La carrera por llevar la Inteligencia Artificial al aula entra en una nueva fase: ya no se trata solo de ofrecer herramientas, sino de formar a quienes las usarán y, sobre todo, de convertir al profesorado en parte activa del diseño. En esa línea, Anthropic ha anunciado una alianza con Teach For All para impulsar un programa internacional de capacitación y creación de recursos educativos con su asistente Claude, dirigido a docentes de 63 países.
La iniciativa, denominada AI Literacy & Creator Collective (LCC), pretende ofrecer a más de 100.000 profesores y exalumnos de la red de Teach For All la posibilidad de desarrollar competencias prácticas de uso de Inteligencia Artificial y adaptar Claude a necesidades reales del aula. Teach For All, por su parte, asegura que su red presta servicio a más de 1,5 millones de estudiantes, en muchos casos en centros con menos recursos, y que el objetivo es que el acceso a estas capacidades no quede restringido a los sistemas educativos mejor dotados.
Docentes como “coarquitectos”, no como usuarios pasivos
El elemento diferencial del programa, según Anthropic, es el enfoque: el profesorado no aparece como consumidor final de una tecnología “cerrada”, sino como coarquitecto del uso educativo y de la evolución del producto. En la práctica, Anthropic aporta acceso a Claude y soporte formativo; los docentes aportan experiencia de aula, casos de uso, feedback y validación de lo que funciona (y lo que no) en contextos reales.
La CEO de Teach For All, Wendy Kopp, resume la idea con una tesis que se repite en el debate educativo actual: para que la Inteligencia Artificial contribuya a una educación más equitativa, los docentes deben participar en cómo se diseña y se aplica. En la misma línea, Michael Gilmore, COO de Teach For Australia, enmarca la colaboración como una oportunidad de aprendizaje compartido que continuará durante 2026.
Tres “pilares” para pasar de la alfabetización a la implementación
El LCC se articula a través de tres programas conectados que buscan cubrir desde la alfabetización inicial hasta la experimentación avanzada:
- AI Fluency Learning Series: una serie formativa desarrollada con el equipo de educación de Anthropic y estructurada en seis sesiones en directo centradas en fluidez en Inteligencia Artificial, capacidades de Claude y aplicaciones prácticas en el aula. La primera edición se celebró en noviembre de 2025 y contó con la participación de más de 530 educadores.
- Claude Connect: un “hub” comunitario de aprendizaje continuo donde los participantes comparten prompts, casos de uso y hallazgos. Anthropic afirma que reúne a más de 1.000 docentes de más de 60 países, con actividad diaria entre pares.
- Claude Lab: un espacio de innovación pensado para quienes quieren ir más allá, con acceso a Claude Pro y funciones avanzadas para probar implementaciones prácticas. Incluye sesiones periódicas y un canal directo para influir en la hoja de ruta del producto. Según Anthropic, el programa recibió más de 200 solicitudes en los cuatro días posteriores al anuncio.
La fotografía que emerge es la de un itinerario: primero entender, después compartir y finalmente construir. Y, en paralelo, normalizar una idea que gana terreno en edtech: la formación ya no consiste únicamente en “aprender a usar una herramienta”, sino en aprender a diseñar actividades, materiales y flujos de trabajo con esa tecnología.
Del anuncio a la práctica: currículos, juegos y espacios interactivos creados por docentes
Anthropic ilustra el potencial del programa con ejemplos concretos de creación de recursos. Un docente en Liberia, que se iniciaba en el uso de Inteligencia Artificial, asistió a las formaciones en directo y, pocas semanas después, desarrolló un currículo interactivo de educación climática para escuelas liberianas utilizando Claude Artifacts, una funcionalidad orientada a crear recursos interactivos (como miniapps, juegos o visualizaciones) a partir de indicaciones del usuario.

Otro caso citado llega desde Bangladesh: un docente que trabajaba con alumnado de 6.º y 7.º curso, con dificultades significativas en numeracidad, construyó una aplicación de aprendizaje matemático gamificada con “jefes”, tabla de clasificación y recompensas de experiencia.
La red también incluye testimonios de educadores de organizaciones miembros como Enseña por Argentina. En ese caso, una docente especializada en tecnología explica que, tras probar varias herramientas, el descubrimiento de Claude a través de la iniciativa amplió su práctica y le permitió diseñar múltiples “artefactos” educativos y espacios de trabajo digitales alineados con el currículo de secundaria.
Además, Anthropic destaca el impacto organizativo: responsables tecnológicos de organizaciones como Teach For Nigeria describen el valor de compartir aprendizajes sobre implementación responsable y de formar parte de una comunidad que afronta retos técnicos similares.
La “batalla del aula” y el debate inevitable: equidad, privacidad y preparación
Aunque el anuncio se presenta como una apuesta por democratizar competencias, la adopción de Inteligencia Artificial en educación llega acompañada de advertencias recurrentes. Varios análisis periodísticos señalan que los programas de IA pueden ampliar desigualdades si los centros carecen de conectividad fiable, dispositivos o tiempo de formación, o si se prioriza la experimentación sobre la implementación sostenible.
En paralelo, persisten preocupaciones sobre privacidad y uso de datos de menores, especialmente cuando grandes proveedores tecnológicos entran en entornos escolares. En este contexto, la estrategia de “docentes en el centro” funciona también como respuesta reputacional: colocar a la comunidad educativa como agente de diseño pretende reducir la distancia entre la tecnología y las necesidades reales del aula, además de mejorar la supervisión de riesgos.
El encaje final dependerá del despliegue: cómo se mide el impacto, qué guías de uso responsable se aplican, cómo se garantiza que los centros con menos recursos puedan beneficiarse y qué mecanismos de transparencia se establecen sobre prácticas y resultados. De momento, el movimiento confirma una tendencia: la Inteligencia Artificial ya no se discute solo en laboratorios y empresas, sino en la infraestructura cotidiana de la educación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el AI Literacy & Creator Collective y a quién va dirigido?
Es una iniciativa de formación y creación de recursos con Claude, impulsada por Anthropic y Teach For All, dirigida a más de 100.000 docentes y exalumnos de la red internacional de Teach For All en 63 países.
¿Qué incluye la formación para docentes y cómo se estructura?
El programa se organiza en tres vías: una serie formativa en directo (seis sesiones), una comunidad continua de intercambio (Claude Connect) y un laboratorio de experimentación avanzada con Claude Pro (Claude Lab).
¿Qué tipo de recursos educativos están construyendo los participantes?
Anthropic cita ejemplos como currículos interactivos (educación climática), aplicaciones gamificadas para matemáticas y espacios de trabajo digitales alineados con el currículo, creados por docentes según necesidades locales.
¿Qué riesgos se suelen mencionar al introducir Inteligencia Artificial en aulas con menos recursos?
Los análisis suelen señalar brecha de conectividad y dispositivos, falta de tiempo de formación, desigualdad entre centros y dudas sobre privacidad y gobernanza de datos; por ello se insiste en que preparación y supervisión deben acompañar a la adopción.
Fuente: Noticias inteligencia artificial







