar,  el Día Mundial contra la Esclavitud Infantil, una jornada dedicada a denunciar el empleo de menores en guerras y trabajos precarios -incluida la prostitución-, así como situaciones relacionadas como el hambre y los malos tratos.

Niños y adolescentes conforman el grupo más vulnerable y desprotegido de cuantos integran el mercado laboral; son debido a su edad víctimas de una situación que se deriva de formas de pensar obsoletas y crueles en que los intereses económicos se sobreponen al respeto de la infancia.  El trabajo infantil causa millones de muertes al año de niños sometidos a la extenuante responsabilidad de ser tratado prematura e ilegalmente como un adulto, y les priva de acceso a la salud y la educación.

dia mundial contra la explotación infantil

La fecha rinde homenaje a Iqbal Masih, un niño esclavo paquistaní s que fue cedido a los 4 años a un fabricante de alfombras por un préstamo de 12 dólares estadounidenses que hizo su padre,  la deuda no se saldó pronto y la niñez de Iqbal transcurrió pagando con su trabajo los intereses. Fue hasta que a los 12 años al conocer a un activista de los derechos humanos logró liberarse y se dedicó a defender a los niños víctimas de explotación infantil, s hasta que fue asesinado el 16 de abril de 1995, por las mafias de los fabricantes de alfombras.

Con su muerte dejaba atrás, sus días de niño alejados de la educación y la seguridad, trabajando más de dos horas diarias encadenado a un telar donde era golpeado si se dormía.  En nuestro acomodado mundo de consumismo, quizá colaboramos indirectamente a la tragedia; millones de niños sirven a la fabricación de ladrillos y alfombras y a la recolección de cosechas, en cifras desgarradoras que avergüenzan nuestra “humanidad” hace falta más que asustarnos, involucrarnos para que no hayan más niños esclavos en el mundo.

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