Fatiga por videollamadas en clase online: por qué pasa y cómo evitarla

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Después de tres horas de clase por videollamada cunde un cansancio distinto al de estar en un aula física el mismo tiempo. No es pereza: el investigador Jeremy Bailenson, de la Universidad de Stanford, lo describió en 2021 en la revista Technology, Mind, and Behavior como «sobrecarga no verbal», y hoy se conoce popularmente como fatiga de Zoom. Afecta igual a estudiantes de secundaria conectados a una clase síncrona que a universitarios en un máster online.

Por qué cansa más que una clase presencial

Bailenson identificó cuatro causas concretas. La primera es el contacto visual excesivo y sostenido con varias caras a la vez, algo que no ocurre nunca en una conversación real. La segunda es verte a ti mismo en una ventana todo el rato, lo que añade una carga de autoevaluación constante que no existe en clase presencial. La tercera es la inmovilidad forzada frente a la cámara. Y la cuarta es el esfuerzo extra que hace el cerebro para interpretar gestos y tono de voz cuando llegan con retraso o mala calidad de imagen.

Señales de que está pasando

Dolor de cabeza al final del día de clases, dificultad para mantener la atención a partir de la segunda hora de videollamada, ganas de apagar la cámara constantemente o irritabilidad al terminar la sesión son señales típicas. En niños de primaria se traduce en quejas de «me duelen los ojos» o en que se levantan de la silla cada pocos minutos.

Qué hacer para reducirla

  1. Minimiza la ventana de autovisualización o desactiva el «mirror view» si la plataforma lo permite. Verte constantemente es lo que más carga añade según el estudio de Bailenson.
  2. Levanta la vista de la pantalla entre clase y clase, aunque sean solo cinco minutos, y mira un punto lejano por la ventana para descansar el enfoque visual.
  3. Deja margen entre videollamadas seguidas. Encadenar clases sin pausa multiplica el cansancio acumulado del día.
  4. Permite moverte durante la sesión, aunque sea estirar las piernas fuera de plano, en vez de mantener la postura fija todo el tiempo.
  5. Reduce el número de caras visibles a la vez si la plataforma lo permite, sobre todo en grupos grandes: menos contacto visual simultáneo, menos carga.
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Qué no hacer

No fuerces la cámara encendida todo el rato como medida de control de la atención: aumenta la fatiga sin garantizar que el alumno siga mejor la clase. Tampoco encadenes tareas de pantalla después de la videollamada, como pasar directamente de la clase a los deberes en el ordenador, porque el cerebro no ha tenido ningún descanso real de la pantalla.

Si el aprendizaje a distancia es habitual en casa

La fatiga por videollamada es solo una parte del reto de estudiar a distancia. Si quieres una guía más amplia sobre cómo organizar el estudio online en general, con horarios, espacio de trabajo y participación en clase, esta guía práctica de educación a distancia lo cubre con detalle. Y si te planteas si la modalidad online tiene sentido para tu situación concreta, en este análisis sobre cómo ha crecido la educación online en España hay datos para decidir con criterio.

Preguntas frecuentes

¿Por qué cansan más las videollamadas que una clase presencial?

Según la investigación de Jeremy Bailenson (Stanford, 2021), se debe al contacto visual sostenido con varias personas a la vez, verte a ti mismo constantemente, la inmovilidad forzada y el esfuerzo extra de interpretar gestos con retraso o mala calidad de imagen.

¿A qué edad afecta más la fatiga de videollamada?

Se ha documentado en todas las edades, pero en primaria se manifiesta más como inquietud física y quejas oculares, mientras que en secundaria y universidad se nota más como pérdida de atención a partir de la segunda hora.

¿Hay que apagar la cámara para evitarla?

No es obligatorio, pero minimizar la ventana de autovisualización reduce buena parte de la carga, según el estudio de Bailenson, sin necesidad de apagar la cámara por completo.

¿Cómo sé si es fatiga de videollamada o falta de interés por la asignatura?

Si el cansancio aparece sobre todo tras varias horas seguidas de videollamada y mejora con pausas y movimiento, es fatiga de pantalla. Si persiste en clases presenciales de la misma materia, conviene mirar otras causas.