Cómo proteger a los menores del ciberbullying y el grooming

Según el informe Violencia viral: la violencia entre iguales en el entorno digital de Save the Children España (2023), uno de cada cuatro menores de entre 12 y 16 años ha sufrido algún tipo de acoso online. UNICEF España cifra en más de 1,6 millones los menores que reciben ciberacoso con cierta frecuencia. Y la Fiscalía General del Estado recoge cada año un aumento de denuncias por grooming, el delito tipificado en el artículo 183 ter del Código Penal español, que castiga el contacto de adultos con menores por internet con fines sexuales.

Durante los meses de verano, la exposición se intensifica: desaparece la rutina escolar, hay más horas libres y la supervisión adulta se reduce. El INE registra que más del 16% de los niños de 10 años utilizan dispositivos con conexión a internet, y esa cifra sube con rapidez en los siguientes años. Saber cómo reaccionar y cómo prevenir son dos cosas distintas que conviene tener claras.

Qué es el ciberbullying y qué es el grooming: la diferencia importa

El ciberbullying es el acoso entre iguales (menores contra menores) a través de plataformas digitales: mensajes ofensivos, difusión de rumores, exclusión de grupos o publicación de fotos sin consentimiento. El grooming es diferente y más grave: es el proceso por el que un adulto establece un vínculo de confianza con un menor online con la intención de manipularlo con fines sexuales. El agresor puede tardar semanas o meses en mostrar su intención real.

La confusión entre los dos conceptos lleva a respuestas inadecuadas. Ante un caso de ciberbullying, la mediación escolar puede ser suficiente en los niveles más leves. Ante una sospecha de grooming, la respuesta correcta es siempre la denuncia ante la Policía Nacional (Grupo de Delitos Telemáticos) o la Guardia Civil (EDITE). Nunca se debe confrontar directamente al agresor ni intentar gestionarlo en solitario.

Por qué el verano supone un riesgo añadido

Tres factores se combinan en julio y agosto:

  • Más tiempo de pantalla: sin el horario escolar, el uso de dispositivos se alarga. Según datos del Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (AIJU), el 69% de los niños supera en verano el tiempo de exposición recomendado por la OMS. Si quieres revisar cuáles son esas recomendaciones por franjas de edad, el artículo sobre tiempo de pantalla para niños según las recomendaciones oficiales 2025-2026 recoge los criterios actualizados.
  • Menos supervisión: los padres trabajan y los menores tienen más autonomia en casa o en la calle. Es el escenario que los acosadores buscan.
  • Mayor actividad en redes sociales: el aburrimiento empuja a los jóvenes a buscar interacción en plataformas. Muchos menores crean cuentas nuevas en verano o acceden a plataformas para las que no tienen la edad mínima legal (16 años para la mayoría de redes sociales en España, según la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales).

Medidas preventivas para familias y docentes

Ninguna medida técnica sustituye la comunicación. Estas son las actuaciones con mayor respaldo de organizaciones de protección de la infancia (Save the Children, UNICEF, ANAR):

  • Habla abiertamente de los riesgos antes de que ocurran: los menores que saben qué es el grooming y el ciberbullying tienen más probabilidades de identificarlos y comunicarlos. No hay que infundir miedo, sino dar vocabulario y confianza.
  • Establece acuerdos claros sobre el uso digital: horarios, plataformas permitidas, privacidad de las cuentas. Es más efectivo acordarlos en familia que imponerlos unilateralmente.
  • Enseña configuraciones de privacidad: revisar juntos que las cuentas estén en modo privado, quién puede contactar por mensajes directos y qué información está visible públicamente.
  • Practica la supervisión activa, no el control absoluto: acceder a los dispositivos de forma sorpresiva suele deteriorar la confianza. La opción más efectiva según UNICEF es la “mediación parental activa”: conocer las plataformas que usa el menor, hablar de lo que ve y con quién interactúa, sin exigir acceso total a sus conversaciones privadas.
  • Enseña a identificar señales de grooming: un adulto que pide mantener la relación en secreto, que regala dinero o tarjetas de videojuegos, que lleva la conversación a temas sexuales o que pide fotografías. Cualquiera de estas situaciones justifica una conversación inmediata con un adulto de confianza.
  • Normaliza pedir ayuda: muchos menores no denuncian el ciberbullying porque temen que les quiten el teléfono o que ‚se pongan peor las cosas”. Asegurarles que avisar no tiene consecuencias negativas para ellos es la base de cualquier protocolo efectivo.
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Cuándo y dónde buscar ayuda profesional

Ante cualquier sospecha de grooming o acoso continuado, la intervención de un profesional no es opcional. Los recursos disponibles en España son:

  • Teléfono ANAR (900 20 20 10): gratuito, disponible 24 horas, gestionado por la Fundación ANAR. Especializado en menores en situación de riesgo. Completamente confidencial.
  • Policía Nacional — Grupo de Delitos Telemáticos: atiende denuncias online en la web del INCIBE y en comisaria. Es el primer paso ante grooming o distribución no consentida de imágenes íntimas de menores.
  • INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad): ofrece la línea de ayuda 017, disponible de lunes a domingo de 8h a 23h, para menores, familias y docentes ante incidentes de seguridad digital.
  • Orientación escolar: el orientador del centro o el equipo de convivencia son los primeros interlocutores ante casos de ciberbullying entre alumnos del mismo colegio o instituto.

Si el menor muestra cambios bruscos de comportamiento, evita hablar del tema, tiene miedo a usar el teléfono o presenta signos de ansiedad, la derivación a un psicólogo especializado en protección de la infancia es el siguiente paso. El orientador del centro o el pediatra de cabecera pueden hacer esa derivación. Para entender cómo las familias y las plataformas digitales pueden trabajar juntas en la protección de los jóvenes, el informe sobre cómo Meta y expertas en educación digital están poniendo el foco en las familias ofrece claves actuales sobre mediación parental en redes.

Preguntas frecuentes

¿El ciberbullying tiene consecuencias legales para el agresor si es menor de edad?

Si el agresor tiene entre 14 y 18 años, le aplica la Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor (LORPM). Dependiendo de la gravedad, pueden imponerse medidas como tareas socioeducativas, libertad vigilada o internamiento. Por debajo de 14 años, la respuesta es educativa y de protección, no penal.

¿Qué hago si descubro que mi hijo está siendo víctima de grooming?

No confrontes al agresor por tu cuenta. Guarda pruebas (capturas de pantalla) y denuncia de inmediato ante la Policía Nacional (Grupo de Delitos Telemáticos) o la Guardia Civil (EDITE). Paralelamente, llama al teléfono ANAR (900 20 20 10) para orientación especializada. Es fundamental apoyar emocionalmente al menor sin hacerle sentir culpable.

¿Cómo puedo bloquear o denunciar a alguien en redes sociales?

La mayoría de plataformas (Instagram, TikTok, WhatsApp) tienen la opción de bloquear y reportar en el propio perfil o mensaje. Bloquear no elimina las pruebas, así que guarda capturas antes. Las plataformas tienen la obligación legal de colaborar con la policía si se presenta una denuncia formal.

¿Cuándo es el buen momento para hablar de esto con los niños?

Antes de que llegue el primer móvil o tablet. Save the Children recomienda empezar a hablar de privacidad y relaciones online a partir de los 8 años, de forma adaptada a la edad, sin esperar a que ocurra algo. La conversación preventiva es siempre más fácil que la reactiva.