Aprender inglés desde infantil: qué dice la ciencia sobre la edad ideal

La escolarización en el segundo ciclo de infantil (3 a 6 años) es prácticamente universal en España: el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes sitúa la tasa de escolarización en esa franja por encima del 97%, aunque legalmente no sea obligatoria hasta los 6 años. Buena parte de esa escolarización temprana incluye ya un segundo idioma, casi siempre inglés, y no es una moda pasajera: la evidencia sobre adquisición del lenguaje explica por qué esos primeros años pesan tanto.

Por qué la infancia es el momento óptimo

Hacia los tres años, la mayoría de los niños ya domina buena parte de la lengua materna hablada, lo que les da una base sólida para incorporar un segundo idioma sin que interfiera con el primero. Rachael Symes, directora de Infantil y Primaria en el campus de Sitges de The British School of Barcelona (BSB), lo resume así: «los niños ya conocen el funcionamiento del lenguaje y tienen práctica comunicándose, así que transfieren esas habilidades con facilidad al segundo idioma». La hipótesis del periodo crítico, planteada por la lingüista Elissa Newport a partir de los trabajos de Lenneberg, sostiene que la plasticidad cerebral para adquirir fonética nueva sin acento es mayor antes de la pubertad, y especialmente marcada antes de los 7 años.

La fonética temprana, de hecho, empieza a trabajarse desde los 3 años en los centros bilingües, ayudando a los niños a distinguir sonidos que no existen en español, como la diferencia entre «ship» y «sheep». Emma Overton, directora de Infantil y Primaria en el campus BSB de Castelldefels, advierte de que quienes llegan más tarde a un currículo bilingüe suelen arrastrar lagunas de alfabetización que cuesta más cerrar, porque el desarrollo fonológico ya está más asentado.

¿Empeora el idioma materno?

Es la duda que más repiten las familias, y la investigación en bilingüismo infantil responde que no. Aprender un segundo idioma desde pequeño no resta habilidades comunicativas en la lengua materna: lo que necesita el niño es tener claro en qué contexto usa cada idioma. Andrea Martin, coordinadora de Educación Infantil en BSB Castelldefels, lo plantea como una cuestión de coherencia en casa y en el centro, y afirma que si se es riguroso con la lengua que se usa en cada sitio, los niños gestionan el cambio de idioma de forma natural. La estimulación del lenguaje en la primera infancia influye mucho más en el desarrollo académico posterior que el número de idiomas que se manejen en casa.

Cómo elegir el centro o la actividad

España es el quinto país del mundo por número de escuelas internacionales, según ISC Research, con Barcelona y su área metropolitana entre las zonas de mayor concentración. Pero no hace falta un colegio internacional para dar el paso: la red pública y concertada tiene programas bilingües desde infantil en la mayoría de comunidades autónomas, y fuera del horario lectivo hay extraescolares y estancias de idiomas pensadas para cada edad. Lo importante al elegir es que el contacto con el idioma sea constante y con hablantes nativos o con buen nivel, no una hora suelta a la semana.

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Qué pueden hacer las familias en casa

No hace falta ser bilingüe para ayudar. Canciones, cuentos y dibujos en inglés funcionan porque el niño los asocia a un contexto lúdico, no a una obligación escolar. Conviene evitar mezclar los dos idiomas dentro de la misma frase de forma sistemática, porque dificulta que el niño identifique los límites de cada sistema lingüístico. Y hace falta paciencia: es normal que durante unos meses el niño mezcle palabras de los dos idiomas, un fenómeno que los especialistas en adquisición bilingüe llaman code-switching y que suele desaparecer solo con la exposición continuada.

Errores frecuentes

El más habitual es empezar tarde por miedo a «confundir» al niño, cuando la evidencia apunta justo en la dirección contraria. También se abandona la exposición al idioma en cuanto aparecen las primeras dificultades, que suelen ser pasajeras y forman parte del proceso normal de adquisición. Y conviene no comparar el ritmo de un niño con el de otro, porque cada uno avanza a su paso y la exposición constante importa más que la velocidad. Para quienes quieran ir más allá de la etapa infantil, los beneficios de aprender un idioma extranjero se mantienen durante toda la escolaridad, así que lo que se siembra ahora no se pierde al pasar a primaria.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad conviene empezar con un segundo idioma?

Cuanto antes, mejor, aunque no hay una edad mágica. La ventana de mayor plasticidad para adquirir fonética sin acento se sitúa antes de los 7 años, así que empezar en el segundo ciclo de infantil (3-6 años) aprovecha ese margen.

¿Puede afectar al desarrollo del idioma materno?

No, siempre que haya coherencia entre el idioma que se usa en casa y el que se usa en el centro. Los niños distinguen los contextos con facilidad.

¿Es necesario un colegio internacional?

No. Ayuda, pero los programas bilingües de la red pública y concertada, junto con extraescolares de calidad, también funcionan si la exposición es constante.

¿Qué hago si mi hijo mezcla los dos idiomas?

Es normal y temporal. Se llama code-switching y suele desaparecer con la exposición continuada, sin necesidad de corregir cada frase.